PAPA EN BOLIVIA
El Papa deja el Cambódromo rumbo a Viru Viru
By elca.E605145d on Vie, 10/07/2015 - 13:12Así va despidiéndose Francisco de Bolivia con lagrimas y aliento de fe
By rho1and0 on Vie, 10/07/2015 - 13:05El avión que trasladará a Francisco a Paraguay
By rho1and0 on Vie, 10/07/2015 - 12:32.
By rho1and0 on Vie, 10/07/2015 - 11:03UN HOMBRE LLAMADO FRANCISCO
By rho1and0 on Vie, 10/07/2015 - 10:27Es curioso saber que un hombre tan sencillo como el papa Francisco tiene detractores.
Jorge Mario BergoglioSívori es un hombre como usted, como yo, como el vecino de al lado o como el del frente. Como todos los seres humanos, nació de mujer así que detrás de él hay una familia, hermanos… una historia personal… ¿Qué lo hace diferente?: su sencillez.
Desde el inicio mismo de su pontificado, marcó la diferencia. Es jesuita pero adoptó el nombre del santo patrono de una orden diferente, el de Francisco, el pobrecito de Asís, aquel que hizo de la pobreza una forma de vida.
El Papa Francisco es el jefe de un Estado como El Vaticano que, pese a su tamaño, es uno de los más poderosos e influyentes del mundo. El detalle no le cambió porque ni siquiera vive en la residencia papal sino en la casa de huéspedes. Siempre que puede, rompe el protocolo y hasta se mezcla con la gente causando más de un susto a su cuerpo de seguridad. Uno de sus antecesores, Juan Pablo II, tenía gestos parecidos pero Bergoglio va más allá. Sus gestos no se limitaron a lo que captan los medios sino que metió sus narices en los asuntos más oscuros de la Curia y no le tembló la mano al mandar a altos jerarcas de la Iglesia al banquillo de los acusados. No protege a nadie ni fomenta secretos. Habla directamente sobre temas tan urticantes para el clero como la pederastia y el homosexualismo. Es tan diferente que hasta una revista de rock, Rolling Stone, lo puso en su portada internacional el año 2013.
Y aun así son muchos los que lo señalan como el representante de una confesión que se opone al uso de preservativos y al aborto. Lo que hace es defender la vida que no es precisamente un dogma sino la fuerza o actividad interna sustancial que mueve este planeta.
Hay un riesgo detrás de la actitud de quienes se le oponen: el suponer que no es suficiente ser bueno para ser querido. Francisco es uno de los Papas más extraordinarios de la historia pero hubo y hay manifestaciones en su contra, así sea pequeñas, y sobran los que lo escarnecen en las redes sociales.
En la ciudad que vivo, Potosí, lo critican por no visitarla. Pocos saben que Jorge Mario Bergoglio fue sometido a una operación de los pulmones y prácticamente perdió uno de ellos. Para él, respirar no es una tarea tan sencilla como para el resto pero, pese a ello, viaja mucho y se atreve a llegar a Bolivia y visitar ciudades que, como El Alto y La Paz, tienen poco oxígeno.
¿Qué le reprochan al papa Francisco? ¿Ser la cabeza de una Iglesia que, en su momento, fomentó la Inquisición o se calló frente al holocausto? Parece que muchos olvidan que el pasado está en el pasado y solo sirve para estudiarlo. La Iglesia ya pidió perdón por esos pecados y Bergoglio no tuvo que ver con ellos. Además, no debemos olvidar que, por muy papa que sea, Francisco no es Dios.
Ahora que llega a Bolivia, no podemos pedirle que solucione nuestros problemas. Recordemos que, después de todo, y a despecho de sus cualidades extraordinarias, solo es un hombre.
Recibámoslo con esa conciencia.
