Tinku Verbal

ERBOL EN OCTUBRE

Andrés Gómez Vela

Gladys Mita entró apresurada a la oficina, ojos acuosos y voz quebrada habló: “no podemos irnos, Andrés, la gente nos está llamando para que nos quedemos”. Era domingo 12 de Octubre de 2003, el día más sangriento de la masacre en El Alto. A eso de las 23.00 ERBOL se había convertido en una gigantesca asamblea virtual donde la gente unía sus voces para darse aliento contra el masacrador.

En ese instante, Consuelo Aruquipa estaba en cabina dialogaba al aire con una oyente que suplicaba llorando: “No se vayan, no nos dejen, escuchen los disparos, los militares se quieren entrar a nuestras casas para matarnos”. Habían decidido practicar el terrorismo psicológico tras fracasar en el operativo de las cisternas (el “comboy de la muerte”) que transportaban gasolina a la Sede de Gobierno. Llamé a la planta de transmisión para que ERBOL funcione 24 horas. “¿Hasta cuándo?”, preguntó Porfirió. “Hasta que acabe todo esto”.

Horas antes, cuando los muertos comenzaron a contarse por decenas, habíamos decidido con René Zeballos, Director Ejecutivo de Erbol ese entonces, informar describiendo los hechos por su nombre: “masacre”; y no repetir la palabra del gobierno: “enfrentamiento”, porque disfrazaba la mentira de verdad, diría el filósofo Ludwig Wittgenstein. ¿Cómo repetir enfrentamiento, luego de escuchar el relato de uno de los reporteros ciudadanos? “En este momento, una mujer de pollera se pone frente a un tanque, al que golpea con un palo de escoba intentado detenerlo; y como escuchan, las balas no paran y hay varios muertos y heridos”. La teoría de la relatividad que sostiene que todos tienen su verdad demostró más que nunca ser relativa y el gobierno se hundió en su “verdad”: “en El Alto hay un enfrentamiento entre cuatro terroristas y las fuerzas del orden”.

De rato en rato se escuchaba el ulular de las sirenas de las ambulancias sobre la avenida Camacho y la calle Sucre y La Paz parecía abofeteada por el miedo. De rato en rato también sonaban los teléfonos y se escuchaban voces cavernosas, gangosas, graves con un solo mensaje: “¡Cállense carajo o los callamos!”, “¡Chino de mierda, despídete de tu vida!”. “¡Vamos a tomar ahorita la radio y los vamos a matar, pendejos!”. Augusto Peña, que durmió en la radio al igual que todos entre ese domingo y el viernes 17, armó una reunión para reorganizar el equipo. “No es obligatorio quedarse, los que quieren pueden irse a sus casas”. Gladys, Consuelo, Jorge Figueroa, Eddy Andrade, Edwin Siles y Víctor Hugo Chávez decidieron quedarse al “pie del micrófono”. No recuerdo a quién se le ocurrió llamar al cura Guillermo Siles para que venga. “Tal vez los que quieren asaltar la radio respeten a un cura, al menos los va a distraer con sus plegarias mientras nosotros escapamos”, bromearon. En menos de 15 minutos, Guillermo estaba en la radio, armado de su biblia.

El lunes 13 de octubre, el Ministro de Salud exigió al aire a Erbol: “pongan música en lugar de informar, están alarmando a la gente”. Inmediatamente, llovieron los telefonazos: “no pongan música, sigan informando por favor, nosotros los defenderemos”.

El viernes 10 de Octubre, cuando la democracia cumplió 21 años, hicimos un programa en homenaje a las mujeres mineras que tumbaron a Banzer con una huelga de hambre. Esa tarde noche, una oyente sentenció: “Una huelga derrocó a Banzer, otra huelga derrocará a Goni”. A eso de las 21.30, Jorge y Gladys, que acompañaron a la señora Nelly de Romero a su casa en El Alto, fueron interceptados por un grupo de militares. "En éste momento los militares nos apuntan con armas de fuego, sacamos las credenciales y aún así nos siguen apuntando y nos exigen parar la transmisión”, reportó Gladys; en segundo plano se escuchaban los gritos nerviosos de Jorge: “¡prensa, prensa, prensa!”.

Una semana después, el viernes 17 de Octubre, Goni huía del país derrotado por la resistencia popular y una huelga de hambre. Diez años después, cambiaron muchas cosas, pero los principios de ERBOL siguen intactos, este pedacito de esos días de radio lo demuestra.

icono-noticia: 

PARADOJAS DEL PROCESO

Andrés Gómez Vela

La retórica define la paradoja como una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Sirve para describir que lo lógico e ilógico está en un mismo hecho o una persona, que interactúa en una realidad cambiante o tiene un alma cambiante en una realidad petrificada.

La política boliviana es una veta, ya sea porque sus actores son productores de la contradicción o los hechos de éstos contradicen a los seres de aquellos. Revisemos algunos sin más intención que la de jugar con las palabras.

