Buscando la verdad

¡Gasolinazo en Bolivia!

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Bolivia es uno de los países donde el precio de la gasolina es de los más bajos del mundo -herencia de gobiernos anteriores- con la “especial” de 85 octanos a Bs3,74.- el litro (54 centavos de dólar) y la “gasolinapremium” de 95 octanos a Bs4,79.- (69 centavos de dólar). Nadie se queja del precio de la premium pero ¡cuántos se quejan de la especial, pues su vehículo cascabelea! ¿Ud. también?

La gasolina especial es la más consumida por ser barata y si bien muchas personas ansían comprar la premium -pese a su mayor precio- no lo pueden hacer pues su oferta es exigua y se acaba en menos que canta un gallo.

Pensando hacerlo bien, YPFB anunció la introducción de la gasolina Super de 91 octanos a Bs4,40.- el litro, como alternativa a la especial y la premium, un poco más más cara que la primera, asegurando ser más rendidora; que alargaría la vida útil de los autos y menos contaminadora.

Inexplicablemente, como si se hubiera decretado la obligatoriedad del consumo actual o futuro de la nueva gasolina Super 91, una cantidad de preocupaciones se empezaron a oír, frente a lo cual el gobierno aclaró que de ninguna manera la gasolina especial se dejaría de producir y que tampoco subiría de precio.

Cabe recordar que los precios de los combustibles están “congelados” desde gobiernos pasados y que cuando se los intentó subir (D.S. 748 del 26/12/10) la población reaccionó tan mal en las calles, que un niño de pecho podría entender que sería un suicidio político el volver a intentarlo. Por tanto, aquello de que en el futuro se dejará de producir gasolina especial -equivalente a un gasolinazo ya que su precio subiría aunque stricto sensu sería una mejor gasolina- no se podría dar, por sus imprevisibles consecuencias.

Así que, creyendo a las autoridades ¿por qué no respaldar esta mejor gasolina como una opción para quien la quiera y pueda comprar, y así bajar el gasto en aditivos que importamos para mejorar la gasolina especial? ¿Cabe rechazar esta nueva gasolina superior pese a que es una alternativa? ¿O es que se opondrán igual cuando -Dios mediante- en breve se produzca en Bolivia una eco-gasolina, con bioetanol como aditivo, para disminuir la importación de gasolina que en la última década significó1.500 millones de dólares?

Respecto a eso de que en el futuro se dará un gasolinazo -recuerdo al afamado economista John Maynard Keynes, que dijo: “en el largo plazo estaremos muertos”- a lo que yo añadiría: “y puede que para entonces los autos funcionen con electricidad o agua

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 22 de noviembre de 2017

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¿Qué sabe de los “millennials”?

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Se los llama la Generación Y, sucesora de la Generación X (de 1960 a 1980, en la que nací yo), que precedió a la Generación Baby Boom, posterior a la Segunda Guerra Mundial (en la que nacieron mis papás); se les dice millennials -mileniales, en español- a los nacidos entre el primer quinquenio de los ´80 hasta inicios del 2000 (Wikipedia.org), lapso durante el cual ¡nacieron mis dos hijos!

 

A diferencia de la vaga delimitación temporal donde hay consenso es en que los millennials son jóvenes versátiles al cambio gracias a que la tecnología, la información y la comunicación que están de su lado, al extremo que el teléfono inteligente (smartphone) casi hace parte de su cuerpo en función de las redes sociales; son profesionalmente bien formados y prefieren trabajar en lo que les gusta, antes que en algo fijo.

Se dice de que son muy críticos -exigentes- que reclaman autodeterminarse y el ser escuchados sin importar su edad o experiencia, y la socióloga Kathleen Shaputis los llamó la Generación Peter Pan por su tendencia a retrasar su paso de jóvenes a adultos, y su apego a vivir por más tiempo en la casa paterna (ibidem).

Nacieron en tiempos de prosperidad -lo tuvieron todo fácil- de ahí su propensión a ser egocéntricos e irreverentes en el trabajo, como se lee en “Millennials: la generación malcriada que quiere cambiar al mundo” (www.abc.es).

Pero, “los millennials también tienen virtudes a explotar y enriquecer: aman la naturaleza, rechazan las injusticias y la corrupción, respetan el medio ambiente, son solidarios cuando se los convoca en redes, son más ejecutores que planificadores. Hay que ir por lo positivo, aún hay esperanza para el futuro”, dice en su defensa Fernando López, CEO de la prestigiosa LOLA GROUP, instando a tomar en cuenta esto a fin de aprovechar el enorme potencial que ellos poseen.

