Política

Internacional
El estadista era un héroe de guerra nacional para muchos israelíes gracias a su liderazgo militar y civil durante todas las guerras en las que Israel participó. Muchas personas del mundo árabe lo llamaron "El carnicero de Beirut".

LOS DESCENDIENTES DE PIZARRO

José Luis Saavedra

A diferencia de lo que habitualmente suele ser una columna, escrito por el propio autor, esta vez voy a transgredir alevosamente dicha norma y voy a compartir, con los amables lectores, una de las más lúcidas intervenciones del intelectual aymara y líder katarista, don Víctor Hugo Cárdenas, quien en el Programa “Diálogo en Panamericana” del pasado 28 de diciembre realizó una muy consciente evaluación de la pasada gestión gubernamental y que hoy tengo el gusto de compartir con los lectores.

1. Evaluación del campo económico

Gracias, un saludo al equipo de Panamericana, deseándoles un buen fin de año y un 2014 exitoso y un saludo a Hugo y Raúl por compartir esta mesa de conversación, yo diría, más que de discusión, porque creo que en un fin de año hay que contribuir con elementos de juicio a los radio oyentes (lectores) para que todos hagamos una plural evaluación de lo que ha significado el 2013.
Voy a retomar, en una primera parte, la línea que ha abierto Raúl y luego retomar la de Hugo. Raúl es una persona que se precia de dedicarse a la preocupación intelectual y yo tengo un alto concepto de él en este sentido y quisiera añadir algunas ideas.

Cuando este gobierno (del MAS) subió al poder después de la victoria del 2005 y se posicionó el 2006, en este tema de economía, una de mis esperanzas, que después se frustró, era dejar ya atrás, por fin, la vieja discusión, el viejo lenguaje del desarrollo economicista y avanzar por otro lado y mucho más cuando escuché el tema del vivir bien, dije qué maravilla, ésta es la vía correcta, pero ocho años después hoy podemos decir que eso murió.

En los años 50, 60, no sólo en Bolivia, en América latina, de qué se hablaba, de inflación, del ingreso per cápita, del producto interno bruto, es decir de cifras que medían sólo el desarrollo económico, esto hablaban todos, y si uno se fija esos mismos términos, esas mismas palabras y ese mismo lenguaje, hoy está llenando la boca de los actuales gobernantes. Incluso, años después, el llamado liberalismo o el neoliberalismo para otros, hablaba el lenguaje de desarrollo humano, decían que hablar solamente de economía, de cifras y de datos cuantitativos era no sólo políticamente no serio sino científicamente equivocado, y trabajaron en el modelo que Amartya Sen, el premio Nóbel de economía, desarrolló sobre el desarrollo humano.

El tan odiado liberalismo o neoliberalismo avanzó en eso y aquí en Bolivia se creó el ministerio de desarrollo humano por ejemplo para hablar junto a la pobreza, junto a las cifras económicas, de salud, de energía etc., se avanzó. Qué ha pasado en estos ochos años para que nos olvidemos del desarrollo humano y volvamos otra vez al viejo discurso de antes del neoliberalismo, de cifrar todo en el crecimiento económico, eso me preocupa en el tema conceptual.

Resulta que ahora quien habla, el que lleva la voz cantante es el ministro de economía, que habla como un perfecto ministro de hacienda de los años 50, de los 60, del siglo pasado, es decir todo es ingreso per cápita, hoy acabamos el año –dicen- con 6.5% de crecimiento, aunque la industria está en 5.5, y ésta es una señal de preocupación, pero hemos retrocedido. De acuerdo con las objeciones al extractivismo, pero también me parece que conceptualmente estamos retrocediendo más atrás que el propio liberalismo o el neoliberalismo y eso debería hacerlos reflexionar al gobierno y sobre todo al equipo económico porque la promesa era otra, era ir por el vivir bien, y ponerse a la vanguardia en estas concepciones y no repetir lo que los criticados países liberales, capitalistas todos, están haciendo y están diciendo.

En algún programa anterior decía que nos llenamos la boca con datos relativos al crecimiento, nadie habla de desarrollo, y si algo la humanidad ha avanzado es no anclarse solamente en crecimiento, sino avanzar al desarrollo. Por eso, otra vez, Amartya Sen y otras personas han creado el concepto de desarrollo humano y hoy hablan, ahora añadido con una s, de desarrollo humano sostenible, que va por la misma senda del vivir bien. Qué ha pasado con el gobierno boliviano para que haya retrocedido un siglo atrás.

Vayamos por lo positivo, creo que el hecho que Bolivia no esté en las condiciones hoy de Venezuela me parece un mérito, Venezuela ha cometido varias locuras, el equipo económico boliviano no es santo de mi devoción, pero no cometió tantas locuras, por ejemplo tenemos tres bonos en Bolivia, el bono Juancito pinto, renta dignidad, el ex bonosol, y Juana Azurduy, Venezuela tiene muchos más, se les fue la mano, ellos llaman misiones, hoy Venezuela está en terapia intensiva, la economía venezolana está muy mal, más del 80% de lo que consume Venezuela es importado, Bolivia no está lejos, eh?, hemos triplicado la importación de alimentos, y este último año ha aumentado la importación de alimentos en nuestros mercados, cualquiera de nosotros, vayamos al mercado, ahí están productos de otros países, muy poco producimos (Bolivia, incluso nuestro pan está hecho con harina norteamericana, estamos en serios problemas, pero no hemos cometido la locura como hizo Venezuela, es cierto.

Me parece interesante que, por fin, después de muertos, heridos, escándalos, todo, tengamos la planta separadora de gas, me parece bien, pero no olvidemos lo que eso fue en el primer intento, hay gente encarcelada por ello, corrupción, sobre precios, una barbaridad. Pero, tampoco nos olvidemos que esta planta, por lo que dicen los expertos, es muy cara comparado con estándares internacionales, algún día eso se aclarará. Pero, lo que no es aceptable es de presentar esto como si fuese un ejemplo de industrialización. La planta separadora de gas es beneficiosa, comparto con Hugo el hecho que no es justo que vendamos el gas con los líquidos al mercado externo, de acuerdo, esa planta nos va a ayudar a beneficiarnos como país, pero eso no es industrialización, llamemos al pan pan y al vino vino. La planta separadora de gas es algo importante, pero no es ejemplo de industrialización, queda pendiente (todavía) la promesa de industrialización.

Que el Estado hoy, como se jactan los voceros del gobierno, controle el 35% de la economía boliviana, desde el punto de vista de ellos es avance, desde mi punto de vista es una pregunta abierta. Antes también habían épocas en que el Estado tenía mucha injerencia en la economía, ¿eso ha sido positivo?, si en el pasado no fue positivo, ¿lo será ahora?, veremos. Yo quisiera saber con qué vacuna están vacunados los funcionarios de gobierno para que esas empresas estatales funcionen bien o incluso en la alcaldía de La Paz, el puma Katari, los buses del puma Katari, veremos si no van a acabar como el famoso EMTA, en los tiempos de Siles Suazo.  Veremos con qué vacuna están vacunados los funcionarios de la alcaldía de La Paz para que no acaben en un cementerio de buses, pero es una apuesta a futuro, hay que dar tiempo al tiempo.

¿Que somos la tercera economía en crecimiento en el continente?, habría que tener mucho cuidado, a veces las cifras engañan, en un doctorado un profesor canadiense me dijo, “Víctor Hugo en estos temas, en estadísticas, hay las pequeñas mentiras, las medianas mentiras y las estadísticas”, hay que tener mucho cuidado. Si retiramos de la economía boliviana gas y minerales, chau economía boliviana, 83% y más de nuestras exportaciones son gas y minerales. Ahora no es la situación boliviana tan trágica como la de Venezuela, donde el 98% de su exportación es petróleo, exactamente; en cambio, en Bolivia no, pero no exageremos, eh? Repito, si retiramos gas y minerales, chau economía boliviana, ahora gas a dónde se exporta, a Brasil, y la mitad más o menos a Argentina. Y no es mérito de este gobierno, eso es mérito de los gobiernos anteriores, si mal no recuerdo quién comenzó, fue el Gral. Banzer, cuando en Brasil estaba el señor presidente Geisel, los demás gobiernos prosiguieron y con Sánchez de Lozada en su primer gobierno se arregló, se amplió el ducto, el ancho del gasoducto, y ese mercado viene desde entonces.

Lo que ocultan y me parece sospechoso, lo entiendo por el clima electoral, es que dicen de todo, pero ocultan lo más importante, los altos ingresos de la economía boliviana se deben principalmente a los altos precios de nuestras materias primas, eso beneficia a Bolivia, a Perú, a Argentina, a todos los países que exportamos materias primas. La pregunta debería ser por lo tanto por qué ocultan, si les da vergüenza que los altos precios internacionales benefician a Bolivia, no debería ser más bien decir gracias que todos los dioses se hayan reunido y hayan bendecido a países como Bolivia para que tengamos altos precios y más bien preocuparnos por destinar de la mejor forma esos recursos. Otra vez, este 2013 han machacado en ocultar el tema de los altos precios y dicen que aquí hay súper ministros y además hay un modelo de economía socio comunitario productivo, que ha tenido este efecto, me parece que se están auto-engañando.

Veamos algunos problemas. Creo que después de estas señales hay motivos como para preocuparnos, realmente me preocupa mucho que hayan tardado tanto en darse cuenta que si el gobierno no da pasos sustanciales vamos a tener problemas en el sector del gas, las reservas se han reducido. Y ahora en una actitud no sólo complaciente sino preocupante en relación a las transnacionales, no es YPFB la ama y señora de la producción del gas, ese es otro mito que conviene despejarlo, Bolivia e YPFB sigue dependiendo de las transnacionales, si bien un tiempo se han peleado con las transaccionales, hoy día, el gobierno y las transnacionales están durmiendo en la misma cama, y además el gobierno está dando incentivos para que inviertan, para que exploren y posteriormente para que perforen. El caso del último pozo, que Repsol ha descubierto, ha perforado el pozo en la región de Margarita, no es de ahora, eso lleva años atrás, más de diez años, es que en el sector hidrocarburos las cosas tardan, no son rápidas; o el ofrecimiento de diferir por cinco años el pago del impuesto directo de hidrocarburos a las regiones, esto me parece preocupante, y lo más preocupante es que la federación de asociación de municipios haya aceptado, claro, porque está controlada por el gobierno. Y también otra preocupación, el gobierno ha anunciado la ampliación de la frontera hidrocarburífera, que ahora va a incluir a TCO y a parques nacionales, el TIPNIS es un caso en ese sentido.