No es para alarmarse, finalmente, es la pragmática política que usó el exdictador Banzer para llamar la sede de su partido, casa de la democracia; lo emuló el MIR que bautizó su sede como Casa de la Victoria sin haber ganado una elección. En ese mismo tren, Rubén Costas maduró recién de Verde a Demócrata y expulsó de su lengua el término racista “macaco”, que lo usó para referirse a Hugo Chávez.

Y así… el gobernador que parecía dispuesto a destruir el país en alianza de facto con Manfred Reyes Villa, a quien se le escapó del subconsciente un deseo secretamente guardado (“adelante Santa Cruz con su independencia”), hoy viaja por el país, sube al Occidente, abraza otras banderas (probablemente se tome una foto con la wiphala) y se masajea mentalmente hasta autoconvencerse que es boliviano y demócrata.

“Cambia todo cambia”, dice la Canción para describir que los discriminadores y agresores de los pueblos indígenas de ayer (2006-2009) hoy son sus defensores, promotores, agentes de marketing y mediatizadores.

Sí, y los dirigentes indígenas que combatían contra aquellos políticos ultrajadores del ser humano, hoy ocupan cargos en gobernaciones conducidos por esos grupos y son adversarios declarados de sus amigos con quiénes combatieron marcha tras marcha por cristalizar el proceso de cambio frente a la oposición de sus amigos de hoy.

¿Está bien o mal? No soy quién para juzgar, pero sí para escribir que los defensores de la Madre Tierra hoy son sus destructores y los que llegaron para acabar con el capitalismo, son los que lo revitalizan dándole otro nombre: vivir bien.

Entonces, los nacionalizadores son los desnacionalizadores; los detractores de ayer de las transnacionales hoy son aliados de las Petroleras y los llamados “vendepatrias” como Doria Medina, ferreos defensores del patrimonio nacional.

No es para bajonearse, sólo para observar que los enemigos de ayer de Morales, que quisieron tumbar su gobierno, hoy son sus amigos y sus amigos que ayer lo defendieron hasta arriesgar sus vidas hoy son sus enemigos.

¿Qué cambió o quién cambió? Probablemente no cambió nada, que siempre fue así y que por eso la mayoría de los empresarios que ayer fueron acusados por el gobierno del MAS de armar una “guerra económica” hoy almuercen contentos con autoridades de ese mismo gobierno.

En este escenario inverosímil, pero real, la exmilitante de la Guerrilla del Che, Loyola Guzmán, se toma un café con otro empresario. Sin embargo, la retórica descalificadora de los que recibieron con brazos abiertos a la racista Unión Juvenil Cruceñista en filas socialistas, la condenan para negar lo que hicieron.

¿Tal vez cambió todo y no nos dimos cuenta? Y por eso llaman socialismo al capitalismo, estado plurinacional al estado monocultural, izquierda a la derecha, y cambio a un mero proceso.

Las paradojas sirven para contradecir nuestros hechos con nuestros dichos, nuestro pasado con nuestro presente. Sirven para descifrar las conductas que pretenden esconder las palabras destinadas a adormecer consciencias, finalmente, sirve para descifrar que no todo aquel que tiene poder, tiene autoridad.

icono-noticia: 

CUALQUIERA, MENOS EL MISMO

Andrés Gómez Vela

Cuando vi en una foto a la exintegrante de la guerrilla del Che y exasambleísta del MAS, Loyola Guzmán, junto al empresario y jefe de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, asocié la imagen a la opción que escucho desde hace tiempo en una parte del electorado: “sacar a Evo como sea; cualquiera, menos él”.

La historia martilla otra vez como el 2002 y 2005, cuando se acuñó “votaré por cualquiera, menos por un neoliberal”. En ese vacío apareció Evo Morales. Al igual que en aquel entonces, conozco gente que piensa cristalizar esta frase. Son electores que están en ese 40% oscilante que no se deja impresionar ni por teleféricos ni satélites, lejos y cerca de ese 60% que se divide entre los votos duros del MAS y la oposición.

Sin embargo, hasta ahora, el gobierno tiene una ventaja. Logró acomplejar a la oposición con otra frase: “después de Evo, ¿quién? Nadie”. Estas palabras proyectan una fatalidad política y genera angustia social en gente desencantada: “como no hay nadie, ni modo, a votar otra vez por el mismo”.

Por supuesto, que en ese 40% también existen electores que no cambiarán a Evo por cualquiera como lo hicieron con los llamados neoliberales; seleccionarán a alguien que vaya con sus principios, sus convicciones, su perfil político, y mejor si no está en la vereda de la derecha, aunque la diferencia con la izquierda es cada vez más difusa. Algunos se inclinarán por Juan del Granado, que últimamente intenta “desmasificar” su discurso para no parecerse al MAS, pero sin alejarse del proceso de cambio (aunque para unos el proceso no cambió nada).

