A ojos vista

MOTIVO DE ORGULLO

Mario Mamani Morales

Con el triunfo de Walter Nosiglia y la participación descollante de otros compatriotas en la competencia más peligrosa del mundo, el Dakar 2015, ningún boliviano quiere cambiarse por nadie; se vive el sentido de pertenencia como pocas veces en la historia del país.

En los últimos lustros este sentido de bolivianidad se ha cimentado con orgullo en muchos corazones de los hijos e hijas que abrieron sus ojos al mundo bajo la tricolor del rojo, amarillo y verde que se ha visto flamear en todos los confines del mundo. Ya no somos más un país desconocido que si hacía noticia era por los golpes de Estado, el narcotráfico o las revoluciones al por mayor para deponer y poner gobiernos títeres que jamás sintieron el sentido de patria.

El sistema democrático se ha consolidado, no es lo máximo ni la panacea del mundo; pero permite vivir en paz, con tranquilidad, con oportunidades y la esperanza de días mejores pese a la crisis de otras economías en el mundo; la baja cotización de los precios de los minerales en el mercado internacional, rebaja del barril del petróleo, la lucha de convertirnos en simple mercado de consumo por otras potencias, especialmente las asiáticas, la invasión de la ropa usada que quiere a toda costa eliminar nuestra industria nacional, al extremo que no fabricamos ni siquiera nuestros propios fósforos; pero éstas debilidades deben ser convertidas en fortalezas hasta lograr que consumamos nuestro pan en el marco de la soberanía alimentaria.

Está confirmada la llegada del Sumo Pontífice de la iglesia católica para los meses venideros de este año, no hay duda que será otro evento de unidad de los bolivianos, el encuentro de los que creen en el Redentor crucificado en el Monte Calvario para el perdón de los pecados de la humanidad. Será una cuestión de fe, regocijo y recogimiento espiritual. Quiénes no comulgan esta visión de vida también serán fortalecidos en su fe porque no hay ser humano que no crea en algo Superior, que en definitiva es el Dios al que se acerca cada alma humana, aún sea con diferente expresión de doblar las rodillas.

Cuando comienza un nuevo mandato de Evo Morales Aima, reelecto presidente para Bolivia con el apoyo mayoritario del 64% de la votación ciudadana en las urnas, también se advierte la unidad de los bolivianos, se demuestra que el acto de votar, que es un derecho, también puede significar el apoyo a una política, una forma de gobierno y un estilo diferente y único que resulta de los ancestros de la mayoría de los hijos de este país, cimentada en la práctica del ayllu, la comunidad, la interculturalidad que permite la convivencia pacífica aún siendo diversos.

Hasta hace poco, pese a los cerca a los 200 años de existencia como país en el consenso mundial, teníamos arraigada una vivencia de colonialidad; entendida ésta como segundo patio de potencias ajenas a la realidad boliviana, imitando formas de vida a la europea, el sueño americano (EE.UU.) o los tigres asiáticos; más prestos a salir del país que a quedarse, sentir vergüenza de nuestras raíces, nuestros apellidos, nuestra música, de nuestras montañas, los valles y los llanos que siempre fueron únicos en el universo.

Hoy sentimos que no somos menos en el mundo, nos falta mucho por hacer; pero ahí juega el asumir la corresponsabilidad con la patria, la tierra que nos vio nacer, identificarnos con el espíritu ganador de Nosiglia, Fuentes, Salvatierra, Bulacia, Fuentes, Mita, Barbery, Maldonado, Careaga,…, alcanzamos a ser una vitrina al mundo, ahora es necesario sostenerla, ampliarla; pero mostrar cosas buenas, singulares y únicos como somos como país o Estado.

Una cosa es cierta: cuando las riquezas que genera un país no quedan en pocas manos que sojuzgan a los demás, está visto que se avanza en la igualdad, las oportunidades, el ejercicio de los derechos plenos; se siente a su vez que se debe alzar la voz a plenitud para denunciar las injusticias, los oportunismos y la intención de vivillos que añoran las épocas cuando Bolivia era el patio trasero de potencias para la expoliación.

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EDUCACIÓN EN SERIO

Mario Mamani Morales

La historia de la escuela es interesante. Cuando regía la educación bancaria en escuelas y colegios, los alumnos para aprobar un curso debían repetir de memoria lo que habían aprendido en el año, sin errar una palabra. Bastaba recordar la primera de la memorización hecha y el resto fluía como recitación.

En los colegios de élite o prestigiosos, el estudiante ante un jurado conformado por docentes internos y externos, debían elegir un bolo al azar y tenían que cantar, sin equivocarse, el contenido del tema que les tocó a “suerte”.

Han pasado muchas décadas de esos tiempos, hoy no importa mucho aprenderse de memoria una lección; interesa el relacionar la teoría con la práctica: analizar, interpretar y darle sentido a lo nuevo descubierto en la mente para traducirlo en la práctica. La educación debe ser útil para la vida real, he ahí lo productivo.

