PERIODISTAS

Internacional
Periodistas de La Nación de Chile pidieron a Sebastián Piñera que detenga la venta del diario. Manifestaron que este medio “no es de su propiedad”. Este periódico vendió su archivo histórico a la Universidad Diego Portales, una institución privada.

ME LO CONTARON

Fátima López Burgos

El pasado viernes 6 de diciembre el Directorio de la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP), como todos los años, organizó la entrega anual del Premio Nacional de Periodismo que recayó en el colega Mario Castro, un hombre que entregó su vida a la radio y la comunicación.
 
Por primera vez el evento se realizó fuera de la sede de los periodistas, se optó por un lugar alternativo y más céntrico: el Club de La Paz. Según los colegas los premios entregados tradicionalmente por la Asociación se multiplicaron como panes y peces, un milagro que sólo Jesús pudo lograr.
 
Como miembro de la Asociación de Periodistas, participé activamente en algunos Directorios y en ninguno de ellos recuerdo se nos ocurrió inventar nuevos premios, medallas, ni nuevos reconocimientos, debido a que los estatutos que rigen la institución, no permiten ese tipo de arbitrariedades.
 
Dejando de lado ese detalle que no es menor, los colegas aseguran que esa carga excesiva de premios y reconocimientos derivó en un acto de más de cuatro horas, que empañó el discurso de cierre a ser pronunciado por el Premio Nacional de Periodismo 2013, Mario Castro, quién tuvo que hacerlo en un auditorio casi vacío.
 
La feminista Maria Galindo, que también fue parte de esta premiación, tiró al piso el galardón en señal de rebeldía y luego desde una columna en “Pagina Siete” fustigó el valor y representatividad de esta avalancha de premios, señalando:
“Estrellas de la tele en sus mejores galas y un rimbombante tono en la presentación de los y las premiadas que acudían al escenario, tal cual nos enseñaron ya en el colegio. Periodistas superéticos, paladines de la verdad y de la democracia. Un clima insano para el ego que se inflama en esas grandes ocasiones. Lo sorprendente es que hay para todos; como quien construye relaciones sociales, la Asociación de Periodistas no quiere quedar mal con ningún sector”
 
“La libertad de expresión no es de los medios ni de los periodistas, sino de la sociedad. El vínculo entre medios y público está roto; el público parece que debiera tragarse lo que el medio le da como información y como entretenimiento sin margen ninguno de que afecte esa tiránica relación”. “…los medios no venden lo que informan, sino  lo que callan”
 
Será por ello que el filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre rechazó el Premio Nobel, argumentando: “Detesto la jerarquía, pues ello destroza el valor personal de la gente, por ello rechacé el Premio Nobel que “otros” buscan.

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Deportes
El Círculo de Periodistas Deportivos de Cochabamba declaró persona no grata al entrenador de Wilstermann, Néstor Clausen, quien criticó de forma ácida a dos de sus asociados.
Social
“Si antes era difícil llegar a las fuentes (de las entidades públicas) ahora va a ser mucho más (complejo) porque para pedir información vamos a tener que mandar notas y recibir respuestas quien sabe de cuánto tiempo”, dijo Fabiola Furuya.
Deportes
Los periodistas deportivos paceños que cubren de forma habitual los entrenamientos de la Selección, prefieren en su mayoría que Xabier Azkargorta se quede como entrenador del conjunto verde.
Cultura
El evento tiene el fin de crear condiciones para la reflexión y debate en torno a la descolonización e identificar los instrumentos desde la comunicación intercultural para que aporten a los procesos de descolonización y despatriarcalización.
Deportes
Gróver Echavarría, director de Radio Deporte; Ernesto Murillo, director del portal digital EME, y Asbel Valenzuela, director del Súper Deportivo, coincidieron hoy en señalar que los dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol se equivocaron al generalizar su crítica hacia el periodismo deportivo
Deportes
Varios periodistas deportivos paceños criticaron la generalización que hizo la Federación Boliviana de Fútbol respecto a su actividad, que el lunes pasado en una solicitada aseguró que “se someten a intereses ocultos”.
Cultura
El trabajo de los periodistas es valorado como positivo por la población en términos generales, más allá del medio al que pertenezcan, según los resultados de una consulta ciudadana nacional realizada por la Fundación UNIR a través del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM).