Si bien la excepción hace a la regla, preocupa que haya jóvenes que ni estudian ni trabajan (Ninis) y otros que siendo profesionales y trabajando, no ayudan a sus padres.

¿Cómo educamos a nuestros hijos? ¿Les damos tiempo o cosas a cambio? ¿Qué hacemos frente a la absorbente tecnología? ¿Tienen límites de horario? ¿Qué de sus responsabilidades en casa? ¿Nos importan tanto como para disciplinarlos, así nos duela?

Si una situación indeseada se origina en casa, la solución está en casa también. Dios dice que si nos volvemos a Él, Él se volverá a nosotros. Hay que implantar la Palabra de Dios en el corazón de los millennials para que ellos y sus generaciones, no sufran...

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

Santa Cruz, 15 de noviembre de 2017

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Crecimiento, segundo aguinaldo y exportaciones

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Imposible no escribir nuevamente sobre la economía boliviana luego de una avalancha de noticias en relación al tema, todas girando en torno a una variable que, pese a su altísima gravitación para el crecimiento del PIB, no ha merecido la mejor de las atenciones: el comercio exterior.

“BBC subraya claves del éxito económico de Bolivia, país que más crece en América del Sur”; “Banco Mundial: demanda interna en Bolivia es insuficiente”; “La economía creció 3,94%; no habrá doble aguinaldo este año”; “Empresarios piden medidas para evitar la desaceleración”; “Empresas de Bolivia están aliviadas por no pagar el doble aguinaldo de Navidad”; “Banco Mundial prevé alza de precios de las materias primas para 2018”; “Empresarios esperan que en 2018 mejore el crecimiento económico por el precio del petróleo”; “Con base en el dinamismo externo, Bolivia proyecta mayor crecimiento para 2018” y “Bolivia registró un déficit comercial saludable a septiembre de este año”.

Por donde se mire, todas las notas abordan directa o implícitamente un aspecto clave -las exportaciones- para explicar la expansión económica por más de una década, como destacó la BBC de Londres; o, lo dicho por el Banco Mundial -que la demanda interna es importante pero no suficiente para un crecimiento sostenido- así como su pronóstico que el 2018 nos podrá ir mejor, porque las materias primas que exportamos podrán subir de precio; igualmente, para explicar por qué el crecimiento interanual del 3,94% no llegó a superar el 4,5% para gatillar el pago de un segundo aguinaldo este año; o, el reiterado clamor empresarial de apuntalar la exportación, para crear empleos perdurables; así como la mirada puesta en el sector externo, por mejores días en el 2018; y, el déficit comercial a septiembre, de casi 900 millones de dólares.

El hecho que Bolivia haya crecido como lo hizo desde el 2004 -por más del 4% anual (excepto el 2009), incluso del 5% y 6% (año 2013)- tuvo que ver con la demanda interna, es cierto, pero también con los ingentes superávits comerciales que acumularon 17.000 millones de dólares del 2004 al 2014 gracias a las colosales exportaciones que siempre superaron a las importaciones, hasta el año 2014. Pero esto cambió y en menos de tres años el déficit suma 3.000 millones jalando el PIB hacia abajo, ya que las importaciones superan a las exportaciones.

La pregunta del millón es…¿por qué no hacemos lo que sabemos hacer bien -producir con biotecnología para exportar más alimentos- y con ello crecer al 7%?

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 8 de noviembre de 2017

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Halloween: La historia no contada

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

La celebración de Halloween (All Hallows' Even, Víspera de Todos los Santos, según Wikipedia.org) es conocida también como “Noche de brujas” o “Día de las brujas” y se trata -en su génesis- de una fiesta de origen celta celebrada la noche del 31 de octubre en países anglosajones como Canadá, EEUU, Irlanda o Reino Unido, aunque tal práctica se ha extendido a muchas naciones del mundo, y la transculturización -derivada de la globalización- ha tenido mucho que ver para que ello pase.

Su origen se asocia a la conmemoración celta del Samhain. “Cuando tuvo lugar la ocupación romana de los dominios celtas la festividad fue asimilada por estos. Aunque ya se celebraban los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), se mezclaron ambas tradiciones” (ibíd.) y con el tiempo terminó siendo la antesala de la festividad del Día de Todos los Santos. Y aunque pareciera un festejo secular, lo que se ignora es su alto contenido religioso.

