RELIGION

Política
“Bolivia es un país que establece la separación entre Estado y religión. Ante esta realidad, promoveremos la promulgación de una Ley que garantice el reconocimiento de esa situación”, afirmó.

Dios obra misteriosamente…

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

“De un político se puede esperar absolutamente todo” - dijo alguien- “puede ofrecer construir un lindo puente y cuando se entera de que no existe un río ¡hasta un río ofrece!”

Lo que van a leer a continuación es un extracto de un discurso ofrecido por una persona que -habiendo incursionado vertiginosamente en la política- no deja de sorprender, día que pasa. Analizando la profunda proclama asumida ante los oyentes, parecería provenir de alguien en campaña electoral, sino, juzgue Ud.:

“Queremos que nuestros pastores hablen, queremos sus voces en el discurso público y queremos que nuestros hijos conozcan las bendiciones de Dios.

La escuela no debe ser un lugar que expulse la fe y la religión, sino que debe recibir la fe y la religión con unos enormes brazos abiertos.

La fe nos inspira para ser mejores, más fuertes, más solidarios y generosos y más decididos a actuar en la defensa altruista y valiente del bien y de la justicia. ¡Ya es hora de detener los ataques a la religión! Acabaremos con la discriminación contra las personas de fe. Nuestro gobierno fomentará y protegerá de nuevo la libertad religiosa.

La familia es el fundamento de la forma de vida en Estados Unidos y nos sentimos orgullosos de estar con vosotros para promover y defender los valores familiares.

Estamos hoy aquí para celebrar dos valores que siempre han estado unidos: la fe y la libertad. Están unidos porque la libertad procede de nuestro Creador. La autoridad divina nos dio nuestros derechos y ninguna fuerza en la tierra nos lo podrá quitar nunca.

Los burócratas creen que pueden dirigir nuestras vidas, rechazar nuestros valores y deciros como tenéis que vivir. Pero sabemos que son las familias y las iglesias, y no los funcionarios del gobierno, quienes saben cómo crear mejor una comunidad fuerte y amorosa. Sabemos que son los padres, y no los burócratas, quienes saben cómo mejor educar a los hijos y crear una sociedad próspera.

Y, por encima de todo, sabemos algo más: que en Estados Unidos no adoramos al Gobierno, adoramos a Dios…¿está claro? ¡Adoramos a Dios!”.

Aclaro que quien dijo todo aquello no fue un candidato en una justa electoral, sino mas bien, el propio Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, dirigiéndose hace poquito, al Congreso de la Fate and Freedom Coalition´s Road to Majority, en Washington D.C., el 8 de junio de 2017.

Viendo todo lo que ha hecho hasta hoy ¿alguien duda de que lo que ha dicho ahora, no lo hará? Verdaderamente…¡los caminos de Dios, son misteriosos!

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 21 de junio de 2017

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Espectáculo
En el caso de Noor, el objetivo fue conducir en televisión llevando el velo de su fe. La tapa de la revista desencadenó mucha polémica, aunque la joven también encontró voces que la respaldaron. "Playboy es sinónimo de pornografía", tituló The Muslim Vibe, una publicación online indiferente al nuevo curso "pudoroso" de la ex revista sólo para hombres.

DE LAS ALMAS

Mario Mamani Morales

Pasado la festividad de “Todos los Santos”, seguimos caminando en el mundo de los mortales, la realidad cotidiana y las preocupaciones nos tienen ocupados en el cotidiano vivir. Para muchos los seres queridos que se nos adelantaron estuvieron cerca en estos días, para otros quizás, para otros nunca llegan o simplemente les es indiferente.

No tenemos una referencia verídica cómo es que trataban a los muertos en las culturas nativas antes de la invasión española. Lo más cercano a nosotros, la cultura andina, es que era una verdadera ceremonia el despedir a los difuntos. Se cumplía aquello de “polvo eres y a polvo volverás”. Se depositaba el cuerpo inerte, cubierto por la “iquiña”, el “corregidor” o los mejores cobertores que el difunto poseía, junto a algunos objetos cercanos que amaba además de alimentos y se enterraba a la profundidad de la tierra.

Eran tiempos en que la cruz y la espada eran desconocidas, éstas llegan junto a invasión, se impone a los nativos a fuerza de látigo, el sometimiento a un dios desconocido, los sacerdotes se encargan de borrar la memoria histórica y cultural de los pueblos aplicando obediencia a la biblia y al yugo del invasor.