Yo creo que este 2013, al igual que los anteriores, no hemos avanzado en crear una economía que apoye la generación de empleos, menciono como dato concreto, manufacturas, industria, agropecuaria, son tres sectores que pueden reducir el carácter extractivista de nuestra economía, pero eso no está ocurriendo. En el último presupuesto general que el congreso ha aprobado, a nivel de inversión, por ejemplo caminos recibe más del 30%, en cambio estos tres sectores, los tres sumados: agropecuaria, industria, manufacturas y turismo, menos de 10%, es decir de boca para afuera dicen una cosa y en la práctica es totalmente distinto. Todos sabemos que Bolivia requiere por lo menos unos 200 mil empleos productivos al año, lo que se está haciendo ahora es muy poco, casi nada, y creo que si no vamos a generar, a fortalecer la economía que produce empleo masivo en estos sectores: manufactura, agropecuaria, industria, turismo, etc., vamos a tener graves problemas en los siguientes años.

Los bonos, otra vez el 2013 se jactaron mucho de los bonos, pero creer que la distribución de los ingresos del país sólo se hace a través de bonos es no entender lo que es economía y lo que es gestión pública. Los bonos en Bolivia, en América latina, en el mundo, vienen de hace mucho tiempo, de hace muchos años, pero ojo no son políticas de empleo, son políticas diremos de parche, importantes es cierto, pero son temporales, deben ser temporales, y además en el lenguaje técnico se lo conoce como transferencias monetarias o condicionadas o no condicionadas, pero creer que esa es la forma de generar empleo es no entender lo que se está haciendo. Por eso, la distribución en Bolivia sigue siendo desigual y vivimos una especie de ficción redistributiva, yo sé que a la gente los bonos le encanta mucho, es útil, pero tenemos que ir mucho más allá. El doble aguinaldo por ejemplo ha sido otro tipo de bono, pero otra vez quiero desilusionar a la gente que justifica el doble aguinaldo, primero no beneficia a los más pobres, en base a los datos del INE, del Banco central, a los de Udape, no beneficia a los más pobres, sólo beneficia a los del sector formal, los del sector informal, que es la mayoría, no reciben el doble aguinaldo; por lo tanto no es un mecanismo (redistributivo) como ellos llaman.

En fin, yo diría que en el campo de la economía, Bolivia sigue viviendo, gracias a dios, de los altos precios de las materias primas, pero internamente no lo estamos utilizando muy bien, como lo están haciendo otros países, para no mencionar a todos menciono al Perú, está diversificando su economía y está creciendo a unos porcentajes más altos que el boliviano, y en cuanto a calidad de vida humana, en cuanto a desarrollo humano, educación, calidad de saneamiento básico, viviendas, están avanzando y haciendo más cosas que los propios bolivianos. Creo que 2013 es otro año en que estos altos precios no lo estamos sabiendo aprovechar.

2. Evaluación del campo sociopolítico

Un viejo dicho latino es el siguiente, nihil novum subsolem, no hay nada nuevo bajo el sol, este estilo de relación del gobierno con campesinos, con indígenas, con colonizadores, ahora interculturales, con obreros, no es nuevo, me recuerda al MNR de los 50, de los 60, es decir dirigentes, organizaciones compradas por el gobierno, a veces compradas con pegas, compradas con cargos, a veces compradas con dinero, pero es una relación corporativizada, es decir con gente, con dirigentes leales al gobierno. Incluso en la gestión pública, en los años 50, en los 60, la educación boliviana, después del Código de la educación, estaba en manos de los maestros, a cambio del apoyo político (el gobierno) les entregó el ministerio de educación; y el ministerio de minas en manos de quién estaba, de la federación de mineros, con don Juan Lechin, a cambio de su lealtad con el gobierno. Ese modelo hoy día se repite exactamente, fíjense cómo se ha estructurado la primera lista de ministros en el gabinete y hoy mismo, tanto que un ex ministro, cooperativista minero, cuando el presidente dijo “se va”, un periodista, no sé si era de Panamericana o de otro medio, le dijo “señor ministro en palacio acaban de anunciar su retiro, usted qué opina” y el ministro dijo “a mí me ha nombrado mi federación (de cooperativas mineras), preguntaré primero a mi organización y luego veré qué hago”, esto ya es el colmo de la corporativización. Es un rasgo que este 2013 ha estallado de forma muy dolorosa, lo comentaremos. Pero, no es un modelo nuevo este modelo corporativo, y además no es un modelo democrático, ni es útil para la gestión pública, es malo para el gobierno y corrompe a las organizaciones sociales y a los dirigentes, ha ocurrido antes y ahora también está ocurriendo. Entonces, hay que buscar otros caminos.

Las decisiones de estas organizaciones sociales ya no son libres, ¿han visto?, cuando un ministro no quiere decir algo, llama a un dirigente y el dirigente (de la organización social) repite, las bartolinas, los interculturales, están hablando como voceros del palacio de gobierno, es la utilización, la manipulación y el sometimiento de la dignidad de los dirigentes sociales. Esto no lo ha inventado el MAS, lo que (el gobierno) está haciendo es repetir lo que antes se hacía. Y aquí sólo valen dirigentes leales y oficialistas, a los demás hay que golpearlos, enjuiciarlos o detenerlos.

Esta cooptación de dirigentes y organizaciones sociales realmente debe preocuparnos, este año han surgido denuncias sobre planillas secretas, sobre los dineros del Fondo indígena, donde un periódico escrito ha investigado y resulta que hay varias obras que dicen -en los informes- que están hechas, pero llegan a tales comunidades y no hay obras, son proyectos fantasmas. Algunos dicen que las entidades de espionaje internacional les atribuyen que para corromper una organización social hay que darle dinero, ¿están siguiendo esos consejos?, pero lo cierto es que hay mucha gente embarrada, que tiene embarrada las manos con estos dineros, viajes para dirigentes, para sus hijos, para sus familiares, sedes, autos, a cambio de qué, a cambio de la lealtad, nada es gratis en esto.

Entonces, me parece que este 2013 se ha fortalecido, por las necesidades electorales, esta compra, entre comillas, esta cooptación de dirigentes, de organizaciones sociales y comprando su lealtad. Cuando un gobernante se jacta de que ya tiene resucitado el Pacto de unidad, cuando hay dos Cidob, hay dos Conamaq y hoy día, en este momento, la policía impide la entrada de los legítimos dirigentes de Conamaq a su propia sede, con qué cara se puede decir que es respeto por las organizaciones sociales, los dirigentes que dicen algo diferente al gobierno son perseguidos, detenidos, enjuiciados, y los dirigentes que cometen barbaridades, a los pocos días, semanas, salen, es el caso del señor Cutipa. Esto me parece -en términos sociales- enormemente preocupante y muy negativo.

En el tema de salud, dos apuntes breves, en estos ocho años, el gobierno no ha sido capaz de construir una política de salud, el ministerio de salud funciona porque dios es grande, no hay una política de salud. Ahora, el gobierno se dio cuenta, el año pasado, de que hay que construir política de salud, dijeron “vamos a convocar a una cumbre”, la cumbre se está postergando de mes en mes, ahora veremos si lo hacen el siguiente año, no hay cumbre de salud, se ha postergado otra vez, y no solamente en salud sino también en otros sectores. Por lo tanto, la situación de la Caja también debería preocuparnos a todos, las colas siguen como antes, no hay transparencia, no hay eficiencia, no hay un trabajo eficaz. La cobertura es el gran problema de la Caja, todos los que están relacionados con la Caja saben que no hay aceptación de las consultas de un día para el otro, ni siquiera de una semana para la otra, hay que pedir con meses de anticipación…

Veamos el caso de educación, el tema que hoy se habla y que ha acabado el 2013 ha sido, en boca del presidente, más horas aula para la educación. Este tema no es nuevo, hoy día, como al igual que décadas antes, hay escuelas en el campo que funcionan con clases en la mañana y clases en la tarde, no por eso la educación es mejor. Es cierto que en el mundo entero están aumentando horas, sobre todo los asiáticos, pero está acompañado de mejores maestros, mejores metodologías, mejores materiales educativos, mejores infraestructuras, etc., este paquete de reformas el gobierno no lo ha planteado. Ahora, uno dirá por qué han lanzado esta noticia, quiero lanzar la primicia en Panamericana, yo tengo la versión desde adentro, el día lunes el presidente lanzó esa noticia, el lunes, el fin de semana anterior hubo reunión en el ministerio de educación para evaluar el primer año de implementación del nuevo currículo, en primero de primaria y primero de secundaria, cuál ha sido la conclusión, fracaso absoluto. Los maestros no recibieron la información en el tiempo oportuno. La capacitación para evaluar con el nuevo método, ahora es sobre 100 puntos, no ha llegado a todos, nadie entiende, ni en el ministerio, cómo se evalúan las cuatro dimensiones, el ser, el saber, el hacer y el decidir, que no es nada fácil, además de no ser nuevo, esto viene del informe de la Comisión de Jacques Delors, el ex ministro de educación de Francia, yo trabajé años en Unesco, conozco esto desde adentro, pero aquí lo han vendido como si fuese algo nuevo, con el nombre de objetivos holísticos.

Entonces, esa reunión del ministerio constató el fracaso del primer año, entonces los titulares en la prensa y también en Panamericana, cuál iba a ser, “ministerio de educación concluye que el primer año en la aplicación de la Avelino Siñani fue un fracaso”, el equipo de marketing, de propaganda del gobierno, que es muy bueno, hay que reconocerlo, dijeron “esto no puede ser, busquemos algo del cual la gente hable y nadie se ocupe del fracaso”, y ahí salió lo de más horas aula, en boca del presidente, todos hablan de más horas aula, nadie se ocupa de la reunión del ministerio.

Por qué es demagógico el anuncio de más horas aula, siendo un anuncio bueno, positivo en su contenido, si fuese sincera la preocupación del gobierno por más horas aula, no deberían reducir las horas de lenguaje y matemáticas, si ustedes revisan el nuevo diseño curricular han reducido las horas de lenguaje y matemáticas, los asiáticos los están aumentando y Bolivia lo está reduciendo. Si fuera cierto eso, debería decir el gobierno “voy a dar más plata a educación para infraestructura, para sueldos de maestros, voy a ayudar a las gobernaciones, a los municipios para que aunemos fuerzas”, nada (así como se doblan los horas de educación, tendría que doblarse infraestructura, todo que tendría que doblarse), así es, sobre todo en las ciudades, porque en el campo hay escuelas donde hay clases durante todo el día, pero en la ciudades la mayoría de las escuelas y colegios tienen por lo menos dos o tres turnos, una unidad educativa funciona en la mañana, ahí mismo en la tarde otra y en la noche otra, entonces ahí van a tener dificultades para albergar a toda la gente. Qué se va a enseñar en esas más horas, qué materias, ¿las técnicas?, el BID acaba de dar 40 millones de dólares para la parte técnica y el gobierno no sabe cómo emplearlo, los nuevos docentes, los nuevos materiales, de dónde va a salir el financiamiento, el TGN no está dando nada, la última ley financial sigue poniendo la educación en la cola junto a salud, qué nuevo material educativo se va a elaborar; es decir, hay muchas preguntas que no se han hecho.