Durante la fiesta de Halloween es muy frecuente escuchar la expresión “truco o trato” cuando los niños -mientras más terroríficamente disfrazados, mejor- piden dulces. Pero ¿qué hay en verdad detrás de esto?

Una Hermana en la fe cristiana me contó el fuerte trasfondo espiritual que se da, siendo que tal celebración en tiempos de los celtas “abría el velo que separaba el mundo humano del sobrenatural, y los espíritus, buenos y malos, vagaban por la Tierra”: Pensando que las almas de los muertos volvían a sus casas, las familias servían comida y bebidas para sus visitantes fantasmales esperando apaciguarlos y protegerse del mal.

Me dijo también que cuando los niños disfrazados de fantasmas o brujas van de casa en casa amenazando con una travesura si no reciben pastillas, lo que hacen es repetir ritos celtas de la fiesta ya mencionada.

Al recibir el pago requerido en sus manos, bajo la amenaza de hacer travesuras de no recibirlo, los niños en realidad se exponen -en un plano simbólico totalmente incomprensible para ellos, así como para sus padres que alientan a tal juego, aparentemente inocente- a un intercambio entre el mundo visible y el invisible”.

Así, Halloween está asociado a prácticas sagradas atávicas encubiertas -asociadas a la oscuridad y el miedo- cuyo verdadero objetivo espiritual es el actuar con los muertos.  Por esto, no es casualidad que la noche del 31 de octubre sectas paganas celebren ritos satánicos que afrentan a Dios…

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 25 de octubre de 2017

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Bolivia: ¡Corazón de América del Sur!

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Un importante acto se desarrolló el 12 de octubre de 2017 ante una nutrida concurrencia en predios de Fexpocruz, en Santa Cruz de la Sierra, al que habiendo asistido me permite relatar lo observado. Del lanzamiento oficial de la nueva Marca País “Bolivia Corazón del Sur”, confieso -honestamente- que no tuvo nada que envidiar a otros de similar naturaleza que vi en el extranjero.

Música, danzas, videos y mucho colorido, consagraron el marco en el que -con la presencia del Primer Mandatario, el Vicepresidente del Estado, la Ministra de Comunicación, la Presidenta del Concejo Municipal, el Presidente de la CEPB y la Vicepresidenta de la FEPSC- se informó, cómo se construyó la iconografía de la nueva Marca País, de la cual -en lo personal- el lema es lo más significativo para ubicar a Bolivia en el mundo. Lo digo, porque ¿cuánta gente en el exterior cree que estamos en el África, tal vez porque Bolivia suena parecido a Namibia?

De la deslumbrante presentación presenciada entendí el enorme esfuerzo que implicó el construir la nueva Marca País -durante dos años- con la compañía especializada Future Brand, sobre la base de un estudio de percepción de extranjeros naturalizados y connacionales para diseñar el isologotipo -injustamente criticado por algunos- que aglutine los pilares de inversión, producción-exportación, cultura-turismo y relaciones internacionales, con los colores y tejidos de los pisos ecológicos de los Andes, altiplano, valles y amazonia.

Desarrollar una marca de identidad para un país tan diverso como el nuestro, no es tan sencillo como se cree, aunque resulta extremadamente importante hacerlo, muy especialmente cuando somos el corazón de América del Sur, y…¡aquí se dio en el clavo!

El corazón es un órgano vital que representa la vida, y como reparte vida a los órganos de un cuerpo, es lo que se quiere proyectar: posicionar a Bolivia en Sudamérica como el eje distribuidor natural de pasajeros, energía, bienes y servicios, a través de la inversión, la producción, el comercio exterior y el turismo. Por eso el Presidente de la CEPB expresó su total apoyo a nombre del empresariado.

Ahora -como dijo la Ministra de Comunicación, Gisela López- lo que procede es desarrollar políticas públicas para que este esfuerzo promocional se traduzca en mejores días para los bolivianos. ¡Lo podemos y debemos hacer! El hecho que Bolivia acaba de ser catalogada como el Mejor Destino Cultural de América del Sur por la prestigiosa World Travel Awards, nos debe animar a ello.