¿PERIODISTA O PROPAGANDISTA?

Andrés Gómez Vela

Hay dos profesiones que se parecen, pero no son lo mismo. Nacen del mismo huevo, pero tienen funciones diferentes. Periodista y propagandista. Hay personas que un día son periodistas y otro día relacionistas (salvo excepciones). O un día relacionistas, propagandistas y otro día quieren ser periodistas. Veamos las diferencias:

El periodista tiene como objetivo buscar y publicar la verdad (humilde, circunstancial) así afecte a su jefe máximo, su padre, su madre, el dueño de la empresa donde trabaja, el compañero de trabajo o el amigo más cercano. Opta por la verdad porque es el alimento de la democracia

El propagandista tiene como objetivo cuidar la imagen de su jefe máximo así afecte a la verdad, que nutre a millones de personas que componen una sociedad. Presta sus servicios a un político, un empresario o una institución pública o al gobierno de turno. Si un día se animara a decir la verdad en contra de su jefe, cometería un contrasentido en su profesión y anularía el fin último de su existencia funcional.

El periodista tiene un gran jefe: la sociedad, su público, su audiencia, los televidentes, los radioescuchas, los internautas, los lectores, se debe a ellos y ellas, ante ellos y ellas rinde cuentas; n última instancia, sólo ante la comunidad puede inclinarse y someterse, pero en términos democráticos.

El relacionista tiene un gran jefe, al que cuida de la sociedad, de los públicos de los medios de comunicación, de los internautas, de los radioescuchas, de todos aquellos y todas aquellas que se atrevan a cuestionarlo o a descubrir lo que intenta ocultar.

El periodista produce información, comprendida como un bien público, cuya esencia es cualificar la democracia, ampliar la participación social, aportar con elementos de juicio a la gente para que construya decisiones en función de intereses comunes y respete al otro en su dimensión humana y cultural.

El relacionista produce propaganda, entendida como la fábrica de la mentira porque oculta la verdad o la exagera o la disfraza para preservar el poder o la “buena imagen” de su jefe, de su partido, de su grupo.

El periodista distribuye la palabra para coadyuvar en la distribución del poder; al distribuir la palabra entre los diferentes actores distribuye el flujo democrático de ideas en la sociedad, que no es más que un abigarrado sistema de intereses, donde cada uno y una se esfuerzan por convivir bien con el otro.

El propagandista distribuye la palabra de su jefe, de la persona que le paga, generalmente no le interesan las otras palabras o voces, menos aquellas críticas, aquellas que desnudan la verdad o buscan contrastar opiniones para llegar a la realidad de los hechos; busca sobredimensionar la palabra de su benefactor para cuidarlo.

El periodista es un ser político, pero no un ser sumiso a un partido; no es neutral, pero practica el equilibrio para cristalizar el pluralismo; su opción contundente es la justicia, lo que le obliga a mantener su honestidad intelectual en el marco de la libertad de expresión y el derecho a la información, que pertenece a la sociedad, más que a él.

El propagandista es un mercenario de la palabra, hoy puede trabajar para su jefe izquierdista y mañana para su jefe derechista o fascista; casi siempre es oficialista porque es hábil para vivir al amparo del poder político o fáctico porque solo bajo esa sombra “brilla”.

Periodistas y propagandistas están ahí. A cada quien se lo juzga por sus obras. Lo que no es bueno ni coherente es que el propagandista o relacionista se disfrace de periodista y engañe a la sociedad, dando propaganda en lugar de información para beneficiar a su jefe máximo, a quien considera su dios, en desmedro de millones de personas. Entonces, se convierte en un sicario del periodismo.

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