Y además algo más grave todavía, el presidente anunció, ojo que es palabra del presidente, que el 2014 se va a implementar esto, al día siguiente el ministro dice “no, el 2015”, nadie sabe cuándo se va a implementar, es decir improvisación absoluta y estos ocho años en educación ha sido improvisación absoluta, no hay (en ocho años) una propuesta técnica en educación que diga la Avelino Siñani, el cambio educativo va a durar por decir diez años, quince años, no hay, cuánto va a costar, nadie sabe, cuáles van a ser las prioridades, ¿las llamadas materias técnicas, las humanísticas?, cuántos maestros hay capacitados, (el ministerio) acaba de darse cuenta que ni para inglés tienen los suficientes maestros, para aymara, para quechua, para guaraní, las lenguas indígenas. El instituto de lenguas, en buena hora, está empezando a promover estos temas, pero maestros especializados en la enseñanza de lenguas indígenas como la segunda lengua o como primera lengua, que son los dos casos de Bolivia, no hay; entonces, no hay las condiciones todavía. Pero, por qué lanzaron esta bengala, este petardo, para disimular la evaluación del ministerio de educación. Si no hay una propuesta técnica que diga qué objetivos, qué actividades, qué resultados, en cuántos años, qué presupuesto, cómo se va a monitorear, cómo se va a evaluar, no hay nada de eso, a qué estamos yendo.

Ahora, yo quiero decir públicamente, y el ministro no me va a dejar mentir, en el palacio de comunicaciones, yo le hice la pregunta, en un foro público, “señor ministro, dígame cuándo su gobierno, su ministerio va a publicar una propuesta técnica con estos datos de la llamada revolución educativa, porque todo lo que ahora conocemos son planteamientos ideológicos y políticos, lo que requerimos es una propuesta técnica”, y él me dijo textualmente, “es que usted señor Cárdenas trabajó en la reforma educativa, ustedes son quienes se preocupan de lo técnico, la prioridad para este gobierno no es técnico, es político”, yo casi me caigo de espaldas ante esa respuesta, es decir esto es no entender el trabajo educativo y el cambio educativo. El ministro de educación y el ministerio y lo digo midiendo cada palabra, está engañando al ministerio, al presidente, al gobierno y al país, ésta es la crónica de un fracaso anunciado, no es la forma seria de trabajar en el cambio educativo. El gobierno apuesta a los 110 mil maestros que ahora están estudiando en el Profocom, el programa de formación complementaria de los maestros, es una buena idea, es la primera vez que Bolivia encara una capacitación masiva de los maestros. Pero, sólo son los fines de semana, y además los maestros pasando fines de semana en dos años, los que han salido de la normal, van a tener título de licenciatura y los que ya tienen licenciatura van a salir con maestría, o sea van a ser licenciaturas y maestría de fin de semana. Segundo, los facilitadores apenas han tenido horas de capacitación, no han tenido suficiente tiempo, y están en graves problemas, esta evaluación de las cuatro dimensiones ni los Profocom lo han resuelto y en la feria que han hecho aquí, en el Prado, yo tuve oportunidad de conversar con varios de ellos, perdidos, no es fácil hacer eso, fácil es decirlo pero qué difícil es concretarlo. Ahora, ciertamente, como hablamos de una Bolivia corporativa, los maestros habrán tenido títulos de pregrado y posgrado sin ir a las universidades, una maravilla.

Entonces, yo creo que lo que tenemos que hacer y con esto culmino en la parte política, es expresar este 2013, lo mismo que Raúl y muchas otras personas, la preocupación por la desilusión de la construcción del Estado plurinacional, con este nombre o con otro nombre, el modelo viejo de Estado nación ha sido cuestionado por todos y una esperanza era el resultado de la Asamblea constituyente, hay buenas ideas como hay también errores y problemas. Pero esa búsqueda de una entidad plural, ya no el viejo modelo de Estado que el indigenismo ha propuesto con indígenas des-identificados y reduciéndolos a campesinos nada más y someterlos a la sociedad nacional, eso ya no funcionaba. Entonces, buscar otros caminos era bien útil, pero a ocho años esto no va, y no sólo lo digo yo, no sólo lo dice Raúl Prada, amigos del proceso, menciono a Boaventura de Sousa Santos por ejemplo, he escuchado a él, a Hugo Zemelman, a Heinz Dieterich, el formador del finado Hugo Chávez, en fin. Yo creo que este modelo está yendo por mal camino, conviene que el gobierno reajuste, recapacite, reflexione, y lo reoriente a su sentido original.

Y ciertamente la restricción de libertades y el debilitamiento creciente de la democracia, muchos escándalos, la red de extorsión es una pequeña muestra, la fuga del senador Pinto, fuga entre comillas, y del último señor Ostraicher ha dejado en ridículo al Estado boliviano, en un país serio, mínimamente serio, el ministro del área debería estar fuera, pero esto a nadie importa, o sea como Estado, como gobierno, se ha perdido los umbrales mínimos de dignidad, de responsabilidad, porque estos asuntos no deberían afectar a la figura del presidente, los ministros son los fusibles o deberían ser los fusibles, pero quién sale a hablar sobre estos temas, el presidente, ¿no hay un vocero?, ¿no hay un encargado de comunicación, de información?, por qué todo debe dar la cara el presidente.

Y para la campaña electoral lo mismo, parece que sólo vale la figura del presidente, yo he estado buscando programas de gobierno, he estado analizando estos días y es bien interesante, el gobierno ha adoptado los objetivos del milenio como agenda electoral, su programa de gobierno se llama la agenda del bicentenario, es copia de los objetivos del milenio, no sólo lo hace el MAS, también el 2009 el UN copió un librito de Naciones Unidas, que se llama “La otra frontera” y lo convirtió en su programa electoral, en qué quedamos. Y la oposición jugando a ser más izquierdista que el MAS, no propone nada alternativo al gobierno, no hablan de narcotráfico, nada, silencio absoluto, en el gobierno y en la oposición; qué van a hacer después de la actual nacionalización de hidrocarburos, qué proponen, silencio absoluto, todos los documentos que he visto hasta ahora son profesiones de fe, unos dicen que van a ser más democráticos que el MAS, más inclusivos que el MAS, más participativos que el MAS, pero éstas son profesiones de fe. Entonces, repitiendo los diez mandamientos no haces política en serio, esas son profesiones de fe para reafirmar tu convicción ideológica, pero programas electorales a nadie le está importando, en lo que sí están dedicados es a repartirse peras aquí y allá, y esto es realmente una decepción y desilusión para el país.

3. Coyuntura preelectoral

Estamos en una situación bastante problemática porque a diferencia de otros periodos, por ejemplo estoy pensando a fines de los 70 y los 80, un proceso electoral era el símbolo o el paso de la dictadura a la democracia. Este proceso electoral yo no lo vería como la inauguración de una nueva etapa de cambio, yo veo el llamado cambio bastante desinflado, como estas elecciones va a elegir un gobierno que maneje el país desde el 2014 o 15 hasta el 20, me pregunto cuál es la agenda de ese periodo, de esos cinco años, porque la agenda del bicentenario es al 2025. Me pregunto qué van a hacer por ejemplo en narcotráfico, ¿va a seguir la negligencia del actual gobierno con el Chapare?, ¿van a insistir en las 20 mil hectáreas de coca para ser reconocidas como coca tradicional?, es decir ¿va a seguir el aislamiento internacional del país con Brasil y sus fronteras (con Bolivia) militarizadas?, otros países vecinos también quieren hacer el mismo camino, ¿va a seguir el gobierno complaciente con la gente acusada de desvío de la coca hacia propósitos ilegales?, qué va a pasar.

El gobierno al parecer está queriendo dar pasos de tentación a las empresa transnacionales en hidrocarburos para que puedan invertir, para que puedan explorar y para que puedan perforar, qué condiciones les van a dar, ¿mejores que en el año pasado?, o mucho más todavía, el gasolinazo fue un intento de congraciarse con dichas empresas, ¿las TCO y los parques nacionales van a seguir siendo víctimas de la invasión de estas concesiones que el gobierno está dando a estas empresas? En fin, hay muchas preguntas que los programas y los discursos no lo dicen todavía, tampoco lo dice la agenda del bicentenario, porque no es justo pedirle de aquí hasta el 2025, lo que necesitamos saber es del 2015 al 2020 qué es lo que se va a hacer.

Ahora, la oposición también está perdida, porque uno pensaría, si el gobierno actual, el MAS, está haciendo mal estas cosas, cómo estos candidatos, estos partidos de oposición, van a hacerlo mejor; en narcotráfico, qué candidato dice lo voy a hacer mejor, lo voy a hacer así, silencio absoluto; en hidrocarburos, si no les parece bien la actual nacionalización qué proponen, tampoco; qué van a hacer con las TCO, no dicen nada, y lo que hemos hablado al comienzo, en este nuevo concepto de desarrollo sostenible, o lo que para otros se llama el vivir bien, etc., se va a ir por aquí o no, no dicen. Es decir, yo veo a una oposición o a diversas oposiciones que están bailando con la misma música que el gobierno, sólo que con distinto instrumento, de lo que se trata es de componer otra melodía, no sólo cambiar de instrumento, le critican al gobierno “está conduciendo mal el proceso”, y qué dicen, “yo ocupo y lo voy a conducir mejor”, entonces para eso es mejor no más corregir al propio gobierno, entonces a qué están jugando. O quieren convencer al país socios que han cogobernado con el gobierno y decir “ahora somos opositores”, no es muy franco, o por lo menos que digan en qué nos diferenciamos del gobierno, que lo digan públicamente.

Por eso, a mí me interesa leer a Raúl porque cada vez que leo sus artículos ahí están sus razones de su discrepancia, de su disidencia, pero eso no lo hace (el MSM) y piensan que la gente se va a olvidar que han cogobernado con el gobierno y van a votar por ellos. En el caso de justicia por ejemplo, para dar un ejemplo concreto, echan toda la responsabilidad al gobierno por el fracaso de la reforma judicial, incluso el vicepresidente dijo que la justicia hoy es una lágrima, y el señor von Borries dijo que la justicia hoy está peor que antes. Pero, lo que no dice el gobierno es que el culpable de esto -en estos ocho años- es el propio gobierno. Y además lo que no dicen es que los partidos hoy opositores en Sucre, en la Asamblea constituyente, han aprobado el artículo de la elección popular para renovar jueces y magistrados, que desde mi punto de vista, lo dije entonces, es un error, porque un juez, un magistrado no tiene por qué rendir cuentas a sus electores, sólo ante la ley, ante la Constitución y su consciencia. Ver hoy día por ejemplo que la llamada justicia indígena, que estaba al mismo nivel que la justicia ordinaria, eso murió. La Ley de deslinde, y aquí recordemos al diputado Nuni, quien dijo la Ley de deslinde ha sido un engaño porque ahora sólo sirve para sancionar el robo de gallinas, tiene toda la razón, en la Constitución se pone algo grande y en la Ley de deslinde totalmente chiquito.