En las tierra de los Pieles Rojas, los Apaches, los Sioux y otras culturas de Norte América los soldados azules canta: “firmes y adelante, huestes de la fe, sin temor algunos que Jesús nos ve” , invasores ingleses que eliminan a los nativos y toman sus tierras, se asientan y expanden, a las etnias de Norte América no se les predica el evangelio, simplemente se los erradica.

En América del Sur, tierra hollada más por los españoles y portugueses, a los nativos se los deja vivir, más a las mujeres que hombres porque los invasores no trajeron consigo a sus esposas, hijas o familia, las nativas son tomadas a la fuerza, a ímpetu de bestia y comienza el mestizaje, esa es la diferencia entre el Norte y el Sur de América. Recuérdese que durante siglos los españoles no consideraban como humanos a los aborígenes que encontraron en las tierras invadidas.

Con el pasar de los años, durante y después de la colonia, América es irrumpida por las religiones, sectas o doctrinas, todas dicen ser la verdadera iglesia que Jesús dejó, a más de la católica. Nadie sabe hoy cuántas confesiones o “iglesias” hay, se conoce que existen otras no cristianas, es decir, no basadas en el mensaje de Cristo, por tanto, la predicación sobre los muertos, las almas, los espíritus o simplemente el difunto tiene toda una gama, a gusto y antojo de quien lo entienda.

La religión es hoy motivo de división antes que la unidad, Todos Santos es una clara muestra. Veamos el caso de un matrimonio entre un “protestante” y una católica o viceversa. Los hermanos separados no creen que los muertos vuelvan mientras que la iglesia apostólica y romana permite la festividad de los difuntos, con todas las tradiciones y costumbres que se viven en estos días. La verdad es que una yunta dispareja o desigual no marcha, entonces es la discusión en en hacer o no hacer las costumbres por el ser querido que partió de la familia.

La religión o religiosidad se lleva al extremo de la no tolerancia de la fe del otro, se condena, se estigmatiza, simplemente se toma como pecado y no se comparte lo que la otra familia practica, respeta o simplemente cree que “las almas vuelven en Todos Santos”.

El fanatismo es dañino, la práctica de la fe no puede llevarse al extremo de no compartir en familia, o por lo menos respetar lo que el “otro” hace sin demostrar una actitud despectiva, no acompañar el pan que se hace para las fechas de difuntos por un ser querido que ya partió; pero su presencia y espíritu se siente en el ambiente familiar.

La pluralidad de creencias, pero con respeto entre ellas es la práctica de un Estado laico. Nos hace falta profundizar sobre el tema porque definitivamente, “muchos son los llamados, pocos los escogidos”.

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Cultura
El sábado 28 de febrero, a manera de celebrar el nacimiento de Santa Teresa, reabrirán la Iglesia que lleva su nombre con un concierto de solistas estadounidenses. El Fondo del Embajador para la Preservación Cultural patrocina este evento e la ciudad de Cochabamba.
Cultura
El Secretario General adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), José Fuentes Cano, criticó hoy al gobierno por tomar partido al organizar actos interreligiosos en fechas especiales o conmemorativas. A su juicio, un Estado Laico no debe intervenir en la fe de la gente.

COCA, ALCOHOL Y SANTOS

Andrés Gómez Vela

Un gélido viento corre sobre el pequeño calvario del santuario de Bombori (Potosí), ubicado en una colina achatada y pelada, donde hay una pila de piedras, que de tanta challa parece un manantial de cerveza. Encima está una cruz clavada hasta tres cuartos. Casi todos los peregrinos paran ahí para anunciar al Tata Santiago, que está metros más abajo en una planicie, su llegada y sus pedidos.

En el lugar pululan los yatiris que ofrecen separar de tu cuerpo los males que te persiguen, rompiendo unos hilos rojos sobre tu cabeza. Terminado el acto insisten a los creyentes a beber y libar una botella de cerveza por cabeza dando vueltas alrededor de las piedras. Y no falta la coca en cada acto. Y no falta la misa después. Y no faltan los borrachos.

Santos, coca y alcohol es la mezcla heredada de la Colonia. Sospecho que los invasores los tenían distraídos a los indígenas con esas cosas. Al final de cada jornada, los “indios mineros” tenían a la salida de las bocaminas libre acceso a las cantinas y a la coca. Si no tenían dinero, se los fiaban. Entonces, nació el mito: gracias a la coca resistieron (cuando de lo que se trataba no era de resistir, sino de liberarse).