Los defensores de este modelo, sociocomunitario y productivo, sostienen que el laboratorio para este aprendizaje  es el mismo entorno: la naturaleza, los saberes de la comunidad, los valores; que se dejen las aulas para salir a la realidad que rodea a la escuela. El campo en el área dispersa; plazas, parques, fábricas y el mercado en las ciudades. Dejan entendido que la escuela es la misma vida. El alumno ve, analiza y elabora su propia conclusión. Fíjese que aquí el maestro poco puede hacer en la pizarra, el marcador (antes era tiza) o los textos. La educación –dicen- es dar sentido a las cosas que se hacen.

Este modelo no es nuevo en el mundo de la educación, ya se evalúan los resultados en otros países y las organizaciones que son especialistas en el ramo se hallan sorprendidas porque los estudiantes saben cómo aplicar en la vida lo que se ha aprendido en la escuela. (PISA, 2013).

En este modelo educativo (sociocomunitario y productivo, Ley 070 ASEP en Bolivia), los países adelantados en educación no han escatimado esfuerzo alguno para implementar verdaderos talleres (maquinarias, herramientas, materiales), laboratorios (probetas, tubos de ensayo, químicos, insumos al por mayor) gabinetes de computación (hardware, software, redes, conexión satelital), de tal manera que lo que se recoge en el “campo” sea estudiado en recintos especializados y de éstos, volver a la “comunidad” para aplicar lo que se tradujo en teoría.

Visto así la educación, en el país nos falta mucho por hacer. Debe ser el inicio el instalar una computadora por estudiante, ahora mostrar las bondades del satélite “Túpac Katari”, el uso de las laptops entregadas los docentes; ¿pero qué de los talleres, gabinetes, laboratorios y otros espacios que requiere este modelo educativo?

Otro factor determinante para el éxito es el maestro. Mínima formación: licenciatura y magister. Los mejores recursos humanos son seleccionados minuciosamente para la carrera de docente, es el área más difícil de acceder; pero a su vez son los mejores pagados, por tanto, reconocidos en la sociedad, valorados. No necesitan que los evalúen los directores o el ministerio del ramo: se autoevalúan en su desempeño, no por la fuerza sino por su compromiso, vocación y responsabilidad asumida con el país.

Tienen dominio de la interacción de contenidos, se valora la materia en sí pero más importa la resolución de problemas que implica una integralidad de conocimientos; es decir, no va la matemática por aquí, la química por allá y las otras áreas por allende; se practica la integralidad del aprendizaje. No hay segregación, quién es mejor o más importante: todos tienen su valor.

En nuestra realidad: ¿dónde pasan más tiempo nuestros niños y jóvenes? ¿En la escuela o el internet? ¿En casa o en la calle? En la escuela sociocomunitaria y productiva  pasan más horas en el patio de la escuela, más que en el aula: jugar es lo más importante junto a sus maestros; pero no al chateo o los videos en celulares o las tabletas. ¿No es verdad que la necesidad de jugar despierta iniciativas y es en grupo?

Las elecciones nacionales pasaron, también lo harán las subnacionales, ahora urge repensar la educación, dejar los experimentos y contradicciones ¿o no es importante?

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MUNICIPIO AL FUTURO

Mario Mamani Morales

Dime cómo es tu Alcalde Municipal y te diré cómo es tu ciudad. Un aforismo forzado pero que se acomoda bien a los tiempos actuales. No se puede negar que en los últimos años, con algunas excepciones, nuestras urbes no han tenido verdaderos ejecutivos al mando del municipio, he ahí los resultados de ciudades estancadas en su desarrollo y visión de futuro.

Está demostrado que no había sido suficiente tener encumbrado en la silla municipal a un arquitecto, urbanista, planificador, político, dirigente sindical o minero para proyectar a los tiempos actuales el crecimiento urbano, sus servicios básicos, áreas de esparcimiento, barrios con mirada hacia el bienestar de sus habitantes, planificación que evite la segregación que se advierte con la presencia de algunos barrios denominados exclusivos.

Lo que caracteriza a la elección de los munícipes es la politiquería, angurria de poder, el cuoteo de los cargos a través de las direcciones y la repartija de migajas cuan semejantes a una bandada de cuervos ante la presa luego de lograr los votos de la ciudadanía. Lo peor es que aparecen los mismos personajes, ayer vestidos de un color, ahora con otro y seguro que también volverán a ser visibles dentro de cinco años, quién sabe teñido de qué matiz político para asirse al municipio.

La verdad no interesa la ciudad como tal, lo que está de por medio es el cargo, los puestos, acomodo de parientes, amigos, nepotismo de militancia febril en su momento; al cabo de un tiempo divididos, enemistados, con discursos diversos porque la torta quedó pequeña; luego se vuelven a unir para no perder la forma de ganarse la vida, aún ostentando una profesión que dejó de ejercerse o nunca se lo hizo. Se autodenominan como “clase política”.

Hasta ahora, el pueblo, “el soberano” como han venido a calificar aquellos que lo manipulan, ve con azoro lo que está pasando en este tiempo preelectoral para los municipios y las gobernaciones; pronto volverán a oírse las adulaciones para el voto, discursos, proclamaciones, ofertas de ciudad maravillosa. ¡Vaya si el ciudadano responsable los crea!

