Navidad
Belén se prepara para celebrar la Navidad
By CarlosIMV on Mar, 24/12/2013 - 17:09NAVIDAD, FIESTA DEL SER HUMANO
By argv.E338951d on Mar, 24/12/2013 - 10:35Nacimos seres, pero no humanos. Nos hicimos en 2.000 años cuando constatamos que para convivir teníamos que ser humanos. Desde entonces, nos convertimos en seres siempre posibles porque somos resultado de lo imposible, de la nada, de la materia, del espíritu, del barro (según la visión que tenga cada uno y cada una del origen de la vida) y hemos rebasado los límites de evolución circunscritos tras la expulsión del paraíso.
Nacemos seres incompletos, imperfectos, inacabados y morimos más incompletos, más imperfectos, más inacabados, empero existimos cada minuto con la esperanza de alcanzar la perfección y al ver que hemos fracasado morimos con la utopía de lograrla en la otra vida y si creemos que no hay nada más allá de ésta, nos vamos del mundo con la ilusión de que nuestra descendencia lo logrará
Nacemos finitos, pero en nuestro filamento microscópico de existencia en el tiempo nos convertimos en infinitos porque encadenamos nuestros sueños con los de nuestros antepasados y nos convertimos en el eslabón de los que vendrán detrás de nosotros en el futuro, que por una ilusión mental parece que está más adelante, pero en realidad está detrás de nosotros, pisándonos los talones y trayendo consigo a nuestros hijos, nietos, bisnietos, tataranietos.
Nacemos mortales, pero en el recorrido de la nada hacia la nada buscamos la inmortalidad con frases hechas (escribe un libro, ten un hijo y planta un árbol) o con gestos heroicos o acciones sorprendentes o peleas a muerte por ser uno de los elegidos del poder. Sin embargo, de tanto querer ser inmortales nos damos cuenta que hemos perdido toda una vida, la única que teníamos, recién en el crepúsculo de la existencia.
Nacemos débiles e indefensos, pero con el transcurrir del tiempo nos creemos dioses, ya sea porque tenemos mucho dinero, mucho poder, muchas armas, pero no mucho conocimiento, pues, si lo tuviéramos nos haríamos más humanos en su infinitud y tomaríamos la vida con la humildad de los sabios, la incredulidad de los genios y las dudas de los filósofos.
Nacemos sin nada, desnudos, pero queremos tenerlo todo, todo, desde el pan del vecino hasta la casa del compañero sin preguntarnos ¿para qué queremos dos panes si saciamos nuestra hambre con uno? ¿Para qué tres casas si una nos queda grande y acoge nuestros sueños? Pero no, queremos más y más, así dejemos sin pan ni casa a nuestros semejantes, quienes para lo peor también quieren lo nuestro, entonces comienza la lucha a partir de lo tuyo y mío.
Nacemos seres, pero no humanos, hasta que nació Jesús (no sabemos exactamente cuándo, solo tenemos la idea de que fue hace más de 2.000 años) y nos inventamos la Navidad para recordar una vez al año, al final del tiempo medido por nosotros arbitrariamente, que somos incompletos, imperfectos, inacabados, finitos, mortales, humanos y que necesitamos de los otros y otras diferentes y de nuestros semejantes para superar nuestras limitaciones.
Nacemos seres, pero no humanos; renovamos nuestra humanidad en Navidad, cada año recordamos que vinimos de la nada, sin nada y nos vamos a la nada, sin nada.
Nacemos seres, pero no humanos, hasta que aprendimos a celebrar la fiesta del ser humano entre el 24 y 25 de diciembre para inyectarnos amor, respeto, tolerancia, comunicación, libertad, igualdad, solidaridad y resistir las tentaciones inhumanas los próximos 365 días.
Nacemos seres, pero no humanos; en cada Navidad emulamos a Jesús, quien para comprender nuestro ser dejó por un tiempo de ser absolutamente Dios y se humanizó a través de un nacimiento.
