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Ritmos extraños
Danzan los vestidos;
Las gorras saltan
Al polvo del camino;
Las palmeras se mecen
Como meciendo a un niño
Y en su viaje al infinito,
Las ventanas silban
Un tétrico silbido.
Es el viento:
Hermano y solidario;
Autor intelectual y material
De todo;
Él, se reparte a manos llenas
Gratuito e incontable;
Él,
Te empuja y te detiene,
Te acaricia suavemente,
Te inunda de frescura y polvo;
Te asalta
Coqueto y atrevido,
Travieso como un niño,
Brioso como potro
De carrera.
Por dentro del palacio:
Disecado, deshidratado;
Prisionero de tubos,
Artificialmente fresco y puro,
Preso de un botón
Y de un enchufe,
Circula regulado y sin salida.
El Juez, el oficial;
El que es y el que no es;
El que sale enmanillao
Y el que entra libre,
Disfrutan
De su vital aliento;
Pero pocos valoran
Su presencia;
Casi nadie repara en su hermosura
Con que agita las banderas,
Con que ciñe
Las estampas femeninas.
Viento:
¿Porque no entras al galope?
A ponerle ojos, corazón y boca
A los papeles,
A separar lo podrido de lo sano,
A hacerle cosquillas
A los idiotas y a los tristes,
A poner en bajada
Los pesados trámites
Y quitarle el precio
A la justicia.
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