Ya pasada una década y más del Siglo XXI lo que no se advierte son propuestas para los próximos cinco años, es más, urge planteamientos ambiciosos que no sólo apunten a corto o mediano plazo, sino al futuro. Divisar un horizonte de ciudad digna de estos tiempos y de sus hijos. No puede continuar la oferta de algunos kilómetros de cemento en las calles, aceras, canchitas deportivas… No se diga que no es importante; esto debe ser lo cotidiano, no para colocar gigantografías con la imagen del titular del municipio: hoy se requiere una proyección de ciudad, soñar en grande para hacerla realidad, no sólo para las generaciones presentes sino para el mañana. ¿Es mucho pedir?

Se requiere ejercer un principio de autoridad para ordenar o reordenar lo que se tiene, rescatar la ciudad para el bienestar de todos; sino veamos hoy una realidad: ¿quiénes son los dueños de la ciudad? ¿Dónde y cómo están? ¿No son ellos los que ponen y deponen personal directivo municipal con ascendencia del ejecutivo? ¿Hay que temerlos porque significan votos? ¿No debe primar el interés mayor que es la imagen de ciudad y sus habitantes?

En algunas alcaldías del país, según avanzan los días preelectorales, se vienen sacando trapitos sucios al sol: miles de empleados de oficina, pocos los obreros; más gente con traje y corbata que aquellos que usan overol, azadones o el badilejo. Ironías: ¡expertos hasta para manejar las redes sociales para “posicionar” la imagen del jefe!

Las últimas décadas se caracterizan porque la población boliviana se ha urbanizado, más habitantes en las ciudades que en el campo. Las urbes se expanden; pero al azar, sin planificación alguna, se crean barrios por doquier, se tiran cables y se improvisan servicios básicos que luego quedan como problemas al futuro, se consolida la periferia, los desplazados y se da paso a la segregación. Caos en las arterias del centro, convertidos en mercados improvisados… ¿Quiénes harán propuestas sesudas para rescatar la imagen de ciudad? ¿Votaremos como siempre se hizo?

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LLEGAR A LOS 60

Mario Mamani Morales

¿Cuándo una persona, mujer u hombre, debe dejar de trabajar? ¿A qué edad ya no está apta o apto para ejercer un cargo jerárquico? ¿Cuántas personas de 60 años o más están inmersas en la economía activa y aportan al desarrollo del país? ¿Bolivia tiene una población “joven” o son más los “adultos”?

La edad para jubilarse en Bolivia es variable y depende del lugar u ocupación que se tiene. Por ejemplo los trabajadores en situaciones de riesgo se pueden ir antes de los 50 años y los demás deben esperar un poco más; como la situación económica expresada en las rentas de jubilación son bajas una gran población de esta edad están todavía insertas en el mercado laboral, es decir, siguen activos.

Según los resultados del Censo 2012 Bolivia tiene una población “adulta”, el 62,86%  de los 10.027.254 habitantes en el país está comprendido entre 15 y 64 años de edad y solamente tenemos el 31,02% de la gente que tiene entre cero y 14 años. Esto quiere decir que la tasa de fecundidad disminuye y la esperanza de vida va en aumento.

Esto es comprensible porque ya es una sorpresa que una familia en los actuales tiempos tenga cinco o más hijos. Antes era normal que los niños en casa alcancen a ser entre ocho o más. Eran los tiempos cuando no había televisión –dicen en broma-; pero de lo que se trata también es el nivel de educación y de previsión familiar. Hasta hace poco, la señora sólo estaba dedicada a cuidar a los hijos, ser “ama de casa”, hoy las responsabilidades son compartidas y un hogar de hasta cinco miembros es una exageración, afirman los entendidos en familia.

Todo esto viene a propósito de los trabajadores en educación. Sucede que el Reglamento del Escalafón del Magisterio Boliviano, vigente desde 1957, sostiene que para ingresar al sistema, ya sea administrativo o docente, se requiere tener un mínimo de 18 años y no más de 50, además el artículo 75 de esta normativa sostiene que “los que hubieran llegado a los 60 años de edad deben acogerse obligatoriamente a la jubilación, salvo casos excepcionales”. ¿Cuántos maestros y maestras con 60 años de edad o más todavía están en ejercicio? ¿Cómo cumplen su trabajo? Por ahí se escucha decir que los “viejos y viejas” docentes hasta se duermen en clase; pero aquí hay algo que se olvida, también rige esto de la evaluación de desempeño porque no a todos se puede medir con la misma vara.

Sea como fuere, ahora el asunto está si los maestros y maestras de 60 años hasta los 64, (comprendida entre la población adulta, según el INE) pueden ser admitidos para ser directores de unidades educativas, directores distritales, departamentales u otros cargos jerárquicos comprendidos en el sistema de educación del Estado Plurinacional de Bolivia, pues sostienen que la última convocatoria de institucionalización de cargos directivos del SEP los excluye de su postulación, inclusive se anticipa que podrían ejercer medidas drásticas desde la primera semana del Año Nuevo si esta situación no se revisa.