Pero, el MAS en lugar de reconquistar a su electorado en ese 40%, lo busca en aquel duro 30%. Veamos, desde hace tiempo sus bases ya no son estrictamente los sindicatos, campesinos, cooperativistas e indígenas (es más, anda peleado con Conamaq y Cidob), se acerca a los empresarios agroindustriales y de otros rubros con ofertas de negocios, facilidades y, probablemente, lo haga más, en días del aniversario cívico de Santa Cruz, con miles de millones en créditos.

Sus bases se mantienen cautivas y contentas con bonos, programas como el “Evo Cumple”, seguro agrícola, Fondo Indígena, y votarán por convicción, identidad, agradecimiento, en cambio aquellos, que son menos, no garantizan apoyo mayoritario, ya sea por ideología, fobias o tradición. 

En teoría, esos grupos empresariales son la base electoral natural de UN, ya sea porque Doria Medina es empresario o por afinidad ideológica, y el MAS busca perforar ese nicho que no es suyo. En sentido inverso, Samuel se acerca a figuras como Loyola para darse un barniz izquierdista y ganar votos en el cancha masista clasemediera.

Planteadas así las cosas, tanto el MAS como UN buscan votos en campos ajenos, lo que es legítimo en época electoral, pero sin descuidar la panza del 40%. En cambio el MSM aparentemente no tiene base electoral nacional de partida, lo que lo ubica entre el 30% masista, que lo considera traidor y derechista y el 30% opositor, que piensa que es más del MAS. Estos extremos no significan que el 40% flotante se adscriba totalmente al MSM, lo que lo obligará a pelear palmo a palmo contra ambos flancos.

En el MAS saben que el MSM le puede restar votos de su nicho, particularmente, de la clase media citadina, por ello busca polarizar la campaña entre izquierda y derecha y anular al MSM como opción centro. En su favor juega la posibilidad de que las fuerzas políticas departamentales, encabezadas por Costas, Suárez y otros, se sumen a UN, con lo que se consolidaría el tercio de partida.

Lo que aún no está claro es si el electorado flotante va a jugar a los extremos o va a optar por una tercera opción. Si una buena parte de ese 40% decide votar “por cualquiera, menos por Evo”, el MAS puede estar en serios problemas porque tendrá en su contra el voto útil.

icono-noticia: 

NACE EL NUEVO SER BOLIVIANO

Andrés Gómez Vela

Hace como una década nomás gran parte de la población boliviana no se sentía identificada con la República de Bolivia. Este sentimiento se convirtió, en un momento, en la tesis de las dos bolivias: una de los qjaras, llena de comodidades; y otra de los indios, llena de necesidades. En la práctica política se materializó en movimientos subversivos y manifestaciones callejeras dirigidas a cuestionar, precisamente, a ese Estado capturado por un grupo no representativo.

El Censo de 2001 puso números a aquel sentimiento al revelar que seis de cada 10 personas se identificaban con algún pueblo indígena de los 36 que habitan el territorio de Bolivia. En ese tiempo, los datos demostraron dos cosas: a) la recuperación de la autoestima originaria y b) el cuestionamiento al Estado oligárquico identificándose como más quechua o más aymara que boliviano.

Esta sensación política fue olfateada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) ocho años antes, en las elecciones de 1993, cuando nominó como candidato a vicepresidente al aymara Victor Hugo Cárdenas y ganó, pero perdió si pretendió poner un dique al avance del nuevo sujeto histórico. 

Números y filias identitarias construyeron el discurso político de la última década: la mayoría indígena excluida debe redactar una Constitución que refleje su supremacía para refundar el Estado y acabar con la exclusión. Alcanzado el objetivo entre el 2006 y 2009, el discurso perdió sentido porque sencillamente caducó debido a la contradicción gubernamental.

Esta realidad que discurrió bajo la alfombra social, pero sobre el piso político, salió a la luz en el Censo 2012, cuando el rostro de la identidad, prácticamente, se invirtió: casi seis de cada 10 no se identificaron con ningún pueblo indígena.

¿Cómo explicar esta sorpresa en tiempos del Estado Plurinacional y el primer Presidente Indígena? Una hipótesis echa la culpa a la complejidad de la pregunta 29, menospreciando la inteligencia de los censados, cuando fue la más debatida y resistida por el gobierno por temor a cristalizar el ser mestizo proyectado por la Revolución Nacional de 1952.

La anterior hipótesis no se percata que la negación de la identidad en menos de una década no se incubó en los indígena originario campesinos que viven en el área rural, prueba de ello muchos pueblos, particularmente, del oriente crecieron en número. El cambio se produjo en las ciudades, donde hay más posibilidades de informarse, donde viven más aymaras y quechuas y donde crece un sentimiento de no pertenencia al Estado Plurinacional gestado con una sobredosis indígena.

Por tanto, entre el censo 2001 y 2012, pero particularmente durante el gobierno del MAS, asoman dos elementos importantes: a) soy más boliviano que quechua, aymara o guaraní en respuesta a la sobredosis indígena que está deslegitimando al Estado Plurinacional y b) reconozco mi raíz originaria, pero avizorando el inevitable mestizaje.