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 25 de octubre de 2017

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Ningún “vende ambaibas”…

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

¿Sabía Ud. que el uso de semilla de soya genéticamente mejorada en Bolivia contribuyó a producir 4 millones de toneladas adicionales entre el 2005 y 2015, evitando el desmonte de cerca de cuarto millón de hectáreas, generando un ingreso adicional de 1.700 millones de dólares por exportación gracias al mayor rendimiento que tuvo dicho grano? ¿Y que, desde que se permitió la soya transgénica en el país el año 2005 hasta la fecha Bolivia recibió cerca de 10.000 millones de dólares por la exportación de grano y derivados? Esto, además de forjar la soberanía alimentaria y cientos de miles de empleos, es el generoso aporte de la biotecnología y del agronegocio para los bolivianos.

 

En efecto, según datos de ANAPO el rendimiento promedio de la soya subió a 2,1 Ton/Ha (2005-2015) gracias al uso de semilla de soya resistente al glifosato, herbicida cuyo riesgo cancerígeno -según IARC- equivale al de tomar café o yerba mate caliente y comer churrasco. Lo hacemos y no nos enfermamos, ¿verdad?

 

Pero, hay más: con nuevos eventos biotecnológicos para soya y maíz, Bolivia ganaría 150 millones de dólares adicionales anuales, ya que gracias al mejor control de hierbas e insectos la producción de soya subiría 200.000 toneladas y el maíz amarillo duro, casi 90.000 toneladas; se dejaría de aplicar 2.000 toneladas de insecticidas; bajaría la emisión de 7.000 toneladas de dióxido de carbono y se ahorraría 120 millones de litros de agua dulce. ¿Qué tal?

 

El beneficio incremental derivaría del uso de semilla Soya RR+Bt resistente también al ataque de insectos lepidópteros con una reducción de casi 1.400 toneladas de insecticidas, mientras que con el Maíz RR+Bt el uso de herbicidas e insecticidas bajaría en 376 toneladas por año. ¿Nada mal, verdad?

 

Lo mejor de todo es que la autorización de nuevos eventos biotecnológicos no violaría en absoluto la CPE, dado que la ciencia ha demostrado que los cultivos genéticamente modificados no dañan la salud y son amigables con el medio ambiente como lo avalan 126 Premios Nobel.

 

Por cierto, nada de esto es una especulación sino el resultado del estudio Impacto Socioeconómico y Medioambiental en Bolivia a partir de la Soya y Maíz Genéticamente Mejorados -http://ibce.org.bo/publicaciones-descarga.php?id=2351&opcion=1- del economista Luigi Guanella Iriarte, Máster en Administración de Empresas (INCAE Business School, Costa Rica) con 15 años de experiencia en el rubro -alguien que sí sabe lo que habla- como dicen en Santa Cruz, ningún “vende ambaiba”...

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 17 de octubre de 2017

 

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Desafío para la soya boliviana

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Si hay un sector productivo que brilla con luz propia en Bolivia, es el del complejo oleoproteico de la soya (grano, aceites, torta, harina integral, lecitina) al haber logrado el autoabastecimiento del país ahorrando divisas por sustitución de importaciones de aceites y grasas animales y vegetales, además de generar divisas por la exportación de excedentes -mil millones de dólares en promedio en los últimos 5 años- con un increíble efecto multiplicador por la agregación de valor y generación de empleo. ¡Esto es soberanía alimentaria!

 

Pero, tan linda historia del “grano de oro” podría dar un giro inesperado…

 

Las exportaciones de soya y derivados -que tienen en el mercado andino su principal destino- enfrentarán desde el 2018 el desafío de tener que competir en desigualdad de condiciones frente al Mercosur cuando Colombia, Perú y Ecuador consagren el libre comercio con dicho bloque acabando con la protección arancelaria que favorecía a Bolivia, lo que podrá implicar una potencial pérdida para su competitividad agroexportadora.

 

Como decía con bronca un buen amigo mío, “mientras en Paraguay cosechan 10 millones toneladas de soya gracias a su inversión en tecnología y desarrollo agrícola, en Bolivia la producción se estanca en alrededor de 3 millones y se sigue discutiendo lo que el mundo hace décadas no objeta más: la biotecnología y sus beneficios. Mientras Argentina trabaja para bajar los costos en la Hidrovía Paraguay-Paraná, en Bolivia se sigue dudando sobre los beneficios de Puerto Busch. Mientras Uruguay exporta la mayoría de su soya en grano -porque casi no tiene industria- en Bolivia seguimos increíblemente trabados con  los cupos de exportación”. Lamentablemente, es nuestra realidad…

 

Bueno sería que para que la historia de nuestro grano de oro tenga un final feliz -y no languidezca como la producción del algodón en el país- el sector público se prodigue en buenas políticas públicas que alienten una mayor productividad, v.gr., autorizando nuevos eventos biotecnológicos para semillas que resistan el ataque de insectos, stress hídrico, etc., así como para forjar la competitividad sistémica del país y consagrar la libre exportación de excedentes.