Si se cumple a tabla rasa el Reglamento del Escalafón, no hay discusión que valga; pero ¿cuántos artículos de esta normativa ya han sido vulnerados a los largo de los 57 años de vigencia?

Hay tomar en cuenta también que el promedio de vida en Bolivia ha mejorado significativamente, pues en el Censo de 2001 las personas con 60 años apenas eran el 7% de la población total, ahora de cada cien habitantes nueve tienen esa edad, la esperanza de vida es hoy de 66,93 años; pero la realidad nos muestra que personas de más edad siguen en la economía activa.

Se advierte que el primer problema del año será éste que enfrenten los y las docentes que tienen aspiración a un cargo jerárquico dentro del SEP; pero que ya cumplieron 60 años. Se trata también de lo económico. Si con 30 años o más de servicio activo cumplido ganan un promedio de 3.500 Bs, si se les obliga a la jubilación ¿Cuánto percibirían de renta mensual?

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INDIGENTES POTOSINOS

Mario Mamani Morales

Muy sueltos de cuerpo los presentadores y presentadoras de noticias en los canales nacionales de televisión, con mucha facilidad, dicen que las personas que se asientan en alrededores de la terminal de buses de La Paz para pedir limosna son potosinas.

Como se autocalifican de ser medios periodísticos que investigan, son objetivos e imparciales, sería bueno que apliquen sus conocimientos sobre averiguar la verdad y constatar si realmente son del Departamento de Potosí, si así fuera, de qué lugares, provincias o cantones; si realmente no tienen medios para sobrevivir en esas regiones y si hay tanto índice de nacimientos, pues son cientos de niños que acompañan a los indigentes que se muestran en sus canales y medios de comunicación masiva.

Si esa gente es potosina, sería además interesante que le pregunten al gobernador de Potosí, que es oriundo del norte del Departamento, conocedor real de la forma de vida en esos lugares, y saber qué se hizo en estos últimos años por esa gente “pobre”, indigente, pues los informes, programas y propaganda dice que se lucha contra la pobreza y Potosí, por si acaso, tiene mucho dinero para gastar precisamente en la búsqueda de “vivir bien”.

Hay algo más. El Presidente Evo conoce muy bien los lugares de donde proceden esas personas que han hecho una costumbre trasladarse a La Paz por Navidad, Año Nuevo y volver a sus lugares de origen después de la Fiesta de los Reyes, pues en su travesía de niño y adolescente desde Isallavi, Orinoca, pasando por  Negro Pabellón, Japo Khasa, toda la parte norte de la provincia Bolívar de Cochabamba, hasta llegar a Independencia en busca de alimento, región boliviana donde sí hay (¿había?) pobreza real, claro también en algunas partes del norte de Potosí.

Cuando se ve a una persona con sombrero de lana de oveja, poncho, chu’llu, ojanta al cuello o la mujer de aimilla, con aguayo y un bebé a la espalda, vistiendo casi harapos, se llega a concluir que es de Potosí, de manera despectiva: “potosinito” o “potosinita”. ¿Cuál es la verdad? ¿Cuántos son y dónde están? ¿Allí no llega gas natural ni energía eléctrica? ¿No se construyeron tinglados en sus escuelas? ¿Siguen los mecheros a kerosene y trapo? ¿No hay caminos carreteros? ¿Las aulas siguen teniendo asientos de adobe para los niños? ¿Sigue siendo la otra cara de Bolivia que se asienta en la terminal de buses en La Paz?

Si esto es así, es mentira que se está distribuyendo bien la economía boliviana, que se edifican las viviendas sociales, que dos millones de bolivianos han pasado a la clase media, que ya no hay discriminados, que la cobertura escolar es casi al ciento por ciento. ¿Y esos niños que se muestran en la televisión son de otro planeta?

¿En los últimos años han aumentado los “indigentes” en La Paz o han disminuido? ¿Los albergues van desapareciendo o se hace prioridad ampliarlos? ¿Los bebés y niños que acompañan a las mujeres son sus hijos verdaderos? ¿No hay vivillos que las organizan y piden las dádivas del día y las administran en otra parte? ¿Dónde está la “investigación” periodística para desnudar esa realidad?

Si Bolivia va superando los índices de pobreza debe expresarse en esa gente, la de tierra adentro como dicen los cantores. La indigencia no está en aquellos que se cuelga una chuspa llena de coca y se cubre la cabeza con un sobrero de ala ancha y dice que representa a las organizaciones sociales, ¿esa muchedumbre de los alrededores de la terminal paceña no tiene organización social que las representa? ¿Dónde están los senadores, salientes y electos de esos lugares que se dicen son “potosinos”? ¿Ellas no son parte de las Bartolinas o son las Bartolinas de verdad?

Hace algunas décadas, por estos tiempos, se hacían campañas para los pobres: permanencias en bicicleta por días, algunos comunicadores días y horas continuas frente al micrófono, otros disfrazados de papa Noel recaudando juguetes, era costumbre invitar chocolate y buñuelos en las parroquias o algunas familias pudientes convocaban a la radio y la televisión para mostrar su “filantropía”. ¿Se verá esto también este año?