En otras palabras, aquellos millones de “ningunos”, además de encerrar una rebeldía contra la falsa indigenización del Estado y del poder (por usar sus propias palabras), en realidad traen consigo el embrión del nuevo ser boliviano, que nace como respuesta a la negación masista de esta realidad.

No reconocer la gestación sociopolítica del nuevo ser le puede significar al MAS, que ya no emociona con su discurso indígena, perder la perspectiva histórica como los llamados partidos neoliberales que quisieron frenar la avanzada indígena con dos palabras: pluri, multi; Lo mismo puede suceder con las dos nuevas palabras que, paradójicamente, envejecen rápido: Estado Plurinacional.      

icono-noticia: 

PALMASOLA

Andrés Gómez Vela

Una sociedad encierra en la cárcel sus errores. A aquellos seres que no pudieron escapar al dolor de la existencia. Hombres y mujeres que vivieron anhelando cosas que nunca llegaron, al menos por la vía lícita, que para ellos y ellas no fue sinónimo de justicia, entonces se hastiaron y se vieron empujados, en muchos casos, a caminar la senda de la ilegalidad, que no es lo mismo que la injusticia.

Las cárceles, en definitiva, son el reflejo de una sociedad. Si tiene más cárceles es porque tiene más leyes, pero menos justicia entendida como la distribución adecuada de oportunidades, riqueza, palabra y poder y no como consecuencia de tribunales. Y si esas cárceles están llenas de personas, probablemente, hay un Estado que confunde la justicia con las rejas que aprisionan a sus mismas víctimas.

La matanza de Palmasola expone algunos de los problemas existenciales de nuestra sociedad, que por un lado cree que el mundo en su conjunto es bueno y que los malos somos los seres humanos porque nos dejamos arrastrar por pasiones, intereses y deseos inconfesables; y por otro lado, piensa como Arthur Schopenhauer, que “nosotros somos las víctimas, los que padecemos, y el mundo, el conjunto es lo malo, lo siniestro, lo que está poseído por un afán incansable de oposición, de destrucción, lo que busca y desecha cosas de forma constante”.

Palmasola es de hondo calado no sólo para analizar el sistema penal ideal para combatir el crimen, sino para escudriñarnos como sociedad. La forma de la masacre de 30 reos y casi 50 heridos (planificado y ejecutado mientras dormían las víctimas) refleja el desprecio inexplicable por la vida, que parafraseando al filósofo Soren Kierkegaard, podemos sostener que el crimen fue cometido por personas que asumieron su subjetividad como su única verdad y que, para ellos, la cárcel no es más que el paso definitivo a la nada, sin más horizonte que la reproducción del ser criminal, incubado por una sociedad y un Estado que lo abortó como su mismo victimador.

¿Cómo reaccionar? No tengo la respuesta exacta, pero mirando más allá, urge reforzar el núcleo familiar como espacio de reproducción de valores para acondicionar el mundo para una convivencia humana y mandar a las escuelas y colegios a niños, niñas y jóvenes que reproduzcan el valor de la vida en sus relaciones cotidianas, no sólo como el no aniquilamiento del otro, sino como la realización de uno con los demás. Un ser que entienda que el bienestar de uno depende del bienestar de los otros y no de su anulación.

Necesitamos constituir bolivianos y bolivianas que experimenten que todo esfuerzo es premiado con una corona a las virtudes de la disciplina, tenacidad, inteligencia, razonamiento, respeto, igualdad, comunicación; y que se convenzan que valen como individuos sólo cuando son parte de una comunidad jurídica, política o social. Entonces comprenderemos que la solución de los conflictos no sólo pasa por la ley, sino por la justicia que nos conduzca a conjugar el interés individual con el colectivo, hasta palpar que al dañar al otro, nos estamos dañando a nosotros mismos como individuos. De ese modo, entenderemos que el poder es un medio para servir y no para anular al distinto.

Las cárceles debieran ser el último extremo de un Estado que previene el “nacimiento social” de criminales, garantizando a cada uno de sus ciudadanos servicios básicos e igualdad de oportunidades para realizarse como persona, profesional, padre, madre, hijo.

Entonces los derechos se complementarán con las obligaciones y superarán la definición de Marx, que escribió que los llamados Derechos del hombre -con sus reivindicaciones de libertad, igualdad, participación en el poder político- “no son verdaderos sino derechos del burgués, dueño ya de un Estado destinado a garantizar sus privilegios y deseoso ahora de eternizar en un código inmutable los principios del libre cambio”.

Una sociedad sin cárceles es una sociedad sin injusticias. En el caso boliviano, debemos aspirar al menos a una sociedad donde la ley es sinónimo de justicia y las cárceles verdaderos centros de rehabilitación.

icono-noticia: 

9 PRINCIPIOS PARA QUE TE INFORMEN MEJOR

Andrés Gómez Vela

El acceso a la información es un derecho fundamental que la persona posee por ser miembro de una comunidad política; en esa condición asume su derecho a la información para ejercer otros derechos, lo que obliga al Estado a garantizarle una comunicación pública y libre con el fin de que las instituciones representativas no queden reducidas a formas huecas y la legitimidad democrática, asentada en la soberanía del pueblo, no sea falsa. ..