¡Felicidades por asumir, al menos una vez al año, el compromiso de ser cada vez más humanos, más posibles y más infinitos¡
¡Feliz renacimiento y un 2014 más humano!
NAVIDAD, TIEMPO DE ESPERANZA
By argv.E338951d on Mar, 24/12/2013 - 10:10Con que facilidad podemos entender, que este tiempo nos predispone a muchas cosas, primero a sentir en el otro como importante, puede recibir y dar cariño. Segundo, que desde su fe y la razón, puede comprender el verdadero sentido de esta fiesta. Dios viene y se hace uno de nosotros. Tercero, es fiesta y fiesta divina, iluminada por la imagen del Divino Niño, Jesús.
Por esta vivencia, mucho tenemos que aprender. Es un tiempo de mucha esperanza, porque todos te desean lo mejor, te felicitan para que vivas tiempos de felicidad, aun en la pobreza o en la opulencia. Todos te dicen, felicidades.
Aunque muchos no experimentan su sentido de fe, sino simplemente buscan su forma de sentir la vivencia comunitaria, la vida con los otros. Pero este tiempo de esperanza, es un encuentro con el otro, para encontrarnos y compartir. Como personas humanas nos reunimos y compartimos lo que somos, seres humanos, deseosos de dar y recibir cariño, amor, ternura y perdón.
En este tiempo de esperanza estamos predispuestos a sentimientos positivos y llenos de afecto. Pero no podemos ignorar su sentido, aquello que debe reforzar nuestra fe. El Papa francisco nos decía: “La Navidad no es sólo una conmemoración temporal o un recuerdo de una cosa bella: La Navidad es algo más: nosotros vamos por este camino para encontrar al Señor. ¡La Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el corazón, con la vida; encontrarlo viviente, como es Él; encontrarlo con fe…”.
Pero también hoy entenderemos otras dimensiones de la navidad, aquella que poco a poco lo vamos perdiendo. Sabemos que Dios se hizo hombre, pero cada día sentimos que la fe en Jesús, se va licuando, como lo dice el Papa francisco. Justamente porque estamos viviendo tiempo de muchos cambios, sociales, climáticos y existenciales, por lo que el mismo hombre debe sentir la necesidad de mirarse así mismo, de abrir su mente su corazón, y caminar firme en la búsqueda de días mejores.
Por todo ello, siento que la navidad, seguirá siendo, tiempo de esperanza. Por el misterio de la fe que logramos captar. Porque Jesús se hizo hombre. Dios viene a compartir nuestra vida, la humanidad entera, viene a compartir esta su humanidad en lo cotidiano, viene a compartir la vida en todos los sufrimientos y esperanzas del ser humano.
La navidad es el tiempo en que pensamos y repensamos de cómo reconstituir a ese ser humano, hombre o mujer. La navidad por lo tanto nos ayuda, a cada uno de nosotros, a entender el misterio de nuestra fe y la vida.
La navidad no nos deja excluidos, Dios viene y se hace parte de nosotros. Al hacerse parte de nosotros logra transformarlo, logra dignificar al ser humano y da vida plena. Nos ofrece una claridad en el caminar. El hombre ya no está aplastado, marginado, sino la humanidad esta plenificado. Por lo tanto nosotros, al creer en este Jesús encarnado, hecho carne, nos disponemos abrirnos al mundo. Nos disponemos a trabajar como constructores de valores en nuestra vida.
Que esta navidad sea ese momento, de abrir nuestro corazón. De sentir al otro también, humano como nosotros, como nuestro hermano, de abrazarlo, de sentir su calor, de sentir esa misericordia.
Que esta navidad sea de verdad una oportunidad para seguir descubriendo ese misterio de Dios, entre nosotros. Que lo transforma, que mira al mismo hombre como pleno.
No olvidemos, Dios hoy nos dice: “ámense los unos a los otros,”, “yo les amé primero”. Este su amor es la ruta, el camino. Esta es la esperanza que debemos trabajar. No desaprovechemos. Dios vive en medio nuestro. Feliz Navidad.
Guillermo Siles Paz, OMI, es misionero y comunicador social.