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ATRACTIVA CARRERA DOCENTE

Mario Mamani Morales

Ya no quedan los Maestros y Maestras, una pléyade que ya se extinguió o sencillamente cumplió su ciclo en este proceso continuo que es la sociedad; ahora la carrera docente tiene un nuevo escenario y esta dinámica se presenta interesante desde hace algunas décadas.

El título de Maestro o Maestra Normalista queda para la historia. Es bueno recordar que para asistir a esa formación las mujeres debían asistir a clases con un impecable mandil blanco, los varones también debían cuidar su apariencia tendiendo a la pulcritud que luego se practicaba a lo largo del ejercicio profesional en aula.

Lo aprendido se trasuntaba en clase, en la labor cotidiana de total entrega al estudiante, desde el kínder hasta el colegio, con plena vocación de servicio a la educación de generaciones de bolivianos que recuerdan a hombres y mujeres que de por sí inspiraban respeto, su voz de mando y a veces hasta la rigidez para exigir el cambio de conducta a través del conocimiento.

En el proceso de la sociedad, llegaron los tiempos del constructivismo como parte del paquete del libre mercado, finales de los 80’ y duró hasta hace poco. La Normal se convirtió en Instituto y al igual que en el mercado se presentó el boom de las ofertas de la carrera docente. Aparecieron los técnicos superiores en educación y las Universidades, privadas o públicas, además de administrar los Institutos Normales ofertaron las licenciaturas de fin de semana, claro está a un costo que corre por cuenta de los interesados e interesadas a dejar de ser llamados “profe”.

La oferta de formación postgradual que se aspiraba en el magisterio, a través del ISER de Tarija, se vio obligada a firmar convenios con las Universidades para titular licenciaturas. Esta etapa también quedó en el camino luego de la asunción en el país del modelo de educación sociocomunitaria y productiva actual, dejando de lado el constructivismo que no llegó a tener su desarrollo pleno, pues la Ley 1565, de Reforma Educativa que costó muchos millones de dólares para el país nunca fue evaluada.

Hasta aquí, dentro de la carrera docente, miles de maestros ostentan el título de licenciatura que va desde administración educativa hasta las especialidades. Esfuerzo propio del interesado aunque esta formación sea sólo en fines de semana.

Por otro lado, no son pocos los docentes que luego de sus estudios en las Normales deciden tomar cursos regulares en las Superiores Casas de Estudio, con asistencia regular y durante cinco años que dura una licenciatura en las carreras tradicionales, también por cuenta propia y es honesto reconocer que muchos descollan en el ejercicio de la nueva profesión.

Así se deja de lado la esencia de formación de Maestro, ahora priman otros intereses, diferente visión de la carrera docente, ya no quedan aquellos que de la tarea de enseñar hicieron una verdadera vocación y se sintieron plenos al recibir el abrazo de gratitud sincero de “Profe”.

Hoy dentro del magisterio es ya raro encontrar al simple “Maestro” o “Profesor”. Ahora  la carrera se presenta interesante porque más del 50% de los trabajadores en educación ya son licenciados y se prevé que dentro de algunos meses casi la totalidad ostentará este título a través del PROFOCOM, (Programa de Formación Complementaria para Maestros), actualmente un grupo de profesionales en educación recibe capacitación para la oferta de maestría y luego vendrá el doctorado a través de la flamante Universidad Pedagógica que tiene su asiento en Sucre.

Visto así en Bolivia el nivel de formación de los trabajadores en Educación es alto, no pocos pueden presentar en la calificación de méritos hasta tres licenciaturas (ISER, Universidad del sistema y ahora PROFOCOM), maestrías y también doctorados.

Si se cuenta con docentes con un alto nivel de formación es fácil deducir que la educación en el país deberá mostrar cambios significativos. ¿Avanzamos hacia esa meta? ¿Tenemos una revolución en nuestro sistema educativo? ¿Qué más falta hacer? ¿La calidad educativa sólo es factor docente? ¿Cómo saber qué piensa la sociedad de la actual oferta en educación? ¿Tendremos mejor educación que en Cuba o las Filipinas?

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DOBLE AGUINALDO EN LA IGLESIA

Mario Mamani Morales

Poco antes de su ascensión Jesús les dijo a sus apóstoles: “id por todo el mundo y predicad el evangelio”, fue así que los doce se organizaron de a dos y emprendieron la tarea de cumplir el mandato divino. No les dijo de dónde ni cómo iban a lograr el sustento, se entiende que los discípulos asumieron que “El proveería”.

Los apóstoles eran hombres sencillos, parte del pueblo humilde de ese entonces: Pedro era pescador junto a su hermano, Mateo era recaudador de impuestos, Lucas se supone que era el más formado porque era médico. No se menciona si luego de aceptar el discipulado ejercieron sus oficios; pero sí el apóstol Pablo lo hizo, a la vez que llevaba el evangelio a los pueblos, trabajaba en la confección de carpas que era su habilidad, es decir, se ganaba el sustento con su esfuerzo.