LA FE FORTALECIDA
By rho1and0 on Vie, 10/07/2015 - 10:24El encuentro con la cruz, que es el símbolo más significativo de la religión cristiana, no fue grato con los habitantes originarios de esta parte del mundo, más bien fue cruento, a fuerza de la espada, el otro símbolo de dominación de los nativos, para obligarles a rendir pleitesía al rey de España que posteriormente significó el saqueo de las riquezas de los lugares sagrados que los indígenas tenían desde el Ecuador hasta el norte argentino.
Según la historia, más de cinco mil indígenas murieron aquel día de 1532, un sábado 16 de noviembre en Cajamarca, cuando el Inca Atahuallpa, en la entrevista sostenida con el español Francisco Pizarro, arrojó la biblia que le fue presentada como la Palabra de Dios.
Desde ese día en suelo americano se propagó la religión católica, se erigieron altares en todas partes y se construyeron miles de iglesias y santuarios; se asumieron los prestes para las grandes fiestas y la cerviz de los nativos fue obligado a doblarse frente al español, lo contrario era desobedecer a los mandatos divinos, so pena de recibir castigos inmisericordes.
Todo vestigio de otras deidades fueron destruidas, se quiso eliminar toda adoración que no fuera la cruz y la espada del apóstol Santiago, y así la religión católica llegó a consolidarse como parte del pueblo; mucho después se explicó que la salvación de los hombres era a través de la fe, que Cristo era el centro de la enseñanza bíblica y que dio su vida en la Cruz para salvación de los hombres, que el mensaje de Jesús de Nazaret era de amor hacia los semejantes.
Hasta hace poco los indígenas, los nativos de estas tierras no eran considerados semejantes de los íberos, eran más bien visto como seres inferiores, sólo destinados a la servidumbre, la peonada, la m’ita en los socavones, los siervos de las haciendas. ¡Se cometieron tantas injusticias en nombre de la cruz!
Hoy son nuevos tiempos, muy diferentes del pasado reciente, son millones de hombres y mujeres por cuyas venas corre sangre indígena, la misma que corrió como río en Cajamarca, que recibieron en Quito y Guayaquil, al máximo representante de la iglesia católica. Es que la cruz se quedó en el corazón de la gente expresada como fe, el don de salvación y mensaje de aquel Jesús que dijo que era más fácil que un camello pase por el agujero de una aguja a que un rico entre en el Reino de los cielos.
Suceden muchos cambios en esta parte del mundo, una reconciliación entre la iglesia católica y la gente que fue obligada a creer en ella; pero ahora lo hace de corazón contrito, con devoción, con fe, esperanza. Una fe puesta en el mensaje de Jesús, la salvación, la resurrección y la vida eterna.
Se prevé que serán otros millones de hombres y mujeres, con sangre indígena en las venas, que harán el recibimiento apoteósico al papa Francisco, sucesor de Pedro, el apóstol de Jesús que de obrero del mar fue convertido en pescador de hombres y sobre él se erigió la iglesia del Redentor.
Desde El Alto, pasando por La Paz y luego en Santa Cruz, la fe de millones de bolivianos será fortalecida, muchos volverán a creer, otros tantos serán reconciliados, la esperanza de la vida eterna será más real, las iglesias se volverán a llenar de creyentes, ¿seremos otro pueblo? ¿Cambiará nuestros corazones de maldad, de odio y rencor? ¿El abrazo de paz será duradero? ¿Ya no levantaremos fácil el dedo acusador hacia el otro? ¿Cobijaremos al sediento y al que sufre hambre?
Esa voz carismática, suave, dulce, el mensaje de la verdadera cruz que irradia el hermano Francisco, que hace brotar lágrimas de arrepentimiento, de emociones encontradas en los corazones más duros, debe obrar el milagro de recuentro entre bolivianos, para hacer juntos que nadie tenga que seguir buscando pan entre los basurales, duerma en la intemperie mientras otros se cobijen en palacios que han sido obra de los desprotegidos y explotados. ¿Será motivo de pensar en otra Bolivia? ¿Tendremos vida en abundancia?