 

Deseable sería también crear una Bolsa de Productos Agropecuarios para que de una forma moderna y profesional se transparente el mercado, la formación de precios disponibles y futuros. Con ello el invertir, producir y -garantizado el mercado interno- exportar más, no sería algo tan difícil y dramático en este país…

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 11 de octubre de 2017

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Dejar atrás los “mitos urbanos”

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Productores revelan uso de semilla de maíz transgénico de contrabando, fue el impactante titular de una noticia en la que el Presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente, Isidoro Barrientos, informó que el 50% de la siembra de sus representados en Cuatro Cañadas -Santa Cruz, Bolivia- utiliza semillas de maíz genéticamente modificadas, por lo que instó a su legalización: “Este es el camino, hay que discutir la parte técnica, si no no hay plata que aguante y tenemos que ser competitivos” (EL DEBER, 21.9.17).

Leyendo el clamor de nuestros productores -que sufren en carne propia el embate de las plagas y el clima- recordé al escritor y periodista británico Mark Lynas, quien luego de oponerse por años al uso de la biotecnología en el agro, hidalgamente reconoció su error en una Conferencia en Oxford, como vemos en extractos de la nota “El activista que inició el rechazo a los transgénicos acepta que estaba equivocado”:

"Lamento haber iniciado el movimiento anti-transgénico a mediados de los 90s ya que con ello ayudé a demonizar una importante opción tecnológica que puede utilizarse en beneficio del medio ambiente".

En su impactante declaración (https://www.youtube.com/watch?v=vf86QYf4Suo), dijo que “todas sus creencias sobre los alimentos transgénicos resultaron ser tan solo un mito urbano”: “Supuse que aumentaría el uso de productos químicos. Resultó que para el algodón y el maíz se necesita menos insecticida"; “Había asumido que los transgénicos sólo beneficiaban a las grandes empresas. Resultó que miles de millones de dólares en beneficios fueron obtenidos por pequeños agricultores”; “También supuse que nadie quería transgénicos. En realidad lo que ocurrió fue que el algodón Bt fue pirateado en la India y la soja en Brasil porque los agricultores estaban ansiosos por usarlos”; “Asumí que los transgénicos eran peligrosos. Resultó que era más seguro y más preciso que el mejoramiento convencional mediante mutagénesis”.

Finalizó su discurso con esta reflexión a los activistas anti-transgénicos: “Ustedes tienen todo el derecho a opinar. Pero deben saber que a estas alturas no son apoyados por la ciencia” (https://hipertextual.com/2013/01/el-activista-que-inicio-el-rechazo-a-los-transgenicos-acepta-que-estaba-equivocado).

No solo Lynas sino Patrick Moore -ex fundador de Greenpeace- y Stephen Tindale -ex Director- abogan hoy por la biotecnología para producir más y mejores alimentos. Esto pasa cuando la ciencia se impone a los mitos urbanos

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 4 de octubre de 2017

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Si Santa Cruz puede…¡Bolivia también!

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Desde el 2015 es la región de mayor población -con más de 3 millones de habitantes- un 28% del total nacional; representa el 29% del Producto Interno Bruto (PIB); el 37% del PIB industrial; el 26% de las exportaciones nacionales y 41% de las recaudaciones tributarias. El 73% de los alimentos del país se produce en su territorio al detentar el 70% de toda el área cultivada. El 28% de las empresas están en su territorio, generando el 26% de los empleos, mientras que el 31% de las universidades del país, se conglomeran en ella. Todos estos datos fueron elegantemente mostrados en un video lanzado en el marco de EXPOCRUZ 2017 como un merecido homenaje al Departamento de Santa Cruz.