No sabemos cómo reaccionaría Jesús si estuviera hoy entre nosotros y sería invitado a visitar las iglesias que se construyeron en su nombre, todas ellas revestidas de lujo, de oro y mucha cera.

En el lenguaje estrictamente bíblico, iglesia no es la construcción, el edificio majestuoso que conocemos, sea ésta católica o evangélica; Iglesia es el mismo pueblo, es decir, los seguidores de Cristo y sus apóstoles, menos es la jerarquía de curas, pastores u obispos que sí viven de los fieles.

Hoy han aparecido muchos vivillos que dicen predicar el evangelio de Cristo, son engañadores del que habla la profecía antes de la Segunda Venida: “muchos dirán aquí está la verdad y a no pocos engañarán”, lo peor es que se engatusa a gente humilde que luego aporta sus diezmos para que engorden los falsos profetas, inclusive con promesas de “sanación”, jugando a las cartas en televisión o chillando como cerdos a través de la radio o en alguna carpa. Lamentablemente la ley humana no llega a controlar a tantas sectas esparcidas también por el mundo.

La Biblia es sabia que previene a los creyentes: “por sus obras los conoceréis”, por tanto, esos vivillos no tienen por qué preocuparse del doble aguinaldo; todos los días se embolsan la ofrenda porque no hay forma de saber cuánto reciben, invierten o gastan, sencillamente no rinden cuentas a nadie. Lobos vestidos de ovejas para vivir a costa del pueblo.

Por otro lado hay obras sociales que son sostenidas por el mismo pueblo, esto en las Iglesias que en verdad siguen a Jesús y sus Apóstoles, después de la Reforma que se produjo con Lutero. Antes de ello la Iglesia era una sola; pero se sostenía con los aportes de los Reyes, los poderosos que sojuzgaban al pueblo de esclavos y los curas los apoyaban. De esto abundan las páginas de la historia.

Hace algunas décadas, la pobreza estaba centrada en los países de Sudamérica, entre ellos Bolivia, entonces se recibían ayudas de los ricos del norte, sea norteamericana o europea, llegaban millones de dólares que eran donaciones de fieles católicos o evangélicos, así se sostenían obras de caridad en educación y salud; ahora la mirada de esa gente pudiente está en África donde no es fácil encontrar un mendrugo de pan.

¿Cómo hacer hoy para pagar el segundo aguinaldo de las obras sociales en Bolivia? ¿No están allí “sirviendo” hombres y mujeres de carne y hueso? ¿Cuántos bolivianos, entre profesionales, técnicos y obreros encuentran empleo en estas obras? ¿No están así muchos hogares para ancianos, adolescentes y niños sostenidas por las iglesias organizadas? ¿No sería bueno que el gobierno haga un estudio serio para saber cuántos son, dónde están y cómo se mantienen? ¿No debería el Estado preocuparse de esta gente, los más pobres de los pobres, y correr con su mantenimiento y sustento?

La situación se presenta compleja, no es cuestión de decir “que se arreglen como puedan”, está claro que las campañas navideñas serán insuficientes para alcanzar a tanta gente que está cobijada en estos centros, que de verdad hacen la obra del Buen Samaritano.

Jesús nos dijo que cuando vestimos, cobijamos y damos pan a un semejante, “a mí me lo hacen”. Es cuestión de fe con obras.

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DEMOCRACIA Y EL DERECHO AL PAN

Mario Mamani Morales

Hace treinta y dos años que en el país ya no tenemos exiliados, residenciados, perseguidos ni tenemos que andar con el testamento bajo el brazo por luchar contra las dictaduras y los regímenes de facto que hicieron gemir al pueblo durante décadas; vivimos en una democracia que es perfectible.

La generación que luchó por la libertad ciudadana, por la no injerencia del imperio, por la autodeterminación del pueblo, ya pasa a la historia, concluye su participación directa en las cosas de Estado, ellos ya cargan en la espalda sesenta cinco años o más; para las elecciones de 2020 muchos ya no estarán entre nosotros.

Consolidada este sistema democrático son nuevas generaciones que asumen el reto de seguir el camino de profundizar la participación real de todos en la conducción de los destinos del país, hay mucho por hacer por quiénes se sienten excluidos.

Hasta hace poco sólo a través de los partidos políticos se podía participar en la vida pública, éstos se unían en coaliciones, alianzas, pactos y otras formas de unión para repartirse los poderes del Estado para acomodar a su militancia en los cargos. Obvio que había “dueños” del partido que decidían quién entraba aquí o allá como funcionario, obrero o cualquier otra posibilidad de trabajo.

Hoy se da paso a las agrupaciones ciudadanas, organizaciones sociales, grupos heterogéneos y también los partidos que deben lograr su personería jurídica y participar en los actos eleccionarios con sus propios candidatos o invitados; así aparecen los “líderes” que en definitiva son los “dueños” de la agrupación, la sigla o el grupo que una vez llegado al poder son los que determinan la suerte de sus seguidores para llevar el pan a casa.

