Candidatos 2014

EL DEDO DE MORALES

Omar Qamasa Guzman Boutier

El partido de los neo-melgarejistas, es decir el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), ha decidido que su principal dirigente, Evo Morales, será quien defina, en última instancia, la lista de candidatos a parlamentarios para las elecciones nacionales de fines de año. Esta perla de las prácticas anti-democráticas pone al descubierto algunos hechos. Entre estos los hay aquellos que con simplemente reiterativos y otros que develan la “estrategia” de los melgarejistas de la actualidad. Lo cierto es que ambos, se articulan para males de la democracia boliviana, como se observará.

Resulta reiterativo escribir que entre los requisitos que ha establecido el partido de los megarejistas de hoy, figuran al menos cuatro. Primero, que los futuros parlamentarios del MAS deberán ser sumisos a los jerarcas del partido. En términos criollos, deberán ser llunkus, a prueba de todo. Segundo, que quienes resulten bendecidos por el dedo de Evo Morales, para llegar al parlamento no deberán tener capacidad alguna de pensar, es decir deberán ser hombres y mujeres sin opiniones propias. No se trata solamente de un requisito (éste, el de ser descerebrados) que busca no hacer sentir en condiciones de inferioridad a los dirigentes del MAS, sino de una exigencia que emana de los propios postulados de este partido, lanzado por García Linera: en el MAS no se aceptan libre pensantes. Tercero, en tanto requisito implícito, deberán ser personas que puedan provenir de dudosos rincones de la politiquería nacional; arribistas, buscapegas, tránsfugas, principalmente. Cuarto, finalmente y vistos así los principales requisitos, deberán ser personas a quienes no les importe traicionar a los ingenuos votantes o cambiar de postura en cualquier debate, de la noche a la mañana; es decir, en síntesis, personas miserables.

En realidad, de alguna manera estos mismos requisitos han estado presente en su momento, incluso en la elección de los actuales parlamentarios, porque también aquí fue el dedo de Morales quien les ungiera como parlamentarios. La salvedad es que, en las pasadas elecciones, al menos no se había anunciado a los cuatro vientos tal hecho. Y por otro lado, en aquella oportunidad el filtro parece no haber funcionado del todo bien, ya que una que otra parlamentaria devino en libre-pensante y hasta con opiniones propias. Alguien podrá decir, hoy, que se trata de un acto de sinceramiento del MAS, pero en realidad, parece tratarse de un menos precio a todo lo que huele a práctica democrática.

Con todo, la precaución que toman los neo-melgarejistas, para otorgar todo el poder a su jefe a fin de seleccionar a los candidatos a futuros parlamentarios, busca al menos dos objetivos de mediano y largo alcance. Estos objetivos se inscriben en una apreciación correcta: el MAS no alcanzará los dos tercios en el parlamento e incluso, la obtención de la mayoría absoluta se torna todavía, hoy por hoy, algo lejana. Por ello, en el futuro de larealpolitik de este partido, los pactos y las alianzas en el parlamento estarán a la orden del día. En tal sentido, la dirigencia del MAS ciertamente requiere de una bancada parlamentaria confiable, como para no poner en peligro los futuros pactos.

Pactos tales que puedan incluir a personajillos moralmente descalificados y apreciados por la opinión pública como muy cercanos a enfermos mentales, como el alcalde de Santa Cruz, PercyFernandez, por ejemplo. O pactos para impulsar eventos internacionales que grandemente sirvan para el derroche de dinero (en un país que sigue en el bloque de los más pobres del hemisférico) como la cumbre del G-77. Para todos estos pactos, inevitables en el futuro mediato, la dirección del MAS requiere que “su” bancada parlamentaria, al igual que hoy, le secunde fielmente, cual borregos (con las disculpas de estos nobles animalitos), en toda iniciativa.

Un segundo objetivo de contar con una bancada con aquellas características, es el de posibilitar un control indirecto, sobre el futuro parlamento. Se entiende que, ante la necesidad de pactos y alianzas, se configurará una modalidad de gobierno diferente al actual; precisamente un gobierno resultado de tales acuerdos. Hablamos de acuerdos políticos con y en el Ejecutivo, luego de cuya concreción se tendrá también un bloque oficialista en el parlamento, resultado de tales acuerdos. Es esta última condición la que nos permite hablar de control indirecto, ya que la ausencia de acuerdos podría suponer consiguientemente, un órgano parlamentario en alguna medida hostil al Ejecutivo. Está claro que aquellos acuerdos incorporarán los intereses particulares de otras fuerzas políticas, al ejercicio del poder, aunque bajo el pretexto de “servir a la patria”. Un pequeño ensayo de esta posibilidad puede observarse en el Gobierno Municipal de La Paz, administrado por el todavía opositor Movimiento sin Miedo (MSM). Como se recuerda, este partido ha adelantado acuerdos con el MAS, a título de servir mejor a la ciudad. En fin …

Todo ello nos muestra la cercanía de algo que venimos anunciados hace tiempo: el desgaste rápido de esta farsa llamada democracia. La nueva configuración en el mapa político nacional, a mediano plazo, no parece desmentir tal hecho. Es válido decir, a la vez, que por medio de aquél desgaste, lo que se re-editará en el país, es la democracia a la deriva. Sin independencia de poderes, en medio de juntuchas de partidos en el ejercicio del poder y con las mediaciones democráticas atrofiadas, ciertamente la democracia caminará dando tumbos a uno y otro lado. Ello, claro, hasta que desde la sociedad civil, nuevamente, surjan las pulsiones democráticas que reencaucen las cosas.