No es malo tomarse “unos tragos” de vez en cuando; lo malo está en los frecuentes motivos, que casi siempre son los santos y los elementos pachamámicos. Las farras armadas en honor a los “milagrosos” son monumentales. No sé cómo se originó esta “cultura”. Lo que sí sé es que la Iglesia Católica entronizó santos para todas las necesidades. Cito sólo algunos: San Gregorio Nacianceno, infalible contra mordeduras de perros y de otros animales; Santa Apolonia, patrona de los dentistas; Santa Águeda, eficaz en los partos difíciles.

No olvidar a San Blas, abogado de la garganta; Santa Lucia, buena para los ojos; Santa Bárbara, implacable contra las tempestades; San Pascual Bailón, patrón de las cocineras; San José, patrón de la buena muerte; San Judas Tadeo, recomendado para casos imposibles; San Antonio, preferido por las solteras, pero cabeza abajo. Pronto habrá un santo para Internet, dice José Ignacio López Vigil; se refiere a San Isidoro de Sevilla, de quien aseguran que era un gran sabio, una Wikipedia andante, un google con aura.

¿Por qué estos santos hacen milagros para unos y no para otros, si todos somos hijos de Dios? Son unos discriminadores. ¿Por qué a muchos malvados les va bien? Tal vez aquí entran las cajas de cerveza. Mientras más cajas, más milagros. O más oraciones, más milagros.

No, ellos no hacen los milagros, escribe López Vigil e ironiza: los santos piden a la Virgen y ella a Jesús y éste al Padre Dios para que se produzca el milagro. Los santos son los secretarios de Jesús.

Según su libro “Otro Dios es Posible”, durante el periodo de Juan Pablo II se canonizaron 464 nuevos santos y santas, más que en los cinco siglos anteriores; y de cada cien santos, sólo 5 eran pobres.

A veces, imagino a los santos tan ebrios que se olvidan de volver al cielo y se quedan tirados en la tierra. Lo propio pasa con las divinidades indígenas; según algunos de sus creyentes, demandan tanta bebida a tal punto que la Madre Tierra termina girando el día más rápido.

Al igual que López, creo que los más santos están en la tierra, son los que luchan por la justicia, los que ayudan a las víctimas. En ese mismo sentido, el milagro es compartir el pan con los necesitados, ayudar al prójimo, distribuir con justicia los bienes y no rezarle a Dios para acumular más y más riqueza, quitando el pan de la boca a otros.

“Ayúdate y Dios te ayudará”, dice el refrán y es verdad. Si no contribuimos como seres humanos, así nos tomemos muchos whiskys no alcanzaremos una sociedad milagrosa. No estoy en contra de las creencias, pero sí en que el alcohol sea incluido en cada acto religioso.

El Tata Bombori y la Virgencita de Urkupiña no requieren ni coca ni alcohol, requieren más humanidad.

Religión y alcohol pueden conducir a una sociedad al borde del infierno, que por cierto fue creado literalmente por el Concilio de Letrán en 1123.

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UN HOMBRE DE FE Y MISIÓN

Iván Castro Aruzamen

OTTO STRAUSS MAYER
Graham Greene, novelista inglés, en Viajes con mi tía, escribió: “Una vida larga no depende de los años. Un hombre sin recuerdos puede llegar a los cien años y sentir que su vida ha sido muy corta”. Un hombre de fe puede vivir muchos años, pero sentir al final de su vida una esterilidad terrible, pues, la fe sin obras no es nada (San Pablo). Todo misionero está llamado a revelar su encuentro personal con Cristo por medio de sus acciones. En la vida del cristiano vida y obras deben ir de la mano. Y la certeza de su fe no es otra que la esperanza en lo desconocido. Abraham, oyó la promesa de Dios y se lanzó al desierto.