Con esta mirada, las normas internacionales subrayan nueve principios para una Ley de Acceso a la Información:

1. La legislación debe guiarse sobre el principio de transparencia máxima. Esto supone que toda información en manos de las autoridades públicas es accesible con sujeción a un sistema mínimo y claro de excepciones.

2. Obligación de publicar. Las entidades estatales están obligadas a dar información clave, de significativo interés público, por ejemplo, el contenido de cualquier decisión o política que afecte al público.

3. Promoción del Gobierno abierto. Este principio tiene el fin de promover la apertura estatal para superar la cultura del secretismo gubernamental y que los funcionarios sepan que la apertura no sólo es una obligación sino un derecho humano en beneficio de la gobernanza eficaz y apropiada. Por ello, una ley de esta naturaleza debe incluir sanciones (administrativa, penal o civil) contra funcionarios que obstruyan intencionalmente el acceso a la información.

4. Limitación de excepciones. Este punto suele ser el más polémico. Para evitar ambigüedades se aconseja definir las excepciones clara y exigentemente, y con sujeción a pruebas estrictas de daños e interés público. El sistema americano señala: “Los límites deben ser excepcionales, establecidos previamente por vía legal, y en respuesta real e inminente que amenace a la seguridad nacional en las sociedades democráticas”. Las normas de la ONU manifiestan: “La negativa de divulgar información no podrá fundamentarse en la finalidad de proteger a los gobiernos de una situación embarazosa o la revelación de sus actos incorrectos; una lista completa de las finalidades legítimas que podrían justificar no divulgar deberá disponerse en la ley y las excepciones deben ser formuladas en términos precisos para evitar la inclusión de material que no afecte el interés legítimo”.

5. Facilitar el acceso. La ley debe ayudar al ciudadano a tramitar las solicitudes de información de manera oportuna y justa y disponer de una revisión independiente de cualquier rechazo; es decir, debe haber una instancia de apelación, además de un recurso constitucional para hacer respetar el derecho.

6. Costos. No deben impedir que los individuos soliciten la información por costos excesivos; si fuera así, afectaría el derecho. La tecnología abarata hoy la difusión de información.

7. Reuniones abiertas. La ONU subraya que “la ley sobre el derecho a la información debe establecer la suposición de que toda reunión de las entidades del Gobierno está abierta para el público”.

8. La transparencia tiene precedencia. La OEA indica que ley del acceso a la información deberá, en la medida en la que haya alguna inconsistencia, prevalecer sobre las demás legislaciones.

9. Protección para denunciantes. Respecto de este principio, el sistema africano de Derechos Humanos es claro: “Nadie se someterá a ninguna sanción por entregar de buena fe información sobre las acciones indebidas, o que revelaría una amenaza grave para la salud, seguridad o el ambiente salvo cuando la imposición de sanciones cumpla un interés legítimo y sea necesaria en una sociedad democrática”. Las normas de la ONU también exigen protección de “cualquier sanción legal, administrativa o laboral para entregar información sobre las acciones indebidas”.

Estos nueve principios deben figurar en el proyecto de Ley de Acceso a la Información para garantizar la soberanía popular en una sociedad libre.

icono-noticia: 

¿QUÉ HARÍAS SIN INFORMACIÓN?

Andrés Gómez Vela

Si en este momento se te ocurre pedir información sobre la orientación sexual de una autoridad o su vida familiar, el funcionario requerido te puede negar el acceso a esos datos porque la Constitución Política del Estado (CPE) protege su derecho a la intimidad, así esté en función pública.

También te negarán si quieres conocer los próximos operativos de la policía antidroga contra los “narcos”. Claro, no eres tan desubicado como para pedir este tipo de informaciones. Pero sí puedes exigir datos sobre operativos pasados, por ejemplo, para hacer una investigación; te lo entregarán siempre y cuando no hayan sido declarados reservados.

Lo mismo te pasará si solicitas información respecto a una operación de las FFAA en tiempos de guerra. Aunque estoy seguro que no se te ocurriría conocer por dónde atacarían nuestros militares al enemigo externo, te alerto que es un caso de seguridad nacional, por tanto no te brindarán nada porque saben el riesgo de delación y la posible comisión del delito de traición a la Patria.

Por lo visto, los funcionarios del Estado no te pueden informar sobre todas las actividades o decisiones que tomen, particularmente, en materia de seguridad externa, defensa del Estado, vidas íntima y privada, y también cuando la información proporcionada puede causar un daño irreparable en la sociedad. Estas excepciones están en la Ley Modelo de Acceso a la Información de la OEA, aprobada en 2010.