Termino simplemente destacando que va a ser una elección muy desigual, con el gobierno que tiene todos los recursos no sólo del Estado, es el gobierno con la candidatura mejor financiada, con todo un Estado que le está respaldando, frente a una oposición fragmentada, y no soy muy optimista en la unidad que se propone. Por eso, el gobierno lo que mejor sabe hacer, más que gobernar es ganar elecciones, y ahora lo vamos a ver, por eso ha electoralizado el proceso y todo ahora se subordina a las necesidades electorales, incluso el desconocimiento de la Constitución, que le prohíbe postularse una vez más, y del pacto de caballeros de Cochabamba, donde el presidente renunció a intentar una segunda reelección, hay observadores internacionales, pero esto se han pasado por el forro, se han hecho la burla, para seguir insistiendo. Y no quiero ser profeta, pero con esta actitud, qué va a pasar el 2015 o 2014, el 2015 cuando acabe esta gestión, son elegidos el 2014 y terminan su gestión en enero del 2020, se posesionan en enero de 2015 hasta enero de 2020, entonces en septiembre u octubre del 19, qué va a pasar, van a renunciar meses antes y van a decir “no hemos cumplido nuestra gestión, así que podemos ir otro periodo más”, otra elección más, porque ese fue el argumento para esta reelección. Entonces, no importa la Constitución y esto hace mucho daño al proceso democrático, aquí el carácter autoritario es más fuerte que la vocación democrática. Pero, como decía Nilo Soruco en una de sus cuecas, “no hay mal que dure cien años, ni pueblo que aguante”.                                                                                                                                                                                                                                                                                        

icono-noticia: 

2014, INICIO DEL DERRUMBE MASISTA

Omar Qamasa Guzman Boutier

No se requiere, ciertamente, una bola de cristal para vislumbrar que este año asistiremos al inicio del derrumbe del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS). Basta observar las tendencias sociológicas que en lo profundo de la sociedad se manifiestan, para proyectar esas tendencias al campo de las elecciones nacionales de fin de año.

Secundariamente, influyen también las menudas disputas entre los partidos políticos a propósito de las elecciones y la manera autoritaria y anti-dialogal que tiene Evo Morales y su equipo, para gobernar. En ese sentido, si alguna importancia pueden tener las elecciones próximas, éstas girarán precisamente en torno a la revelación de tal derrumbe.

El dato de mayor importancia para aseverar que muy pronto asistiremos al derrumbe masista, se encuentra en la animadversión de grandes sectores de la población para con el gobierno; sectores que en el pasado inmediato, al contrario, apoyaron la elección de Morales con la esperanza (ingenua) de contribuir a un cambio y renovación democráticas. Aunque estos sectores básicamente se encuentran en las ciudades, no se puede reducir la oposición social al masismo a ellos. Esta actitud incluso abarca a sectores indígenas del país, tanto de tierras bajas como de tierras altas. La amenaza de bloquear el paso de la competencia del Dakar, por los territorios de los ayllus del sur de Oruro ejemplifica el hecho que la oposición al gobierno no es únicamente asunto de las clases medias urbanas.

Desde el punto de vista de los sectores urbanos, con todo, debe señalarse que el cambio de actitud para con el MAS es resultado básicamente del manejo autoritario del gobierno. Conflictos innecesarios desarrollados por el gobierno y los militantes masistas llunkus, como el referido al aeropuerto de Oruro, a las ocho horas de trabajo de los médicos, al magisterio, pasaran la factura al gobierno, en las elecciones nacionales. Amén de los reiterados atropellos a la libertad de la prensa y al control indirecto a los Medios de comunicación; hecho que ha generado una sensación de asfixia y anulación de la libertad de pensamiento. Como se sabe en política, los hechos no pasan en vano, sin dejar huella en la sociedad. Al contrario, los hechos -positivos o negativos- se acumulan y alimentan la memoria colectiva, predisponiendo a la sociedad para asumir una determinada actitud. En este caso, aquella actitud podrá observarse, sin duda, en el acto electoral mismo.

En términos generales, pero, el viraje que experimenta la sociedad boliviana, corresponde a lo que suele llamarse “momento de reflujo” político, es decir momento de desagregación social de un agregado social y político verdaderamente importante y que diera en el pasado inmediato, un triunfo electoral al MAS por algo más de dos tercios de la preferencia electoral. Este último momento, a su vez, simboliza el momento de flujo que había alcanzado la sociedad, luego de largos años de lucha nacional-popular. El desencanto social por los atropellos masistas y el manejo poco transparente por parte del gobierno, en la adquisición principalmente de equipos de comunicación (aviones, helicópteros), sin embargo, han contribuido a la mencionada desagregación.

Consiguientemente, diremos que el signo político de la Bolivia actual está dado por el reflujo anotado. A la vez, el reflujo mencionado nos revelará un segundo elemento, cual es el de la debilitación de la convocatoria electoral, por parte de los partidos políticos y del sistema de partidos, en su conjunto. Por lo demás, la crisis de representatividad de este sistema, es algo propio de nuestra época y no corresponde solamente a la lógica boliviana. La crisis de los partidos y del sistema de partidos es algo que se replica en varios países, tanto de nuestro continente como de otras latitudes. Las masivas protestas sociales en Brasil, a mediados del año pasado, las protestas sociales en distintos países de Europa, se realizan no a convocatoria de algún partido político, sino a través de mecanismos ciudadanos. Los partidos políticos presentan cada vez mayores dificultades para mediar entre la sociedad y el Estado, por lo que bien debe anotarse que el sistema de partidos atraviesa un momento de crisis de representatividad.

En el caso nuestro, no importa que esta crisis hubiera contribuido al cuadro político institucional, caracterizado por la ausencia de un proyecto político alternativo; no importa, claro, para frenar el derrumbe masista, ya que podría pensarse que la debilidad de los partidos de oposición en alguna medida beneficiaria al MAS, para al menos frenar parcialmente su derrumbe. La debilidad de los partidos de oposición no significa, mecánicamente, la fortaleza del MAS. Al contrario, diríamos que aquella debilidad ahonda más aún los signos de la crisis de un sistema de partidos, históricamente débil. Ello corresponde, pues, tanto al momento de reflujo político que vivimos, como a la crisis de los partidos políticos, como signo general de nuestra época.

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2013, AÑO SÓLO DE ESCARAMUZAS

Omar Qamasa Guzman Boutier

La moda en el ámbito de las ciencias sociales, desde fines del siglo pasado, ha relegado la importancia del análisis estructural en comparación a los relatos cortos, al análisis focalizado en la especificidad de los hechos sociales. Sin entrar a la discusión entre los grandes relatos estructurales y los pequeños relatos, vamos a iniciar esta columna, sin embargo, privilegiando la importancia de los primeros, a fin de entender, en parte, el significado de los segundos. En tal sentido, diremos que un punto de referencia para vislumbrar las estructuras subyacentes en lo que hoy por hoy vivimos, se encuentra en el año 2006; sintetizando anotemos que aquél entonces la crisis societal boliviana ha tendido, en base al gobierno del MAS, una resolución reaccionaria, enmarcada en los principios de la organización política liberal y de la economía orientada por el capital. Lo que posteriormente hemos vivido, no fueron sino los caminos por los cuales Evo Morales y los suyos han llevado este proyecto reaccionario a la práctica.

Por supuesto que cada uno de los siete años ha tenido su particularidad y en ese orden, en el 2013 pueden destacarse algunas particularidades. Insistamos, sin embargo, en el hecho que en todo este tiempo ha primado la tendencia central impuesta el 2006. Lo que hemos llamado “traición” a las demandas populares surgidas durante la crisis societal, por parte del gobierno de Evo Morales, fueron las manifestaciones concretas que develaron el carácter falsamente popular e indígena de este gobierno. La función positiva de estas inevitables (teniendo en cuenta el contenido programático liberal del MAS) “traiciones”, ha sido el develar la impostura y la farsa de Morales y sus muchachos, ante los sectores populares en particular. Así, entonces, podemos sacar ahora una primera conclusión general, estructural -si se quiere- de este período: 2013 ha remarcado el contenido reaccionario de la reforma liberal ensayada en Bolivia desde el 2006, desgastando rápidamente la convocatoria social nacional masista.

Sorprendente, si recordamos que hace solamente cuatro años la convocatoria electoral del MAS había posibilitado una mayoría parlamentaria por algo más que dos tercios. Felizmente para el país, tanto las “traiciones” masistas, como sus propias torpezas en el ejercicio gubernamental, han resquebrajado aquella fortaleza. Entre las torpezas, podemos citar todas aquellas que llevaron a Evo Morales, cual Mariano Melgarejo, a desdeñar la opinión de todos los sectores sociales, ejerciendo un manejo autoritario del poder. Amén de los varios llamados de Morales a delinquir o de la cobardía de escudarse en sus propias mentiras, como en el caso de la represión a los indígenas de Chaparina, el 2011. Con todo, si bien estos tropiezos han llevado a mermar la fortaleza de la convocatoria social del MAS, no han supuesto su derrumbe; alcanzaron a lo sumo a formar parte de escaramuzas.

Ni siquiera las propias torpezas de los partidos de oposición han servido para frenar aquella merma. Entre las principales torpezas de estos partidos debe citarse la referida a Juan del Granado, candidato presidencial en las elecciones próximas, por el Movimiento sin Miedo (MSM). Aquella declaración suya de reabrir el debate en torno a la capitalía y su desmentido a los pocos días, ha mostrado a Juan del Granado y su partido en cuerpo entero comoolañetistas, doctorcitos dos caras, de la actualidad. Se entiende que semejante torpeza ha supuesto, en verdad, un error electoral estratégico para el MSM y puede decirse, más allá de los resultados electorales de fines del 2014, que ese error ha mermado su capacidad de convocatoria electoral en un margen entre el 5 al 10%.

Junto a las escaramuzas y torpezas, pero, también vale la pena recordar algunos golpes de suerte para el gobierno. El principal de ellos fue la detención injustificada del avión presidencial, en Europa, por el lapso de algunas horas. El hecho sirvió para que García Linera y todos los ministros, aparecieran ante los medios de comunicación para, en el colmo del delirio y el extravío, afirmar a voz en cuello que en Europa se ha secuestrado a un presidente indígena (¿!).

La parafernalia incluso pretendía de pronto colocar a Morales en el sitial de “líder” mundial (la ausencia de este supuesto “líder” en los sepelios de Nelson Mandela, a principios de diciembre,ha mostrado cuan poco serio se toma en el exterior a la comparsa que gobierna Bolivia). De tal manera, pues, que incluso este golpe de suerte no ha servido para reavivar el barniz de popularidad del gobierno.

