Opinion

NAVIDAD, TIEMPO DE ESPERANZA
El Púlpito
Guillermo Siles Paz, OMI
Martes, 24 Diciembre, 2013 - 10:10

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Con que facilidad podemos entender, que este tiempo nos predispone a muchas cosas, primero a sentir en el otro como importante, puede recibir y dar cariño. Segundo, que desde su fe y la razón, puede comprender el verdadero sentido de esta fiesta. Dios viene y se hace uno de nosotros. Tercero, es fiesta y fiesta divina, iluminada por la imagen del Divino Niño, Jesús.

Por esta vivencia, mucho tenemos que aprender. Es un tiempo de mucha esperanza, porque todos te desean lo mejor, te felicitan para que vivas tiempos de felicidad, aun en la pobreza o en la opulencia. Todos te dicen, felicidades. 

Aunque muchos no experimentan su sentido de fe, sino simplemente buscan su forma de sentir la vivencia comunitaria, la vida con los otros. Pero este tiempo de esperanza, es un encuentro con el otro, para encontrarnos y compartir.  Como personas humanas nos reunimos y compartimos lo que somos, seres humanos, deseosos de dar y recibir cariño, amor, ternura y perdón. 

En este tiempo de esperanza estamos predispuestos a sentimientos positivos y llenos de afecto. Pero no podemos ignorar su sentido, aquello que debe reforzar nuestra fe. El Papa francisco nos decía: “La Navidad no es sólo una conmemoración temporal o un recuerdo de una cosa bella: La Navidad es algo más: nosotros vamos por este camino para encontrar al Señor. ¡La Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el corazón, con la vida; encontrarlo viviente, como es Él; encontrarlo con fe…”.

Pero también hoy entenderemos otras dimensiones de la navidad, aquella que poco a poco lo vamos perdiendo. Sabemos que Dios se hizo hombre, pero cada día sentimos que la fe en Jesús, se va licuando, como lo dice el Papa francisco. Justamente porque estamos viviendo tiempo de muchos cambios, sociales, climáticos y existenciales, por lo que el mismo hombre debe sentir la necesidad de mirarse así mismo, de abrir su mente su corazón, y caminar firme en la búsqueda de días mejores.

Por todo ello, siento que la navidad, seguirá siendo, tiempo de esperanza. Por el misterio de la fe que logramos captar. Porque Jesús se hizo hombre.  Dios viene a compartir nuestra vida, la humanidad entera, viene a compartir esta su humanidad en lo cotidiano, viene a compartir la vida en todos los sufrimientos y esperanzas del ser humano.
La navidad es el tiempo en que pensamos y repensamos de cómo reconstituir a ese ser humano, hombre o mujer. La navidad por lo tanto nos ayuda, a cada uno de nosotros, a entender el misterio de nuestra fe y la vida.

La navidad no nos deja excluidos, Dios viene y se hace parte de nosotros. Al hacerse parte de nosotros logra transformarlo, logra dignificar al ser humano y da vida plena. Nos ofrece una claridad en el caminar. El hombre ya no está aplastado, marginado, sino la humanidad esta plenificado.  Por lo tanto nosotros, al creer en este Jesús encarnado, hecho carne, nos disponemos abrirnos al mundo.  Nos disponemos a trabajar como constructores de valores en nuestra vida.

Que esta navidad sea ese momento, de abrir nuestro corazón. De sentir al otro también, humano como nosotros, como nuestro hermano, de abrazarlo, de sentir su calor, de sentir esa misericordia.

Que esta navidad sea de verdad una oportunidad para seguir descubriendo ese misterio de Dios, entre nosotros. Que lo transforma, que mira al mismo hombre como pleno.

No olvidemos, Dios hoy nos dice: “ámense los unos a los otros,”, “yo les amé primero”. Este su amor es la ruta, el camino. Esta es la esperanza que debemos trabajar. No desaprovechemos. Dios vive en medio nuestro. Feliz Navidad.

Guillermo Siles Paz, OMI, es misionero y comunicador social.