En muchos municipios y gobernaciones tienen su presencia en acuerdos para controlar un determinado cupo o número de puestos, así existe la repartija de cargos a gusto y sabor del “dueño” quien se convierte en el “rey chiquito”, decide, a veces tienen más suerte otros que no hicieron campaña, ni pintaron paredes ni nada; pero aparece favorecidos. Esos “lideres” son avezados en la politiquería: ayer estuvieron allá, hoy están aquí.

Así se habla de la agrupación de fulano o perengano. Cuando existe ruptura en la “alianza”, se despide masivamente a los militantes o adherentes de un grupo; es decir, la base, el pueblo, la gente que necesita ganar el pan del día está sujeta a estos avatares: no valen sus derechos, ni su formación, su capacidad ni sus méritos propios, sino la suerte depende del “dueño”.

En la historia del país tenemos páginas escritas con el cambio de timón de las alcaldías, prefecturas y otras instituciones  y el despido masivo de sus trabajadores para dar paso a otros que llegaban tirando el saco del líder, el amo o dueño del partido o la agrupación. Si no eres adulador del “rey chiquito” de turno no puedes ni soñar con acceder a un puesto público.

Nuestros mayores que lucharon por la conquista de la democracia no pudieron erradicar esta forma de distribución de pegas en el Estado, algunos también se convirtieron en esos amos; pero hay necesidad de discutir este asunto en la corresponsabilidad ciudadana de la conducción del país.

Llevar el pan a casa no puede estar sujeto a los caprichos del “dueño”, hay que expresar la voz en alto para que se respeten los méritos, la capacidad, la formación en años de estudio, de hombres y mujeres que no tienen el alma de adular al “jefe”; pero que pueden aportar al país con sus ideas, su trabajo y esfuerzo; pero que no siempre aparecen en los escenarios de proclamaciones o llevar en hombres al caudillo de la oportunidad.

Con el resultado de las últimas elecciones nacionales, está demostrado que en Bolivia seis de cada diez personas votaron por la propuesta del Cambio, “el Instrumento”, entonces esta mayoría exige la democratización en la distribución de las fuentes de trabajo, no por la “dedocracia” sino según su capacidad, formación, méritos profesionales y aporte al país. Se trata de la generación que son hijos de quienes lucharon por la Democracia.

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LA NATURA CONTRA EL HOMBRE

Mario Mamani Morales

Ha recorrido el mundo la noticia de que organismos internacionales se preocupan por los cambios que se producen en el mundo y que los fenómenos naturales ya son imposibles de predecir; llueve cuando no es tiempo que suceda, hace calor hasta temperaturas nunca vividas y los hábitats para la fauna y forestales se hacen difíciles, hay movilidad masiva de los seres en busca de sobrevivencia.

El panorama mundial se hace dramático y se prevé que las predicciones hechas sobre desastres, pestes, hambre, guerras, terremotos junto con otros fenómenos sociales están a la vuelta de la esquina. Lo increíble se hace realidad en estos años del Siglo XXI.

Los países poderosos que dominaron la tierra, a través del control de las naciones, saben que esta verdad es terrible y que sin duda también les afectará de manera directa, por ello gastan millones de dólares anuales en buscar lugares extraterrestres en la esperanza de encontrar vida; pero es bueno saber que ahora asumen su corresponsabilidad en reconocer en cómo está el mundo y su naturaleza.

La sobrexplotación impuesta ayer en casi todas partes del mundo en busca de generar riqueza para mantener su hegemonía, hoy tiene consecuencias graves en el comportamiento de la naturaleza. Es que a fuerza de bases militares se hicieron desaparecer cerros enteros por explotación de rajo abierto para extraer el preciado mineral que no benefició a los países de origen.

En estos países sometidos se nombraba (y todavía se hace en el África y Oriente) gobiernos títeres y neocoloniales que recurrían a la represión inhumana de sus propios ciudadanos que alzaban la voz contra este flagelo:
Así se esparció en el mundo la miseria y la ruina de la agricultura campesina, el desequilibrio de la relación ecológica de los seres vivos, la destrucción de la naturaleza. Y cuando ya no servía un determinado lugar, entonces partía el capital hacia otras partes del mundo para repetir la explotación, la maquila, los salarios de hambre y miseria para los nativos.

Lo peor es que junto a la industria migrante se movió y se mueve a millones de personas que van tras del medio de trabajo, entonces también se destruyen familias porque la mano de obra deja la patria; es la forma de ganarse la vida en las economías desarrolladas.

Ésta ha sido la característica de la economía en las últimas décadas y se profundiza en muchas partes del mundo, así de cerquita tenemos la contaminación de los ríos. En nuestro entorno el Pilcomayo a costa del enriquecimiento de pocos que vierten el veneno de los químicos hacia la naturaleza mientras el pueblo duerme, pero la riqueza que se obtiene beneficia a otros poderosos que están más allende del mar.

Ejemplos sobran: la Joya en Oruro cuyo oro sólo quedó en residuos para el país, o la tala de cientos de miles de hectáreas de árboles preciados y hoy convertidos en cenizales en muchas partes del bosque en el oriente; la seria amenaza de la desaparición del Cerro Rico de Potosí, por señalar algo más conocido porque hay otros lugares de los que no se habla ni se conoce.