Por ello, hechos que pudieran considerarse positivos, por parte del gobierno, han pasado a segundo orden, ante la percepción de la ciudadanía. Entre ellos la planta de YPFB en Campo Grande, de gran impacto en la industria hidrocarburífera nacional y -con mucha menor importancia económica, claro- la puesta en órbita de un satélite de comunicaciones del país. Fueron hechos positivos que, sin embargo, no han tenido el impacto en la apreciación del electorado nacional que esperaban los dirigentes masistas, lo que quiere decir que no tuvieron impacto en la coyuntura política inmediata.

Lo mismo puede decirse de los partidos de oposición. Lo que en el pasado podría haberse considerado como algo políticamente muy positivo (la organización de un Frente Amplio), ha tenido poco impacto, incluso en los sectores sociales descontentos con el gobierno. Sin entrar al esfuerzo para descifrar lo que un Frente semejante quiere significar realmente de cara a las elecciones próximas, lo cierto es que, al margen de una que otra entrevista a sus impulsores en los Medios, el hecho no ha dejado de ser un evento superestructural, sin asidero en el comportamiento político de la sociedad. Dicho de otra manera, la iniciativa es, en alguna medida, una acción de espaldas a la realidad.

Por todo ello pueden extraerse algunas proyecciones para el año 2014. Una de ellas será la dispersión del voto, entre los diversos candidatos. Puede adelantarse que el país no vivirá una polarización electoral y tampoco una concentración del voto, como en las elecciones del 2009. En consecuencia (esta es la segunda proyección) y sin importar los resultados electorales, estaremos ante liderazgos políticos débiles. Ampliando este razonamiento, digamos que en torno a esta debilidad, no únicamente estaremos ante liderazgos políticos debilitados, sino también ante partidos políticos débiles, ante un Sistema de Partidos débil y en definitiva, ante los primeros inequívocos signos de la (reiterada) debilidad del propio Sistema político boliviano. 

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UMBRAL Y HORIZONTE POLÍTICO

Raúl Prada Alcoreza

Referencia histórica y ubicación política
Lo que define la relación con el imperio, el imperialismo de ahora, en el siglo XXI, el imperio del sistema financiero mundial y del modelo extractivista colonial, expansivo e intensivo, es la posición respecto al extractivismo. Los gobiernos “progresistas” apuestan a expandirlo intensamente, siguiendo la misma ruta colonial de las oligarquías criollas. El imperio de hoy se encuentra bastante cómodo con gobiernos, que discursivamente, siguen la radicalidad “izquierdista” de mediados del siglo pasado, empero favorecen concesiones a las grandes empresas trasnacionales depredadoras. Esta situación no cambia porque estos gobiernos mejoren los términos de intercambio con el imperio, mientras siguen aceptando la división del mercado internacional y de la geopolítica del sistema-mundo capitalista: ser países exportadores de materias primas. Lo que no se puede dejar de tener en cuenta es lo siguiente: que nuestros Estado-nación periféricos forman parte del orden mundial de dominación, su papel asignado es el de garantizar la transferencia de recursos naturales a los centros del sistema-mundo. No ver esto, es aplaudir la restauración del Estado-nación, el incumplimiento de la Constitución, que establece la muerte del Estado nación y la construcción del Estado plurinacional comunitario y autonómico. No ver esto es no tener en cuenta que “derecha” e “izquierda” son términos relativos e históricos; todo depende de la relación que se tenga con la lucha efectiva de los pueblos. En el caso de Bolivia, el gobierno ha preservado toda la institucionalidad colonial del Estado, ha convertido en un folklore la condición plurinacional y comunitaria, ha renunciado a la reforma agraria, favoreciendo a los latifundistas, ha decidido ampliar la frontera agrícola afectando a los territorios indígenas. La caracterización del gobierno “progresista” de Evo Morales Ayma es la siguiente: Se trata de un gobierno que administra los intereses de la burguesía recompuesta, que aglutina a la burguesía tradicional, a los terratenientes, a los nuevos ricos, apoyados por una dirigencia campesina cooptada prebendalmente y clientelarmente. Un gobierno que se enfrenta a las naciones y pueblos indígenas a nombre del “desarrollo” y del progreso, como lo hacían las élites criollas. El caso ejemplar e ilustrativo es el conflicto del TIPNIS.

Desde esta perspectiva, cuando se habla de defensa del “proceso de cambio”, la mejor defensa del “proceso” es la crítica y la profundización efectiva del mismo, de la emancipación y la descolonización.
 
Interpretación y acontecer político

Las interpretaciones críticas del “proceso de cambio” están verificadas empíricamente. Eso es lo que ha ocurrido, no ha habido demolición del Estado-nación colonial. No se ha construido el Estado plurinacional, a pesar que se trabajó con propuestas concretas, y se elaboraron instrumentos, para hacerlo: El anteproyecto de ley de gestión pública plurinacional comunitaria e intercultural. Dejaron que se trabaje durante casi un año, que se presenten informes, que se incorporen personas como Boaventura de Sousa Santos y Alberto Acosta. Que se incorporen alcaldes cuya experiencia venía de la  gestión en comunidades. Empero, cuando se tenía que discutir el proyecto de ley de gestión pública plurinacional en el gabinete, no quisieron hacerlo. Pues no quieren cambios. Ahora, este comportamiento se explica: llegar al gobierno, no para transformar, sino para hacer uso del monopolio de la concentración de fuerzas, repitiendo las mismas prácticas de todos los gobiernos, aunque acompañadas por una retórica populista y pretendidamente indígena, aunque vacua y forzada. Esto, que pasa, no debería sorprender, pues la historia se repite; es como una condena. El problema es el poder. Como dice el MST de Brasil, no se toma el poder, el poder te toma. Por lo tanto, te convierte en un engranaje de las lógicas de dominación cristalizadas en las instituciones.

Cuando dicen que se lanzan críticas alegremente, respondemos: en lo que no se puede ser alegre es en decir que lo que se dice, sobre el balance de los gobiernos “progresistas”, son apreciaciones alegres. Pues no lo son. Son experiencias dramáticas de los pueblos. Hacer propaganda de un gobierno que vive el drama de su propio laberinto, entrabado en contradicciones profundas, sin una menor consideración en lo que pasa, a la sucesión de hechos, que dibujan el perfil de una tendencia recurrente, es no sólo alegre, sino un flaco favor al propio gobierno “progresista”. Nosotros criticamos a los que llamamos llunk’u, los consideramos las termitas que se comen la madera con la que hay que construir el Estado plurinacional, la materialidad política con la que hay que defender el “proceso”. Estos llunk’u son los otros sepultureros los que alaban los errores de un gobierno “progresista”, en vez de criticarlo.
 
Sobre las diferencias en la caracterización política

En varios documentos y posicionamientos, sobre todo en nuestro debate con la izquierda tradicional, se dejó claro que, no se pueden confundir los gobiernos “progresistas” con los gobiernos neoliberales. Son distintos; emergen del bloque popular, se vinculan con lo nacional-popular, entran en contradicciones limitadas con el imperio. Esta diferencia, hace ver que no es lo mismo luchar contra los gobiernos neoliberales que luchar en el marco de los gobiernos “progresistas”. Además, dijimos que es diferente un contexto de otro, una coyuntura de otra. Que lo que ocurre en Venezuela es un descomunal enfrentamiento con una “derecha” fuerte, con convocatoria, apoyada por el imperio. En cambio, lo que ocurre en Bolivia y Ecuador se puede resumir de la manera siguiente: Una derecha derrotada, electoralmente, en Bolivia y Ecuador; en Bolivia, política y militarmente, después de los acontecimientos del Porvenir-Pando. Una clase burguesa, económicamente dominante, desplazada al bando del gobierno de Evo Morales, del cual consiguieron grandes ventajas. En el panorama político pervive una minúscula derecha política en el Congreso; bastante descolocada, sin ligazón efectiva y concreta con la clase social que supuestamente representa, pues no tiene apoyo de la burguesía, a la que aparentemente encarna. Por lo tanto, podemos concluir, que los gobiernos son diferenciables; empero, en la medida que expresa la cualidad operativa de la forma Estado-nación, responden a la lógica de poder, estructurada en la modernidad. En esa misma medida, reproducen la institucionalidad homogénea, la mono-cultura dominante, la condición mono-nacional heredada. Los gobiernos populares, por más vestidura o disfraz “progresista” que usen, forman parte de la reproducción colonial y capitalista del poder.

No es un problema de personas, como pretende la teoría de la conspiración, como si la explicación de las contradicciones históricas se resolviera con suponer que hay “traidores” de la “revolución”.  Los caudillos son mitos, son imaginarios construidos por los pueblos, viven también un drama, pues son arrastrados por las contradicciones de un proceso histórico, que requiere, para salir de sus trampas reiterativas, de movilización, de democracia participativa, de transferir las decisiones a los pueblos, a las naciones y pueblos indígenas, a las comunidades, a las organizaciones sociales. Esto es justamente lo que no se hace, es de esto de lo que se alejan los gobiernos “progresistas”, que prefieren optar por acrecentar la burocracia, recurrir al autoritarismo, desprender despotismo, descalificar la crítica y dividir, sino pueden destruir, a  las organizaciones indígenas. Estos gobiernos contribuyen de esta manera a su propia descomposición. Cayendo en este itinerario a una ruptura ética y moral en todas las líneas. 
 
Umbral de las “revoluciones”

A estas alturas de las historias políticas de las sociedades humanas, sobre todo de las desplegadas durante la modernidad, creo que debemos tener claro que, el gran problema histórico de las llamadas “revoluciones” es el poder, en tanto economía política del poder. Mapa institucional que captura la potencia social, la fuerza social, la dinámica molecular social; diagrama de fuerzas que diferencia poder de potencia, usando la potencia capturada para la reproducción del poder; es decir, de las dominaciones polimorfas. No creemos que sea problema de velocidades, tampoco de aceleraciones o desaceleraciones, de los “procesos” políticos, sino de la capacidad de desmantelar el poder y liberar la potencia social.

Para nosotros es evidente que se deben concebir y desplegar transiciones, transiciones del Estado-nación al Estado plurinacional; estas transiciones pueden ser largas, medianas o cortas. Incluso, mejor dicho, estas transiciones pueden concebirse diferencialmente; en unos casos de una manera radical, en otros casos de una manera reformista.