Las primeras instantáneas que guardo de Otto Strauss son de mi infancia; cuando la parroquia como centro religioso era para nosotros el habitad natural de la fe en Dios; en pocas palabras, era natural ser cristiano y católico; ahí, vi por primer vez al padre Otto. Era alto, de contextura robusta. Huraño. Esa barba tupida y larga, me hacia la idea de estar viendo a Moisés o a José el padre putativo de Jesús. Y es que los enormes cuadros de los patriarcas guiando al pueblo de Israel, esos hombres de larga túnica y barbados, fueron las imágenes más entrañables de nuestra infancia, de nuestra catequesis de la primera comunión. Y Otto tenía un parecido único. Su voz retumbaba por todo el templo diáfana y firme. Años más tarde, conocí la biblioteca de mi parroquia, y quedé deslumbrado por los libros que allí encontré. Había literatura, sí, cómo olvidar Hamlet, Guillermo Tell… Teología, Karl Rahner, ahí encontré un librito que me abrió los ojos a la fe, Revolución y encarnación de Justo L. Gonzáles. Sé que el padre Otto llevó muchos otros libros, no sólo a la biblioteca de la parroquia, sino también a la biblioteca estudiantil en la que tantos niños y niñas de mi tiempo aprendimos a leer y ser felices con los libros.

En sus largas travesías por todos los rincones de los Cintis, muchos años fueron sus compañeras inseparables, unos animales de carga (mulos), cuyos nombres hasta ahora me parecen emblemáticos, la thatcher (seguro por la primera ministra británica), la malvina (por las islas Falkland o Malvinas). Como todo misionero y hombre de fe, llevó su experiencia de Cristo a todos los que pudo. Ancianos, niños, mujeres, jóvenes, enfermos, catequistas. Su desprendimiento y su gastar la vida por los otros, directa o indirectamente llegó a muchos muchos pobres y no pobres. Por los caminos del viento de la pampa culpinense o de Incuahuasi, Villa Charcas, Santa Elena y las rojas tierras del cañón cinteño (Camargo) su nombre irá inscrito como las huellas de las sandalias del pescador; y en los corazones de quienes tuvimos la suerte de conocerlo, en lo más íntimo de la memoria quedará guardada la historia de un hombre de fe que pasó haciendo las buenas obras que sus fuerzas le permitieron.

Las pocas ocasiones que pude escucharlo, nunca vi gesto alguno que denostara desprecio hacia nadie, ni tampoco la pretensión de que su moral fuera la mejor. La convicción de su fe estaba sustentada por su profunda espiritualidad y oración. El breviario ha sido (y seguramente lo seguirá siendo) una fuente inagotable de su fortaleza espiritual. Los recuerdos de sus travesías y peripecias por montañas y ríos de esta casa nuestra, el sur de Chuquisaca, su casa, deben ser incontables, y por todos los recuerdos con quienes se encontró en los Cintis, Otto Strauss, lleva ya una larga vida de servicio y entrega a todos aquellos que la vida le encomendó en su misión. Otto Strauss es un hombre de fe que a lo largo de estos 50 años de sacerdocio, ha tratado de llevar por la misma senda, su labor social y misionera.

Un día le pregunté a Alcides Flores, periodista, amigo, paisano cinteño, oriundo de Villa Charcas y camargueño, sobre padre Otto Strauss, una pregunta a bocajarro, ¿Cuál es tu opinión sobre este hombre de fe?: “El padre Otto Strauss es una persona que ha mostrado mucha integridad en su labor. Es un sacerdote que ha cambiado la vida de muchas personas en los Cintis. Ha ayudado a personas pobres para que accedan a una vivienda, ha apoyado a jóvenes con escasos recursos para que estudien, ha pagado muchos tratamientos caros a personas pobres... eso lo sigue haciendo y siempre incondicional. A este lado pragmático, hay que sumar su lado espiritual. Es una persona profundamente espiritual, que nunca deja de alimentarse de lecturas, que luego las comparte. En lo pastoral, es un hombre que ha vivido muchas situaciones y no hay rincón que no conozca. Ha ido hasta el último rincón de sus parroquias incluso montado en burros y lo que resumo de su caridad, es que no hace bulla cuando ayuda a alguien, lo hace en silencio”.

El testimonio de quien estuvo cerca del trabajo de Otto, como Alcides, es sólo una muestra de quienes han estado a su lado en su opción misionera por la gente cinteña.

El padre Otto Strauss Mayer, ha cumplido el pasado mes de junio 50 años de vida sacerdotal. 45 en las tierras de Cinti. Y estas fotográficas pinceladas de cómo recuerdo a Otto y cuál es la imagen que guardo de él a pesar de la distancia y el tiempo, mi más sincero agradecimiento.

El autor es teólogo y filósofo

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Cultura
Según Latinobarómetro, en Latinoamérica los católicos disminuyen, los evangélicos aumentan y, en algunos países, los agnósticos también. No obstante, “sigue siendo muy creyente”, afirma especialista.

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