Como quedó demostrado, el derecho a la información contempla excepciones, pero no restricciones debido a que en las democracias rige el principio de máxima divulgación de la información. Este espíritu ha sido recogido en 11 artículos de la CPE que garantizan la libertad de expresión y el derecho a la información con dos fines fundamentales: transparentar la administración del Estado y facilitar tu participación en decisiones públicas a través del control social.

El proyecto de Ley de Acceso a la Información, presentado recientemente por el Poder Ejecutivo, desconoce en parte esos principios, particularmente, en el punto referido a las restricciones. Para reflexionar un poquito más veamos tres ejemplos. El artículo 42, inciso b, prohíbe al funcionario público brindarte información “referida a acciones estratégicas sobre Recursos Naturales”, lo que significa que no podrás enterarte de manera oficial sobre las decisiones que tomarán respecto al agua, oro, estaño, petróleo o gas que hay en el lugar donde vives.

Te pasará lo mismo si se mantiene el inciso J, que prohíbe darte “información respecto a estudios de impacto ambiental”. Ergo, sin información no podrás defender tu derecho al medio ambiente (Arts. 33 y 34 de la CPE), que te garantiza ejercitar acciones legales en defensa de una vida sin contaminación. ¿Cómo sabrás si están violando tu derecho si te prohíben acceder a esos estudios?

El colmo se produciría si aprueban el inciso K del mismo artículo 42, que bloquea la “información que se encuentra en proceso hasta tenerla concluida”. Olvídate, si quieres conocer el curso de los casos de corrupción, cualquier funcionario se escudará en ese inciso y tú no podrás ejercer control social, en los términos establecidos en el artículo 242.4, de la CPE.

¿Cómo superar estos obstáculos? Sencillo, enmarcando la norma en la Ley de la OEA que prohíbe excepcionalmente acceder a información reservada, secreta y confidencial, previamente  declaradas como tales por una ley.

Dos apuntes más: 1) mientras se fomenta la cultura de la transparencia, la norma debe ser aplicada sólo en las instituciones que funcionan con recursos públicos y 2) se deben establecer sanciones administrativas contra los funcionarios que se niegan a brindar información sin fundamento jurídico.

En última instancia, cualquier restricción te afectará directamente a ti porque no podrás cumplir con tu deber de velar la buena administración de la cosa pública. Sin información serás una persona sin opinión, sin decisión, sin participación y sin democracia. 

icono-noticia: 

MASMEDIA

Andrés Gómez Vela

Para controlar el poder no basta controlar los poderes político y económico, es esencial, aunque no determinante, controlar el poder mediático. Después de tomar Palacio, los políticos, generalmente, se preocupan por tomar los medios para hacer un masaje mental al quinto poder, es decir a usted. Bajo esa óptica creen que quien controla los mass media controla a la gente, aunque la historia ya demostró, en varias ocasiones, que pueden controlar los medios, pero no la realidad.

Como los medios justifican los fines, los partidos han creado, fundado, comprado o expropiado radios, canales de televisión o periódicos para difundir su ideología, fabricar y hasta falsear realidades.

Una de las agrupaciones más antiguas que tienen un medio es el Partido Obrero Revolucionario (POR). Su periódico “Masas” difunde desde 1954 su ideología y batalla con ideas.  Aunque su circulación no es regular, ya es parte de la historia del periodismo, basta revisar tesis universitarias.

Otros partidos crearon medios no sólo para difundir ideología, sino para manipular la propaganda empaquetándola en información. Uno de ellos fue Acción Democrática Nacionalista (ADN), que controló canal 9 Paceña de Televisión (hoy ATB), a través de un simpatizante, que luego fue embajador en España. Este medio, que rompió el monopolio estatal de la televisión, jugó un papel preponderante en la caída de Hernán Siles Suazo (1982-1985), escribió el investigador Erick Torrico. Posteriormente, la ADN controló Última Hora, donde un tiempo, cuentan  algunos periodistas, dictaba titulares el sensible Mauro Bertero, vocero de Bánzer. Posteriormente, el partido de la flechita compró Radio Libertad. Hoy no le queda ni la sigla.

En la década del 90, un grupo de empresarios gonistas vinculados al MNR, entre ellos los “superministros” de entonces, Fernando Illanes y Fernando Romero, fundaron el periódico La Razón. Ahora este medio está en otras manos. Aunque en algunas ocasiones dijeron que Unitel era emenerrista, no se pudo comprobar la pertenencia a un militante de ese partido. Hoy el partido de la Revolución no controla ni un anuario, salvo que resucite La Calle.

Por esa misma década y con fines proselitistas, el mirista de entonces, Samuel Doria Medina, se compró el periódico Hoy, que era administrado por Carlos Serrate Reich, jefe de Vanguardia Revolucionaria 9 de Abril, una escisión del MNR. Por razones políticas desconocidas, pero por razones periodísticas bien sabidas, ese periódico desapareció. Desde entonces, Doria Medina, decidió dedicarse a negocios más rentables: comida, hamburguesas y cemento, y fundar un partido, Unidad Nacional (UN). Ahora mismo, no hay ningún dato que establezca la propiedad de UN sobre un medio.