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JUAN, EVO Y SAMUEL

Andrés Gómez Vela

Las personas no siempre ven a sus prójimos como ellos quisieran ser vistos. Más aún en política, donde el espejo del poder devuelve, a veces, al político una imagen que no la tiene ante la mirada de los electores.

Por ejemplo, Evo Morales sigue despertando identidad y respaldo entre los suyos, pero ya no es sorprendente como en 2005. De tanto repetirse, su discurso ha envejecido en un escenario nuevo, aunque su imagen ha “rejuvenecido” para el Sport Boys, que lo fichó como jugador profesional de fútbol. Ya no embruja a las clases medias que le ayudaron a marcar récords electorales, pero sedujo a las oligarquías que resistieron sus primeros años de gobierno.

Ahora dice que tiene el apoyo de casi el 90% de los medios, ayer apenas tenía al quincenario Juguete Rabioso y recurría a ERBOL regularmente, como si fuera un corresponsal, para informar y opinar; hoy su gobierno la tiene vetada de todo acceso a la publicidad del Estado en franca violación a la Constitución. En este escenario, sus duros ataques a los periodistas son cada vez más increíbles, pero sigue siendo noticia por lo que dice. Su imagen revolucionaria viste en 2014 traje conservador y “marketero”, pero sigue hablando de cambio. Cree que los electores creen todo lo que dice, pero desde que prometió públicamente que no iba a ir a la reelección su credibilidad se devaluó, porque mañana puede volver a violar la Constitución y romper otra vez su promesa de hoy.

Se presenta hábilmente como austero, pero es nuestro empleado más caro, no por el sueldo que le pagamos sino por el avión y los autos blindados que se compró sin consultarnos con $us44.921.000, además de otros gustitos. Su fanaticada dice que sigue trabajando 20 de 24 horas, sus adversarios señalan que juega fútbol y viaja 20 de 24 horas. Logró hacer pensar, incluso a algunos de sus propios contrincantes, que en Octubre ganará otra vez, pero en sus propias filas temen sorpresas. 

Y… ¿Qué decir de Juan del Granado? Se presenta como nacional, pero lo ven como regional. Sus seguidores lo muestran como fuerte y vital, sus adversarios dicen que ya está cansadito. Desde las filas de la oposición aseguran que no tiene nada que ofrecer, pero tiene como su mejor carta de presentación su gran gestión de 10 años como Alcalde de La Paz, si dudan pregunten a su compadre Evo Morales. Su imagen sin miedo no asusta a los poderosos de hoy, pero mantiene su estampa de luchador.

Sus ofertas son ambiguas para el elector que espera la ruptura con el actual proceso al que contribuyó, pero para la gente que quiere la reconducción es el adecuado; en cambio, para los furibundos opositores al “régimen evista”, es un sin miedo del MAS.

Juan se presenta humilde, pero lo ven soberbio. Habla con Rubén, Ernesto, pero no le da ni la hora a Samuel, aunque tienen los mismos genes políticos: el MIR. Su barra dice que será la sorpresa porque capitalizará el voto de la clase media desencantada, donde el color de piel dejó de ser etnia para ser clase. Sus adversarios vaticinan que se jubilará el 12 de octubre, él está seguro que será Presidente.

En tanto, Samuel busca superar su imagen sosa, aunque dice que el carisma no es necesario para ganar elecciones. Su última frase: “Carajo no me puedo morir” inspiró decenas de memes, pero no miles de votos. Se esfuerza por convencer que superó la pobreza hasta ser un empresario ejemplar, pero pocos creen ese cuento de hadas. Cada vez que busca borrar su pasado, sus adversarios le pronuncian una mala palabra: privatización.

Su hinchada repite y repite su historia de siete vidas para presentarlo como “el elegido” o “destinado” para algo grande, pero le responden que “hierba mala nunca muere”. Dice que tiene un partido, le contestan que tiene una empresa con empleados militantes.  Cree en encuestas, pero las elecciones se ganan con votos. Es porfiado, pierde elecciones, pero se vuelve a presentar; lo aplastan en las urnas, pero se vuelve a presentar. Da la impresión de que la política es su hobby y no desea que lo vean como empresario que aprovechará la Presidencia para enriquecerse más, pero lo ven.

Estoy seguro que tú tienes una mirada diferente a la mía y si compartes algo, es una mera coincidencia.
 
Al final votaremos no por lo que ellos creen que son, sino por lo que nosotros creemos que son.

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