Todo depende del contexto, la correlación de fuerzas, de la institución en cuestión, también depende del tema y tópico de la problemática de referencia. Les dijimos a los oficialistas, “pragmáticos” y supuestamente partidarios del realismo político, que no se trata de renunciar a las reformas, a las transiciones largas, sino de que había que dar pasos, aunque cortos, de tal  manera que impliquen avances,  aunque mínimos, incluso imperceptibles. Después de A viene B, después de B viene C, y así sucesivamente. Aunque nosotros somos partidarios y creemos, como establece la Constitución, en la transformación pluralista, comunitaria, participativa e intercultural del Estado; es decir, consideramos preferible transformaciones radicales que reformas, se puede lograr, en todo caso, el consenso en reformas. El problema es que tampoco quieren esto; no quieren transformaciones radicales, que consideran utópicas; no quieren reformas conscientemente ejecutadas. Se contentan, cómplices de la  representación teatral de la época, con la simulación, con el montaje, con la publicidad, con los escenarios del teatro político. Se prefiere apostar a la ficción, inclinándose a procedimientos ilusorios, a lograr hacer creer a la gente, mediante la propaganda y la publicidad, que se dan cambios, renunciando a ejecutar efectivamente los transformaciones. Este es el problema, que el gobierno “progresista” ha caído en la ilusión de su propaganda, mientras se embarca en la ruta destructiva del extractivismo; acompañando, esta entrega colonial a las empresas trasnacionales, con prácticas prebendales y clientelares, embarcándose en el derrumbe político de todo gobierno, de toda gestión, que da vueltas en un círculo vicioso, cayendo degradantemente en la práctica compulsiva de la corrupción. Este es el problema de fondo. Volver a repetir, en otro contexto, en otro periodo, y en otra coyuntura, la triste historia de la paradoja de las “revoluciones”. Las “revoluciones” cambian el mundo; el mundo no va a volver a ser lo que era antes; empero, las “revoluciones” se hunden en sus contradicciones.

Este no es solamente un tema boliviano, tampoco sudamericano, ha pasado con todas las “revoluciones”. Por eso es indispensable intentar cruzar este umbral de las “revoluciones”, cruzar el límite e ingresar a otro horizonte posible. Esta eventualidad se logra con la crítica, aprendiendo de las contradicciones, de los problemas, de los errores, no ocultándolas con apologías. Lo que menos se requiere es de estos cantos al fracaso, edulcorándolas, como si fuese victoria, lo que menos necesitamos son estas apologías, que lo único que hacen es debilitar las fuerzas vitales de los “procesos” emancipadores.  

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BLOQUES ELECTORALISTAS

Raúl Prada Alcoreza

Se entiende que en etapas electorales todos se metan de lleno a las campañas. Lo han hecho los del gobierno, los de la oposición, los del centro; prácticamente todos, a excepción de la posición que busca la reconducción del “proceso” de cambio. Reconducción, que dice no se puede hacer por la vía electoral. Sólo la movilización general puede reconducir el “proceso”. En este escenario, no llaman la atención los argumentos que vierten los frentes electoralistas; ni los de la oposición, ni los del centro; incluso, podríamos decir, ni los del frente oficialista; en general todos usan sus discursos en aplicación de convocatoria al potencial votante. Pues todos justifican la incursión electoral desde sus posiciones consolidadas. La oposición pretende ser la representación de la defensa de la democracia, el centro pretende ser el fiel representante de la institucionalidad constitucional. El gobierno pretende ser la genuina expresión del “proceso” de cambio. En este escenario electoral, lo que llama la atención son los argumentos vertidos por el vicepresidente a propósito del pacto electoral entre sectores obreros y sectores campesinos. Dice que los campesinos, los obreros, lo popular, se han unido; dice que las ojotas, las polleras y los guardatojos se han fusionado en un bloque popular invencible, a la cabeza del presidente Evo Morales Ayma. Este discurso lo emite en un pedestal electoral, en una concentración electoral  de sectores afines al oficialismo. El sentido de su discurso no puede sino ser electoralista.

El bloque popular indígena, campesino, proletario, urbano-popular, es el que abrió el “proceso”, le dio lugar, mediante una movilización prolongada (2000-2005). El bloque popular forma parte intrínseca del “proceso”. El bloque popular es tanto la subjetividad enaltecida como la disposición “material”, corporal, de las movilizaciones y de las luchas sociales. ¿Por qué convertir al bloque popular en un bloque electoral? Con esto se le quita lo fundamental que contiene, su capacidad concentrada de voluntades transformadoras, otorgándole un papel doméstico, como el de apoyar una candidatura. Por otra parte, este mismo bloque popular es el que ha sido destruido por el oficialismo. El ejecutivo y sus operadores han dividido el Pacto de Unidad, separando a las organizaciones indígenas, que asumieron un papel contestatario y de defensa de la Constitución. Después dividieron al CIDOB, en el mar de contradicciones y antagonismos del conflicto del TIPNIS. Antes, no dejaron que el MAS se organice y se estructure como partido o como instrumento político, organizando paralelas a todo nivel; nacional, departamental, de las circunscripciones. El oficialismo quería una caricatura de “bloque” popular, quería una subordinación completa de las organizaciones sociales bajo el mando del gobierno. Es esto precisamente lo que ha logrado, en gran parte, al cooptar las dirigencias de las organizaciones sindicales y de las organizaciones sociales, al separar a las organizaciones rebeldes.

Sobre la base de esta destrucción sistemática del poder popular, por parte del oficialismo, sobre la estructura de las ruinas, sobre el soporte destrozado de lo que queda, en el marco de organizaciones prebendales y clientelares, sin capacidad de lucha, sin capacidad de movilización, pues la han perdido al optar por prácticas paralelas del poder, se da un nombre rimbombante a este espejo del poder, a este espejo del gobierno, en el plano social. Se habla de “bloque” popular invencible.

Estas son las paradojas que se han repetido una y otra vez, a lo largo de la historia dramática del “proceso” de cambio. Como dijimos antes, se ha sustituido el “proceso” de cambio, abierto por los movimientos sociales, por la simulación, por el montaje y la representación de la ceremonialidad del poder. En la atmósfera de la simulación, no interesa que el “proceso” se realice, lo que importa es que se crea que ocurre eso, aunque no acontezca esto. El diagrama de la simulación corresponde al teatro de la representación. La política de los políticos, la práctica política de la clase política, ha reducido a eso, a caricatura, el acontecimiento democrático de la política, al artificio de la simulación y al imaginario conservador de las representaciones. Es esto lo que pasa, no se puede escapar a la reproducción del poder, en sus distintas formas, perfiles y matices. El poder requiere de la simulación para persistir, convenciendo a la gente de que lo que se dice, lo que se difunde como propaganda, lo que se publicita, lo que se representa es “real”. En la práctica desbordante de la simulación han caído tanto gobiernos conservadores como progresistas. En eso no se distinguen, salvo la forma del discurso, en los circuitos colaterales y correlativos del discurso, en el uso de los “objetos”, los “conceptos” y los “sujetos” del discurso.

La pregunta es: ¿si los propios simuladores creen en la simulación, que la simulación, el montaje teatral, es lo que efectivamente ocurre? Este es el punto. Pues si no cree, si saben de la diferencia entre representación y “realidad”, “propaganda” y “realidad”, la situación nos llevaría a considerar una de las variantes de la teoría de la conspiración. En cambio, si creen en lo que dicen, si no se dan cuenta de la diferencia entre discurso y “realidad”, la situación nos lleva a considerar la dramática historia del poder. Los investidos de poder son apenas unos engranajes de una fabulosa maquinaria rechinante de poder. A pesar de la ceremonialidad del poder, donde se les otorga atributos de líderes, caudillos, hasta de “libertadores”; estas creencias, que pueden ser populares, son polvareda ante el funcionamiento depredador del poder. Los líderes, los caudillos, los “ideólogos” del poder, no son más que marionetas en un guión establecido.

El drama de los “revolucionarios” que toman el poder, que se quedan con él, en vez de destruirlo, es que el poder los adopta, los cobija, convirtiéndoles en las criaturas más patéticas del ejercicio de poder. Con el poder no se juega, no hay astucia que valga; el poder es como un campo gravitatorio, hace que los “objetos” y “sujetos” orbiten de una cierta manera. No importando que características tengan; en unos casos las velocidades serán más rápidas, en otros casos las órbitas serán mayores y distantes. El poder no perdona, exige sacrificios, entrega total. Si se pretende quedarse, formar parte del poder, no hay alternativa, se tienen que acatar las reglas del juego. No cuestionar los núcleos orgánicos del poder; no cuestionar los ejes de la reproducción del poder, el campo institucional y el campo burocrático; no cuestionar a la forma Estado como cartografía centralizada, como monopolio de la violencia, como monopolio administrativo y de las leyes. Si el discurso es pretensiosamente “revolucionario”, el discurso es aceptable, en las composiciones del poder, en tanto este discurso solo ocasione ilusiones.

El procedimiento electoral es el procedimiento de reproducción de la clase política. Esto se da tanto en gobiernos conservadores, así como en gobiernos progresistas. La diferencia de los gobiernos progresistas es que, a veces, se mueven en los umbrales de la simulación y de prácticas prácticas transformadoras, sin animarse a cruzar el limbo. Cuando esto ocurre, los gobiernos se enredan en ambos “escenarios”, en ambos espaciamientos, que comprenden agenciamientos diferentes; la simulación es acompañada por modificaciones institucionales, redistribuciones del ingreso, desplazamientos de relaciones, apoyo movilizado de la gente. Cuando esto no ocurre, cuando lo único que diferencia a los gobiernos progresistas y los gobiernos conservadores es el discurso, las características del discurso, los “objetos”, “conceptos” y “sujetos” del discurso, entonces los gobiernos progresistas caen en una suerte de cinismo. No hay otra “realidad”, sino ésta, no hay otro uso del “poder”, sino éste, no hay otra alternativa, sino ésta, la que conducimos. Esta es pues la tesis del fin de la historia. Más allá de nosotros, los gobiernos progresistas, no hay nada.

El problema histórico-político, en las perspectivas abiertas por los movimientos sociales anti-sistémicos, es que con las elecciones, con los resultados electorales, cualquiera sean estos resultados, gane o pierda el MAS, se vaya o no a una segunda vuelta, el “proceso” estaría muerto si es que no hay reconducción movilizada del “proceso”. No hay salida electoral. Es vano el esfuerzo por organizar un “frente de izquierda”; no tiene futuro si no emerge de una movilización general. En un ambiente de polarización electoral, entre el MAS y la oposición, un “frente de izquierda”, conseguiría, en el mejor de los casos, una pírrica suma de votos, que a lo mejor habilitan algunos diputados. Esa pírrica votación legitimaría el accionar de un gobierno progresista, que ha usurpado el nombre de los movimientos sociales. ¿Qué hacer entonces en una coyuntura electoral donde no hay señales de una movilización general en defensa del “proceso”? El problema se complicaría mucho más si se diera una segunda vuelta, donde competirían el MAS y un frente de oposición. ¿Qué hacer en este caso? ¿Insistir con la movilización general, la reconducción del “proceso”?