Si los países que tratan las materias primas en sus grandes industrias que diariamente contaminan con sus grandes chimeneas, todos ellos ubicados en el norte, hoy demuestran preocupación por la situación climática del mundo, es preciso hacer cumbres y se dialogue de manera real, cierta y sincera, además con decisión de aportar lo que sea necesario para enfrentar la hecatombe que se viene pronto con fatales consecuencias para la humanidad si es que no se asume que dependemos de un mismo destino.

Mientras tanto, no es fácil predecir qué nos deparan los meses próximos; en otras partes hay inundaciones y en otros lugares hay sequía, las temperaturas se hacen insoportables y la vida se hace cada vez difícil, aún así tengamos dinero en el bolsillo, contra la furia de la natura no habrá riqueza que valga. En los países ubicados en la parte sur de la tierra, siempre expresamos nuestra voz de alerta que los poderosos no quisieron oír, hoy se convierte en grito.

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BOLIVIA EN PROSPECTIVA

Mario Mamani Morales

¿Cómo quiere ver, sentir y vivir en Bolivia de aquí a cinco años? Obvio que tendremos un lustro más adicionados a nuestra edad, no pocos estaremos jubilados, otros estarán comenzando a trabajar por primera vez. Los adolescentes que hoy tienen trece años emitirán su voto para elegir presidente y los que compongan la Asamblea Legislativa Plurinacional; pero también habrá gente que se habrá ido de esta experiencia terrenal. Lo cierto es que el tiempo corre inexorable.

Todo cuanto obremos hoy determinará  nuestro futuro, tanto personal, familiar y la corresponsabilidad que tenemos con nuestro país. No podemos dejar de lado que concebir el futuro de Bolivia no sólo es cuestión de los políticos sino también de la gente que camina con los pies sobre la tierra, vive la realidad en las calles, el trabajo, el barrio y tantas cosas que son los desafíos cotidianos.

Si las cosas van como hasta el presente, la economía boliviana habrá mejorado. Los hidrocarburos seguirán siendo el pilar para los ingresos para las arcas del Estado, añadido a los logros que se realicen a través del valor agregado: la petroquímica, la generación de energía para abastecer no sólo a las necesidades en el país sino para vender el excedente a los países vecinos que sí lo necesitan.

La minería continuará siendo también otra posibilidad interesante como hasta hoy, se prevé que el mercado internacional no tendrá mayores alteraciones. Se abrirán muchos yacimientos y los ya descubiertos estarán en plena explotación, por ejemplo Mallku Kota y alrededores donde existen ingentes reservas. ¿Qué ocurrirá con el Cerro Rico de Potosí?

Es probable que San Cristóbal pase a manos del Estado para que los millones de dólares que extranjeros se llevan hoy  beneficie a los bolivianos, está visto que los privados nunca piensan en sacar de la pobreza a la gente que está en alrededores de la empresa, existe mucha diferencia entre quienes están dentro del cerco milimetrado de este pueblo y los que viven a pocos kilómetros, estos deben seguir migrando a Chile si quieren mejorar su economía. Claro que tampoco se conoce dónde van a parar las regalías o beneficios que se dejan para la región, aunque sean migajas.

De aquí a un lustro también tendremos a los bachilleres genuinos como resultado del enfoque de la educación sociocomunitaria y productiva, para ese tiempo el sector docente ostentará títulos de licenciatura, también habrán máster y doctores en pedagogía. ¿Se imagina cómo funcionará nuestro sistema educativo?

Siempre en este divagar de la toma de conciencia y la reflexión de un porvenir deseable, convengamos que si todo marcha así como hasta ahora  en relación de los últimos años, no habrá comunidad que no tenga energía eléctrica, por tanto la comunicación mejorará significativamente, tendremos al menos dos satélites, uno para ciencia y la educación y otro para controlar nuestras fronteras, entre otras cosas. Los celulares que hoy utilizamos como última generación serán una reliquia, la ciencia y la tecnología avanzará a pasos agigantados. Es probable que las líneas del teleférico que hoy luce La Paz sean superadas con subterráneos, trenes eléctricos, transporte en las calles con buses de última generación. Claro que todo esto dependerá de la proactividad de las autoridades locales; se advierte que para ello se perfilan Santa Cruz, Cochabamba y otras ciudades que se convertirán en metrópolis.

Quienes no asumamos una actitud activa hacia el mañana, no preveamos el camino a seguir nos adicionaremos a los analfabetos de este Siglo, es decir, la prospectiva nos dejará lejos, es decir, los objetivos se prevén muchos más desafiantes que los que hemos tenido hasta el presente.

¿Se festejará la salida del próximo quinquenio del gobierno de Evo y el MAS-IPSP al igual como se continúa haciendo por el triunfo en las urnas del último 12 de octubre? ¿Habrá otra reelección? ¿Se unirán los partidos denominados de oposición? ¿Será una realidad el bipartidismo en nuestro Estado? ¿Cuáles serán los valores y reglas que rijan de aquí a esos años?

Si el amodorramiento no nos domina es justo despertar visiones y alternativas de futuro.

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