Navidad

Social
Medinaceli también destacó que los policías realizaron aportes para atender a los niños con una chocolatada y además entregarlos una canasta con golosinas, refrescos y regalos.
Social
“Cuidar la esperanza en nuestro país es desterrar actitudes como la violencia, la corrupción, el racismo, la discriminación, la imposición y la falta de respeto, que no contribuyen a la Bolivia justa", exhorta.
Economía
El instructivo señala que dicho beneficio se debe pagar a los trabajadores que hayan estado tres meses en su fuente laboral o al menos un mes en el caso de obreros.
Seguridad
En el mismo periodo, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) atendió en todo el país 180 casos, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) tuvo 198 casos, mientras que Diprove atendió 25 casos de robos de vehículos y motocicletas.

Navidad, fiesta, regalos…

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

La Navidad evoca la venida del Hijo de Dios a la tierra, pero para muchos se reduce a un mero festejo e intercambio de regalos, ignorando que ese niño -nacido hace 2017 años- fue destinado desde antes de la fundación del mundo a morir crucificado a sus 33 años para reconciliar con Dios a todo quien lo confiese como su Salvador, y lo acepte como su Señor.

De la dolorosa “pasión de Cristo” se sabe mucho pero ¿cuánto conoce Ud. de la aterradora “pasión del Padre”? Le invito a recibir, en amor, esta revelación que recibí del Señor…

¿Qué haría si le dijeran que para salvar a un ser querido -su pareja, sus hijos, sus padres- tuviera Ud. que donar su corazón? Probablemente diría que lo haría con gusto, aunque por ello tuviera Ud. que morir. Y si le dijeran que precisan su corazón para salvar a alguien que Ud. aprecia menos ¿lo daría? Si el amor de Dios está en Ud. puede que diga que sí, pero ¿y si fuera para salvar a ese vecino con quien Ud. no se lleva bien? ¿Qué, si el necesitado fuera alguien a quien Ud. detesta? ¿Y si quien necesita su corazón le hizo daño a Ud. o a los suyos? ¿Lo daría? Confiéselo, está pensando: “No, no lo haría”.

Compliquemos un poco más la situación: ¿Qué pasaría si no fuera Ud., sino su hijo quien tuviera que donar su corazón para salvar a ese ser que Ud. quiere mucho, o al que Ud. aprecia menos, o a su insufrible vecino? ¿Dejaría que su hijo diera su vida por ellos? ¿Dejaría Ud. que su hijo muriera por salvar a quien Ud. detesta o a quien le hizo daño? ¿Verdad que sufriría, incluso si su hijo decidiera sacrificarse por Ud. o por los seres que Ud. ama?

Si hasta aquí está impactado, abra su corazón ahora y reciba ésto del Señor: ¿Qué haría si fuera Ud. quien deba decidir que su hijo entregue su vida para salvarle a Ud., a quienes Ud. ama o a gente que le hizo daño? ¿No desgarraría acaso esto, su alma?

¡Esto precisamente fue lo que Dios hizo por nosotros: sacrificar a su único Hijo en la cruz, por todos los pecadores!

Jesús sufrió lo indecible, el Padre también. ¡Cuán grande sufrimiento, que no pudo soportar ver a su Hijo colgado desnudo en la cruz y volcó de Él la cara para no mirarlo! “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, clamó Jesús, en un estertor de muerte.

El día que se entienda esto no importará tanto el “nacimiento” de Jesús, como el propósito de su muerte y resurrección: entonces la Navidad no será ya más un pretexto para andar en festejos u ocuparse de regalos, sino para amar y perdonar al prójimo, y ayudar al necesitado…

(*) Pastor de Jesucristo por la voluntad de Dios

 

Santa Cruz, 20 de diciembre de 2017

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Social
Los oficiales se ataviaron con gorritas de Papa Noel y otros distintivos navideños y se desgañitaron bailando y sirviendo todo lo que tenían a su alcance a los pequeñitos.
Seguridad
Las fiestas de fin de año ya están aquí y con ellas se generarán aglomeraciones de personas que son situaciones aptas para que delincuentes cometan sus fechorías.

DEL PESEBRE A LA CRUZ DEL CALVARIO

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Si le preguntaran, a propósito de la Navidad: ¿Qué parte de la historia que conoce de Jesús considera la más importante? Diría que: ¿Su nacimiento? ¿Su vida? ¿Su muerte? Si eligió una de las tres, dio una respuesta equivocada.

Es cierto que el nacimiento de Jesús de Nazaret fue fundamental en cumplimiento de lo profetizado siglos antes, partiendo “en dos” la historia de la Humanidad. Su vida fue también trascendental pues no solo nació, sino que vivió sin pecado. Y, su muerte en la cruz fue el cruento capítulo que marcó el punto culminante de la más bella historia de amor. Pero, si todos nacemos, vivimos y un día moriremos…¿por qué Jesús es tan trascendente? Veamos.

Primero, porque quien nació en Belén no fue un hombre cualquiera, sino el Hijo de Dios. Segundo: Jesús pese a ser igual a Dios, no se aferró a su deidad sino que se hizo igual a los hombres y fue tentado en todo, pero no pecó; y, quien por tanto no merecía la muerte -porque escrito está que la paga del pecado es muerte- “se hizo pecado por nosotros” y voluntariamente derramó en sacrificio su sangre como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo…¡pero, eso no fue todo!

Despreciado por su propio pueblo, Jesucristo fue torturado por los romanos: flagelado, escarnecido, quebrantado, herido, humillado y abatido; le escupieron y golpearon el rostro; le arrancaron su barba, hasta quedar desfigurado. Le pusieron una corona de espinas. Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció. Fue colgado desnudo en la cruz como un maldito y por nuestro pecado fue contado entre los pecadores. El cuerpo de este varón de dolores experimentado en quebranto quedó convertido en una sola llaga, para que por ella seamos curados de las enfermedades.

En su condición humana había clamado: “Padre, si es posible pase de mí esta copa”. Y en su estertor intercedió, como sólo quien verdaderamente ama lo puede hacer: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Lo mejor de toda esta historia es que Dios Padre -por su obediencia- resucitó a Jesús por medio de su Espíritu Santo y lo mismo puede hacer con Ud. y conmigo.

Por tanto, ni el cumpleaños, ni la vida, ni la muerte sino la “resurrección” de Jesús es lo más importante, porque si creemos en ello y nos arrepentimos de nuestros pecados y confesamos Su nombre…¡seremos salvos de la condenación eterna! Si aún no lo ha hecho, repita esta oración: Jesús, te recibo como mi Salvador y Señor.

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

Santa Cruz, 21 de diciembre de 2016

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Política
Hizo esta reflexión a propósito de las críticas que emitió el viceministro Alfredo Rada, sobre las dificultades de la nueva empresa encargada del recojo de basura en la sede de gobierno.
Social
El Ministerio de Trabajo comunicó de manera oficial que los feriados de Navidad y Año Nuevo, que cayeron en día domingo, se trasladan para los días lunes 26 de diciembre y 2 de enero, respectivamente.

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