Estos dilemas son imprescindibles, no podemos dejar de tomarlos en cuenta. Nadie puede hacerse a un lado, sustituir lo que acontece por las razones críticas de un fundamentalismo “intelectual”. Este comportamiento equivale a expectar, mientras los sucesos se desencadenan. Usando los términos acostumbrados, de “izquierda” y “derecha”, aunque no adecuados, diremos que un “frente de izquierdas” no se forma con el propósito electoral, de responder a la premura electoral. Se supone que un “frente de izquierdas” responde al requerimiento de unificar fuerzas, en la perspectiva de convocar al pueblo a la movilización, por la consecución de transformaciones estructurales e institucionales. En este sentido llama la atención las agitaciones efectuadas por sectores de “izquierda”, proponiéndose la tarea de atender a la compulsa electoral. La posibilidad de un “frente de izquierdas” no se encuentra en la convocatoria electoral, sino en la posibilidad de lograr una movilización general por… En esto radica la discusión entre las “izquierdas”. Mientras unas desconocen taxativamente la existencia de un “proceso” político, interpretando más bien este periodo como la continuidad del anterior, neoliberal, otras reconocen la existencia del “proceso” de cambio, señalando sus contradicciones. La interpretación de la coyuntura y del periodo es algo sobre lo que tienen que ponerse de acuerdo las “izquierdas” antes de formar un “frente”. Sin embargo, algo que debería quedar claro para las “izquierdas”, dada la experiencia de la historia de las luchas sociales y políticas, es que no pueden, no se encuentra en su inherencia y composición, organizativa y política, ser electoralistas. Que ciertas “izquierdas” hayan caído en esa compulsa estadística no justifica que se tenga que caer en lo mismo. Para las “izquierdas” las elecciones deben ser sencillamente la ratificación de victorias políticas anteriores, donde se ensambla la empatía popular.

El gobierno está embarcado en elecciones, pues está en el gobierno, y su forma de reproducción es a través de elecciones. El gobierno tiene al MAS, como instrumento electoral, como referente para la convocatoria a los votantes. El gobierno apuesta con todas sus fuerzas a las elecciones; compromete a todas las organizaciones sociales, que pueda preservarlas en los espacios de su dominio. En esta atmósfera de control, no es de ninguna manera extraño que el gobierno haya pactado con la dirigencia de la COB; esto lo venía haciendo desde tiempo atrás. Nadie puede hacerse al desentendido. Los conflictos recientes entre el gobierno y la COB no necesariamente tienen que considerarse como avisos de ruptura de la COB, de hoy, con el gobierno progresista. Ambos, la COB y el gobierno, se consideran formar parte del “proceso de cambio”. Lo que sorprende es que cierta “izquierda” haya depositado sus esperanzas en la dirigencia de la COB, cuando se conformó el Partido de los Trabajadores (PT). La actual dirigencia de la COB no es la misma que la de 1952, que emerge de una revolución armada, tampoco es la misma que la de 1963, cuando los mineros se enfrentaban en Sora-Sora contra el ejército, menos aún es la COB de la Asamblea Popular (1971). Esta COB no es el poder dual, tampoco ha sido el bastión en la movilización prolongada de 2000 al 2005, cuando se abrió el “proceso” en cuestión. Es otra COB, cuya dirigencia medra a la sombra de la leyenda combativa minera y del proletariado boliviano; empero, se encuentran muy lejos de encarnar las legendarias luchas del proletariado. Estamos ante una dirigencia prebendal y clientelar, estamos ante una dirigencia que se circunscribe a la mera lucha economicista, teniendo como principal conflicto, el conflicto con las cooperativas mineras, donde se encuentran otros trabajadores mineros, explotados por el capitalismo salvaje. Esta COB ha optado por la lucha fratricida entre hermanos proletarios, unos sindicalizados, otros cobijados por las llamadas cooperativas mineras. No es pues sorprendente que esta dirigencia haya pactado con el gobierno; la dirigencia está escogiendo a un probable ganador.

¿Hay o no traición en esta conducta de la dirigencia cobista? Alguien diría, depende cómo se mire. Si partimos que es esta misma dirigencia la que ha empujado a la formación del PT, se puede colegir, apresuradamente, que esta dirigencia ha traicionado a su propio proyecto. Si vemos que el mismo bosquejo adolecía de proyección, desde un principio, por conformarse atraída por los resplandores electorales, para afrontar la compulsa votante, ya tenemos, de entrada, la delimitación de los alcances representativos del PT. Si bien se consideraron enunciativamente tópicos estratégicos del programa “revolucionario”, como el curso de verdaderas nacionalizaciones, expropiando a los expropiadores, además de dejar claro el impulso emancipatoria de los trabajadores, estos enunciados no dejan de ser declarativos, cuando en los hechos el interés era participar en las elecciones. Por otro lado, como dijimos, la confianza no puede depositarse en una dirigencia diletante. Al hacerlo, se ha confundido la memoria heroica del proletariado boliviano con el presente conformista. Las ilusiones se pagan irremediablemente en política. El “frente de izquierdas” no puede apostar a ilusiones, sobre la base de “cuadros” ausentes. Las tareas que deberían hacerlas las “izquierdas” no las va a ser la astucia de la historia.

Los problemas que afrontan las “izquierdas” son mayúsculos. En el caso de que se encuentran enfrentadas a un gobierno progresista, entiéndase como se entienda este denominativo, por lo menos se debe contar con la sensibilidad política de comprender las diferencias de este gobierno progresista con los gobiernos anteriores; diferencias que no los salvan, de ninguna manera, de la crítica. Segundo, por lo menos, se debe responder a la pregunta: ¿por qué el pueblo, lo popular, se ha entusiasmado con esta forma de gobierno, al menos, a los inicios de su gestión? Ciertamente, lo difícil es definir el periodo y la coyuntura; ¿es o no un “proceso de cambio”, entrabado en sus contradicciones? No vamos a pedirles a las “izquierdas”, que no creen en este enunciado de “proceso”, que reconozcan que éste se ha dado, que se manifiesta en la sucesión de hechos, donde la “plebe” invade los espacios públicos. Lo que se le pide a estas “izquierdas” es que explique, coherentemente, por qué considera que este “proceso de cambio” no existe, no se ha dado, tomando en cuenta los intensos eventos del periodo. No puede esta “izquierda” seguir respondiendo mnemotécnicamente de acuerdo al esquematismo usual; el enfrentamiento universal entre burgueses y proletarios. Cuando lo que importa es comprender como se da, de manera concreta, en sus formas específicas, la lucha de clases, en una coyuntura determinada y en una formación social dada.

Es indudable que se comparte con estas “izquierdas” varias críticas al gobierno. No efectuó la nacionalización de los hidrocarburos, dio marcha atrás con los contrato de operaciones, ha entregado el control técnico de la producción a las empresas trasnacionales, no se cumplió la agenda de octubre, el gobierno no respeta los derechos adquiridos de los trabajadores, vulnera sus derechos con una ley neoliberal que administra las AFPs, el gobierno se ha vuelto un gobierno anti-indígena al desatar la represión en contra la resistencia del TIPNIS. En fin, la lista es larga; empero, estas características del gobierno no lo convierten en un gobierno equivalente a los gobiernos neo-liberales; la relación con lo nacional-popular, la relación con lo campesino, es distinta. Por esto es importante caracterizar el periodo como “proceso”, aunque esté entrabado en sus propias contradicciones, incluso, en el peor de los casos, aunque haya muerto. La fuerza de la interpelación al gobierno se encuentra precisamente aquí; el gobierno se ha desentendido del “proceso”, se ha convertido en un contra-proceso. La convocatoria es al pueblo para que defienda su proceso, de los usurpadores catapultados.

En la medida que estas “izquierdas” no valoricen las luchas sociales desatadas el 2000 y que continuaron imparablemente hasta el 2005, se distancia del acontecimiento que explica lo que está pasando; por lo tanto, no se liberan de su obstáculo epistemológico, que le impide ver y escuchar lo que acontece. También se produce un distanciamiento político, hablemos de un obstáculo político, que le impide actuar; se distancia de la vinculación con lo nacional-popular, con las naciones y pueblos indígenas, también con el proletariado, que en su gran mayoría no está sindicalizado, sino es un proletariado nómada. La lucha no es la misma en contra de los gobiernos progresistas, no es una lucha parecida a las anteriores, como lo fueron los combates contra los gobiernos neo-liberales. Para describir figurativamente los condicionamientos de las luchas sociales en el marco de los gobiernos progresistas, diremos que se define como en un intervalo; el intervalo de esta lucha contra el diletantismo y demagogia del gobierno progresista se puede resumir de la manera siguiente: se trata del paso del apoyo crítico al paso de la crítica sin apoyo.

La convocatoria política de las “izquierdas” no puede ser otra que la convocatoria al bloque popular movilizado que abrió el “proceso” en cuestión. ¿Sino, a quien se convoca? ¿A un proletariado abstracto, que no está presente? El pueblo que puede salir a las calles y los caminos es el pueblo que ha abierto este “proceso”. El pueblo salió a las calles y los caminos, lo hizo sin las “izquierdas”; puede volverlo hacer. ¿Pueden darse la oportunidad estas “izquierdas” de aprender de su pueblo, de su experiencia, de sus saberes? ¿Puede reeducarse la “izquierda” para fusionarse con la potencia social, la que emerge en las crisis? ¿Puede esta “izquierda” apoyar la construcción colectiva de un contra-poder? Este es el dilema.

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ALIANZAS ELECTORALES FICTICIAS

Omar Qamasa Guzman Boutier

El ampliado nacional de la Central Obrera Boliviana (COB), realizado en pasados días, ha resuelto una alianza electoral, con el partido de gobierno, el MAS. En alguna manera, esta decisión se encuentra en la misma línea que, en la vereda opuesta, ensayan los partidos políticos de oposición. En ambos casos, puede adelantarse, se trata de acercamientos partidarios de espaldas a la realidad. En alguna oportunidad nos referidos a ello, a propósito de un Frente Amplio o del Congreso del Movimiento sin Miedo (MSM) y ahora conviene pensar el asunto, a propósito de la COB.

En principio, los acuerdos políticos entre organismos sindicales y partidos políticos, son hechos sociológicos y políticos excepcionales, cuando efectivamente responden a una correlación social, nacional de fuerzas, favorable a los trabajadores. Caso contrario, los acuerdos políticos entre la dirigencia sindical y cualquier partido, no son sino negocios entre cuatro paredes de llunkus y sus jefes, es decir los jerarcas del partido. Para cualquier observador social, está claro que en Bolivia vivimos un proceso social en el que la acumulación popular está experimentando una desacumulación, o sea es una coyuntura desfavorable para los trabajadores.

En realidad, Bolivia no está sino viviendo las consecuencias de un proceso liberador abortado, gracias al actual gobierno. Como se sabe, los procesos sociales son hechos complejos, que marcan diversas aristas de un cuadro: genéricamente, el de la correlación social de fuerzas; con mayor especificidad, la ascendencia social de una propuesta política y finalmente la resolución, al interior del campo popular, de uno de los proyectos alternativos en circulación. Nada de estas condiciones se encuentran presentes, hoy en día, en el país. Al contrario, puede decirse que la correlación social de fuerzas, a nivel nacional, es desfavorable al campo popular; ni en éste ni en el país se tiene el espacio político necesario como para la formulación la circulación de una propuesta alternativa. En otros términos, tenemos todas las condiciones sociales, para que la menuda disputa de los partidos políticos, para hacerse del botín electoral que es la administración pública.