Sin duda, un lindo trabajo audiovisual para mostrar el gravitante peso que en poco tiempo adquirió la región cruceña en el quehacer económico, productivo y social de Bolivia, gracias al esfuerzo de los cruceños, los bolivianos llegados de diferentes latitudes y los extranjeros que vinieron a trabajar en esta tierra. Añadiré a ello algunos datos que harán “abrir los ojos” a más de uno…

El PIB cruceño, que en el 2005 no llegaba a 3.000 millones de dólares, bordeó los 10.000 millones el pasado año, un PIB que pese a las adversidades internas y externas, no para de crecer, de hecho, siempre crece más que el PIB de Bolivia, demostrando que tiene una dinámica propia. En el 2016, por ejemplo -mientras la economía nacional creció 4,3%- el PIB de Santa Cruz lo hizo en un 6,6% demostrando así la gravitación de la expansión cruceña que compensó la menor dinámica de otras regiones, ya que sin ello Bolivia hubiera crecido muchísimo menos.

La contribución cruceña al PIB en el 2016 fue del 29%, la más alta registrada en 12 años: no por nada se dice que Santa Cruz es la “locomotora de la economía” del país. Fundamentado en la agricultura (16%) y la industria (14%), el PIB regional se explica en un 50% -sin embargo- por la gran cantidad de servicios que giran en derredor a la actividad agropecuaria, agroindustrial y agroexportadora.

Finalmente, si Santa Cruz pudo crecer a tasas asiáticas -como en el 2012, un 8,5%- Bolivia también podría crecer al estilo de los tigres y dragones asiáticos. Emular las bondades del modelo productivo cruceño; permitir el uso de semillas genéticamente mejoradas y la libre exportación de excedentes, es el camino. ¡Cuánto me alegré al leer que “El Gobierno analizará liberar exportaciones y el uso de biotecnología” (Money.com.bo, 21.9.17)! ¡Bien por Santa Cruz, bien por Bolivia!

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 27 de septiembre de 2017

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Si todos hiciéramos lo mismo…

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

La solidaridad dignifica al ser humano cuando su ayuda se da sin ningún tipo de cálculo, bastando la satisfacción del deber cumplido. El perfecto acto de solidaridad radica en dar algo de sí esperando que quien lo reciba, mejore. Para ello, la persona necesitada debe estar dispuesta a ser ayudada, aunque no siempre ocurre esto pues la vergüenza, el orgullo o la autosuficiencia muchas veces le impiden recibir apoyo.

Hablando de necesidad, el productor agropecuario lidia día a día contra los embates del clima y las plagas que afectan su siembra o su cosecha por la falta o exceso de agua, o porque los insectos y las malezas hacen de las suyas: su necesidad de apoyo es evidente.

Pero, hay un número de hombres que habiendo accedido a los beneficios de la ciencia y la tecnología -por vía del estudio, capacitación, experimentación empírica o asimilación de prácticas en otros países- están dispuestos a ayudar a sus colegas.

Una estirpe de agroproductores -principalmente extranjeros aunque los hay también bolivianos- decidieron compartir la rica experiencia de trabajo solidario que se da en Argentina, Paraguay y Uruguay, a nivel de los Centros Regionales de Experimentación Agropecuaria -Grupos CREA- concebidos para la ayuda mutua y solidaria entre productores. ¿Escuchó hablar de ellos? Doy fe…¡son magníficos!

Cada Grupo CREA agrupa a doce productores que una vez por mes se reúnen rotativamente en sus propiedades para compartir experiencias y tomar decisiones a fin de superar dificultades. En Santa Cruz, Beni y Tarija hay 19 Grupos CREA trabajando en agricultura, ganadería, confinamiento, caña y leche, formando parte de AB-CREA, la Asociación Boliviana de Grupos CREA, creada con la visión de abordar temas agropecuarios, económicos, sociales y medioambientales para apoyar el progreso del país y su gente, incrementando la eficiencia y sustentabilidad productiva, contribuyendo al desarrollo nacional, siendo la integridad, compromiso, respeto, trabajo en equipo, solidaridad y generosidad y la búsqueda de la excelencia, sus valores rectores.

De ellos aprendí que hombres aislados no hacen equipo -para ello crearon los Grupos CREA- y que los Grupos aislados no evolucionan, para eso nació AB-CREA, gracias a cuyo Presidente, Gonzalo Nogales, participé de la “1ra. Jornada Agrícola” (1.9.17) realizada con éxito en la Hacienda del Señor de Donizete Fernandes, y en la Hacienda Cinco Estrellas de la Familia Sanches Flugmignan, donde comprobé la actitud solidaria de muchos productores…

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 20 de septiembre de 2017

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