Tras una búsqueda minuciosa de las posibles inversiones del Movimiento Sin Miedo (MSM) en medios o al menos en una página digital, se pudo verificar que no tiene siquiera un mensuario de barrio que funcione en una esquina cualquiera. Es el partido más desmediatizado y, como dijera el presidente Morales, “no entiendo” cómo se alista para las elecciones nacionales de 2014.

¿Qué hay de los Verdes de Rubén Costas? ¿Controla PAT? Verde, verde. Ese canal hace rato que no está en manos ni de Mesa ni de Daher. ¿Red Uno? Más verde, sigue en poder de Ivo Kuljis, que después de haber sido candidato de Condepa y UCS, colgó los guantes de la política. ¿Bolivisión? Sólo cuentan que está cerca de la Plaza Murillo. ¿Cadena A? Verde oscuro. El Deber, imposible, ese diario es de la Familia Rivero. ¿Página 7? Está a mil kilómetros ¿Erbol? ¡Por favor! ¿Gigavisión? Dudo, uno de sus propietarios fue constituyente del MAS.

A propósito del MAS, ¿cuántos medios controla o tiene en su poder? 1, 2, 3, 4, 5… ahora con los dedos de la otra mano.

¿Ya acabó? No le pregunto cuántos son, sólo subrayo que a diferencia de hace años, usted no será huerfanito mediático o huerfanita mediática, tiene facebook, twitter, las redes sociales. Por tanto, así controlen los medios no podrán teñir de azul brumoso la realidad.

icono-noticia: 

LA LEY NO ENTRA EN EL VIENTRE

Andrés Gómez Vela

Lo que más llamaba la atención de Serafina, que en días más iba a cumplir 15 años, era su lunar en la parte izquierda de su labio superior. Cuando reía adquiría vida propia y se ponía a tono con sus ojos negros como noche sin estrellas. Gran parte de su vida transcurría con sus amigos y amigas del colegio particular, donde también estudiaba Mauricio. Un fin de semana, planificaron una pijamada más.

Ambos vivían desde hace rato un flirteo a escondidas. Aquella madrugada de verano sus cuerpos se empalmaron en un inédito diálogo. Con el tiempo el imán carnal era irrestible, hasta que quedó embarazada. Al enterarse, padre y madre se lanzaron culpas y al final decidieron por su hija para evitar el “qué dirán”. Desde aquel día, Serafina tenía el alma en el fondo de un abismo, su cuerpo parecía un pesado bulto que había que cargar como una cruz. Una mañana, casi como todos los días, Mauricio la esperaba en la puerta de su casa mientras jugaba con su celular. Se le partió el cuerpo cuando un bulto cayó justo a sus pies. Era el cuerpo de Serafina que había saltado desde el tercer piso arrastrando su depresión.

Adrián, de 19 años, tenía una cara con un gesto congelado después de haber chupado el limón más agrio del mundo. Sin embargo, era el chico más dulce del pueblo, amable, respetuoso, trabajador. De esos detalles se enamoró la treintona Maruja pese a estar casada justo con el primo hermano de Adrián. Era un amor imposible en teoría, pero se hizo posible en la práctica, cuando ella y él se quedaron cosechando trigo hasta tarde. La naturaleza reprimida se rebeló al primer toque accidental y ambos cuerpos rodaron sobre el pasto seco y levitaron.

Después de la gloria, se sintieron pecadores. “Estás como asustada, ¿pasó algo?”, le preguntó su esposo en casa. “No”, respondió y se refugió otra vez en sí. Al día siguiente, Maruja volvió a su cotidianidad, pero nunca iba a olvidar la tarde de otoño en el trigal. Se le borró la sonrisa un martes cuando se percató que tenía un retraso de cinco días. Lo tomó como normal. Pero, inmediatamente recordó que de ella era infalible. Por Dios ¿qué hacer? Su marido, un ser casi insignificante para sus pretensiones iba a “matarla”. Nada sería eso, su familia la condenaría y el pueblo no la bajaría de puta. ¿Debía contarle a Adrián? ¿Debía tener el hijo o hija? Ella decidió, Adrián nunca se enteró.

Martha había sido elegida reina de su colegio. A sus 16 años tenía un cuerpo de sirena y acaparaba miradas varoniles. Algunos giraban su cabeza hasta 90 grados para admirarla, entre ellos su “profe”, que se deshacía en atenciones. Ofrecía desde helados hasta clases a domicilio. Una tarde ella apareció en casa del “profe” para pedir auxilio en matemáticas. De la materia muy poco, ambos se pusieron a charlar de sus vidas. La adolescente no disimulaba sus buenas vibras hacia a su “profe” de 25 años. Luego vinieron más tardes de charlas, clases, confianzas, caricias y besos. Su primera vez dio paso a las otras veces. Los días de felicidad acabaron abruptamente con una pregunta ¿cómo pudo pasar, si nos cuidamos como él decía? 