Junto a estos elementos, contribuyen también otros elementos para acentuar el carácter frágil, postizo y poco realista de la COB, para arrimarse de furgón de cola a la candidatura del MAS, el próximo año. Entre estos elementos importan los de orden subjetivo, y en un extremo, individual. La costumbre de corromper a toda dirigencia sindical, de prebendalizar las demandas sociales y finalmente de repartir baratijas a cambio de la promesa de votos, es algo que el gobierno del señor Evo Morales ha practicado desde el Palacio Quemado apenas llegó a instalarse en él. Que con ello se debiliten las organizaciones sindicales, es algo que tiene sin cuidado al gobierno. No podría ser de otra manera, para un partido como el MAS, en el que se requiere organizaciones sindicales, sin independencia política y organismos laborales independientes. Total, si únicamente se requiere de estos organismos sindicales que convoquen a sus afiliados ante cualquier llamado de los jerarcas del gobierno y a cambio de tal servicio las dirigencias sindicales corruptas son beneficiadas con viajes al exterior, con movilidades y otras prebendas.

Por otra parte, con la corrupción de tantas direcciones sindicales es el propio sistema político boliviano el que se debilita. En alguna oportunidad anotamos que este sistema se ha encontrado, tradicionalmente atrofiado en Bolivia y que incluso el último evento socio-político de magnitud (octubre del 2003 y la “guerra del gas”) no logró modificar aquella constante. No lo hizo porque, como se surecordará, la impostura  y la traición del MAS únicamente ha reproducido al viejo sistema político. Con todo y al igual que en el pasado, es la institucionalidad sindical la que suple en alguna medida, la función de mediación incumplida por el sistema de partidos. Es algo simple de comprender, en consecuencia, el hecho que con la corrupción de las organizaciones sindicales también estos organismos pierden poco a poco su utilidad, como mecanismos de mediación. Puede discutirse si el organismo sindical en realidad media entre la sociedad y el Estado, pero aquella dilucidación teórica no le hace al hecho central de nuestra columna, cual es la de comprender la alianza de la dirigencia de la COB con el MAS, como la consecuencia de la relación prebendal entre dirigentes y gobierno.

Claro que las políticas del MAS de destruir la independencia de las organizaciones sindicales no es algo novedoso en nuestra historia política. Desde ya, el MNR hizo lo mismo disponiendo de las organizaciones sindicales a tal punto de que en su fase de declinación, en 1964, las supuestas bases de apoyo al gobierno de entonces, se alistaban en el bando contrario. Esto nos dice que la prebendalización de las direcciones sindicales, lleva el precio del descrédito de tales direcciones, así como de  su deslegitimación. No es necesario que surjan direcciones paralelas u organismos sindicales paralelos para constatar aquella deslegitimación, porque lo verdaderamente importante es el comportamiento de las bases sociales. En un contexto de atrofiamiento general del sistema de partidos y de la pérdida de independencia de muchísimas direcciones sindicales, nadie puede aventurarse señalando que la decisión cupular de la dirigencia exprese la opinión de todos los trabajadores del país. Es, a lo sumo, una decisión que ayuda a pasar una leve barniz de popularidad a un gobierno que se esfuerza fielmente en cumplir las ejes de las políticas de mercado que los Jorge Quiroga, los Sánchez de Lozada ya impulsaran desde mediados de la década de los ochenta del siglo pasado.

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LA POLITIQUERIA 2014

Humber Velásquez Torrico

La Real Academia Española (RAE) define politiquería como la acción de tratar la política con superficialidad, intriga o bajeza. La politiquería generalmente suele manifestarse en campañas electorales sobre todo en América Latina predominantemente por gobiernos populares. En Bolivia las elecciones cada vez más se acerca y las campañas se hacen cada vez más notorias. Partidos opositores arremeten contra el partido de gobierno (MAS), denunciando actos de corrupción, sobreprecios en obras y poca eficacia en la lucha contra el narcotráfico y el MAS responde a la oposición recordándoles que provienen de los viejos partidos tradicionales (MNR, ADN, MIR, entre otros) y claro que en este tipo de campañas se llega a una “bajeza política” recurriendo a la denigración. 

Politiquería en el sentido de desprestigiar al adversario político ante la opinión pública y el MAS cumple muy bien esa tarea que por cierto no es nada difícil, si uno recuerda la crisis política y económica que dejó el viejo sistema político al país. Lo que hace el partido de gobierno constantemente es refrescar la memoria de la opinión pública al reiterar que los partidos tradicionales vendieron nuestras empresas, saquearon al país, y ante esa situación pareciera que el MAS no tuviera pasado ya que pertenece a una nueva generación, nadie se animaría a decir que pertenece a las viejas élites o que pertenece al pasado más al contrario responde al momento coyuntural que se prevé que será de largo plazo.

En ese sentido, el contexto no es nada favorable para la oposición política del país que no encuentra una salida a su crisis pues lleva una pesada carga que es el “pasado” que está altamente desacreditado. Entonces se puede prever que la campaña política del MAS será en desprestigiar a los candidatos recordando la pésima y corrupta gestión de sus partidos en el “pasado”. En algún momento el partido de gobierno tendrá pasado cuando aparezca una nueva generación de partidos políticos, una nueva realidad “sociopolítica”.

Está claro que es el momento de la creación de más agrupaciones ciudadanas desde las regiones que se van masificando, no necesariamente arrastran un pasado político, no obstante carecen de alcance nacional. Es probable a futuro que alguna de estas agrupaciones ciudadanas se constituya en un verdadero partido político o a través de alianzas ciudadanas pueda constituirse un nuevo partido de alcance nacional y cuando ello ocurra el MAS tendrá un pasado, un verdugo, un némesis o un antítesis que le recordará las debilidades de su gestión de Gobierno. Mientras eso no ocurra el partido de gobierno tiene todas de ganar, además que tiene una coyuntura política favorable. Sin embargo vale la pena recordar que la coyuntura está por encima de todo, al gobierno le conviene mantener una buena coyuntura para encarar las elecciones de 2014 en el sentido de que es dependiente de la estabilidad social y económica del país.

Humber Velasquez Torrico es politólogo

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SENTIMIENTO REGIONAL

Humber Velásquez Torrico

Pareciera que fue ayer nomás que el partido de gobierno (MAS) venciera políticamente al Consejo Nacional Demócrata (CONALDE), donde en ese momento el país se veía dividida entre occidente (La Paz, Oruro y Potosí) y oriente, en este último, los partidos conservadores se concentraron en los departamentos de la denominada “media luna” (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija), más tarde ese sentimiento regional fue transmitida a los departamentos de Cochabamba y Sucre y en menor grado al departamento de La Paz ya que aún mantiene una postura “paternalista”, así también estas regiones se apoderaron de la bandera “autonomista” y se movilizaron contra un Estado centralista que aquejaba a gran parte de la sociedad. Asimismo cabe recordar que había fuerzas exógenas que alentaba un plan golpista para derroca al presidente Evo Morales.

El 13 de octubre de 2006, EEUU envía a Bolivia, como embajador, a Philip Goldberg, un experto en alentar conflictos separatistas. Entre 1994 y 1996 fue jefe de la Oficina del Departamento de Estado para Bosnia (durante la guerra separatista de los Balcanes). Luego, entre 2004 y 2006, Goldberg regresó como jefe de Misión en Pristina (Kosovo), allí consolidó la separación e independencia de esa región y dejó miles de muertos. Philip Goldberg vino a Bolivia con la misión de desestabilizar al gobierno de Evo Morales, principalmente incentivando el separatismo de las regiones orientales. Sin embargo esas aspiraciones quedarían nulos el 2008 con el referéndum revocatorio que prácticamente legitimará la administración de Morales y fragmentaría a la media luna, es más el MAS se apodera de la bandera autonómica con la promulgación de la Constitución Política del Estado Plurinacional el 2009.

Otro hecho trascendental fue el supuesto montaje del gobierno en la masacre Porvenir (Pando-2008) y en el caso separatismo en Santa Cruz (2009) específicamente con el asesinato de Rózsa en el hotel las Américas, de ser cierto, resulta ser una estrategia eficaz  para frenar a las élites conservadoras que iban adentrándose más al occidente del país, lo que significaba un riesgo para el partido de gobierno que en términos de Álvaro García Linera, para ese entonces, existía un empate entre ambos proyectos de so¬ciedad y encima era catastrófico por la irresolución de la unicidad conducente del poder y las contradicciones que se hicieron presentes enfrentaban antagónicamente e irreversiblemente a dos proyectos de sociedad, de Estado y de economía, portadores de dos volunta¬des de poder irreconciliables. Para redondear la idea, Linera concluye que ese fue el punto de bifurcación, el encuentro de fuerzas que sobre el escenario del combate social dirimieron el control de poder del Estado y que al final se impuso la voluntad del gobierno.

Sin embargo, por un momento, el fenómeno regionalista hizo temer o preocupar al gobierno. Entonces no se puede sepultar el sentimiento regional de la media luna que está latente todavía pero sin liderazgo. Tampoco se pude comparar al Movimiento Demócrata Social (MDS) con lo que fue CONALDE y es que la principal diferencia es que este último al menos tendía a expandirse por medio del instrumento “autonomista”. No obstante el CONALDE dejo como mensaje al MDS que debe ganar adeptos en el occidente, por ello es que se entiende el acercamiento del gobernador Rubén Costas con el alcalde Luis Revilla ambos con gran influencia de poder “localista”, pero con realidades diferentes. El primero tuvo un desgaste político muy importante y tiende a debilitarse aún más por los ataques constantes del gobierno. El segundo es una figura nueva que no preocupa al MAS, quizás con el tiempo sí, pero antes Revilla deberá decidir si continuar con el proyecto del MSM o conformar un bloque con los líderes regionalista o por qué no conformar su propio partido político. Pero son percepciones anticipadas, sin embargo lo que queda claro es que a la parte oriental de nuestro país le urge hallar un liderazgo para ganar la conducción del Estado ya que históricamente fue siempre conducida por el occidente.

Si bien es cierto que había un empate catastrófico por la conducción del Estado y las contradicciones se enfrentaban antagónicamente, irreversiblemente e irreconciliables entre occidente y oriente y que al final se impuso el proyecto político del MAS en el oriente, es necesario aclarar que esta figura no es definitiva, es simplemente coyuntural. Ya que las tensiones son generativas, es decir que las tensiones pueden volver por esas diferencias enmarcadas. Es cierto que el gobierno se impuso en el oriente por estrategia y porque fue ganando popularidad en el oriente, pero es cierto también que el oriente necesita de un líder para transmitir el modelo de Estado quieren establecer que es totalmente contraria a la visión del partido de gobierno.

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Cultura
Investigadores en comunicación y política presentaron algunos resultados de estudios sobre los discursos de los expresidentes Hugo Chávez, Alán García, y el mandatario Evo Morales.

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