Asustada habló con su “profe”. Él no dudó: debía nacer el bebé. Decidió enfrentar a su papá y mamá, quienes, sin embargo, al enterarse obligaron a Martha a cortar la relación y el fruto de esa relación. La cambiaron de colegio para cuidar el “buen nombre”. Atemorizada acató. Cinco años después, ella no se explica aún cómo no pudo decir no. Hoy es esposa, precisamente, de su “profe”, quien la ayuda a superar esa etapa con paciencia.

Mireya y Federico se conocieron en el trabajo a sus 32 años. Ambos libres de sentimientos. Primero salían en grupo, luego los dos. Primero aceptaron ser amigos con derechos, luego terminaron conviviendo. Existían entre el trabajo y la casa. Su relativa tranquilidad terminó entrando al octavo mes de pareja, cuando asomó un tercer ser. Ella no quería, él sí, pero al final terminó apoyando a su compañera.

Estas historias transcurrieron en silencio por las páginas del Código Penal, que penaliza el aborto, salvo en casos de violación. Ninguna de ellas está en la cárcel porque la ley no entra en el vientre de una mujer.

icono-noticia: 

CAPITALISMO

Andrés Gómez Vela

Hubo un tiempo en que se creía que el sol era una antorcha girando alrededor de la casa, la Tierra, porque la casa no podía girar alrededor de la antorcha. La gente creía que era verdad de tanto repetirlo. También se creía que la libertad era para aplastar al otro en nombre de la igualdad de unos y edificar una ilimitada fortuna sobre los cadáveres de millones de desiguales. Entonces, se creía y aún se cree que es normal que sea así porque son las leyes de la selección natural que rigen a la humanidad, que intenta construir una cultura de vida, pero sobre un sistema de muerte.

Bajo esa ilógica, el capitalismo fija cada determinado tiempo un tope de “ganancia” al asalariado, al obrero o al campesino pobre, pero no al dueño del capital. Por ejemplo, este año el límite de “incremento” (que en realidad es una reposición salarial) para los trabajadores asalariados es del 8%, pero no hay límite para el “incremento” del capital. (cooperativista minero o empresario). En palabras del filósofo boliviano Juan José Bautista, el capitalismo limita las “ganancias” de los pobres, pero no de los ricos. De tanto repetirse estos ritos, mucha gente cree que es normal la acumulación ilimitada así la afectada sea ella misma.

Por ello, un banquero, que especuló con los ahorros de miles de personas, es más importante para un Estado que los millones que se quedarán sin comida, sin trabajo como sucedió, recientemente, en EEUU y algunos países de Europa.
El dinero pesa más que el ser humano y la Madre Tierra, a quienes explota ilimitadamente sabiendo que es la misma fuente de su vida. 

El capitalismo tiene su propia moral, la hedonista, y la expone, a través de revistas como Forbes, que cada año publica un ranking de los más ricos del mundo, sin explicar cómo acumularon tanto dinero ni cuántos problemas sociales se resolverían si tan solo una parte lo compartirían entre los desafortunados del mundo. Aquellas personas son consideradas héroes del éxito, de la libertad de acumulación add infinitum. Si un boliviano figurara en esa lista, tal vez sería hasta un orgullo nacional. Es normal el ranking de millonarios, que son apenas el 1% del mundo, pero tiene en sus manos el 80% de lo que corresponde al 99% de la humanidad.

Es tan sutil el sistema, creado por nosotros mismos, que también tiene su lado humano, a través de historias de personas  de real valía como la Madre Teresa, Gandhi, Martín Luter King, Mandela, seres entregados a la humanidad y alejados de las lógicas hipnotizantes del poder. Son acrobacias que hacen creer que el sistema tiene conciencia.

Sin embargo, es tan atrapante su ilógica, que los revolucionarios comunistas se convierten en capitalistas apenas suben el primer escalón del poder. En consonancia con Ryszard Kapuscinski, podemos decir que el poder transforma a los seres terrestres en extraterrenales de una noche a la mañana porque los sube de la normalidad a la dimensión divina, desde donde ven al resto como seres desechables. De este modo, la acumulación infinita se traslada al poder como preconizador del capitalismo. Así se rinde pleitesía a la persona que basa su autoridad en su poder o dinero, pero no en su sabiduría en favor de la humanidad. Entonces, una persona millonaria y poderosa puede declararse socialista, así su práctica diaria sea capitalista.   

Todo se ve tan normal, que si reflexionas sobre su anormalidad, corres el riesgo de que te vean como un fracasado del sistema que desprecia las reglas morales, los límites éticos y valores construidos por el ser humano para acondicionar el mundo.

Es posible que convengas que el capitalismo es la mejor expresión del ser humano porque sintoniza sus egos, sueños, ambiciones, y, es probable, que tengas razón. Parece muy normal, pero de vez en cuando hay que ser anormal para ver lo ilógico del sistema que se fortalece gracias a nuestras debilidades.   

icono-noticia: 

Páginas