Momento económico

¿Y las remesas de los trabajadores?

Roger Alejandro Banegas

El comportamiento en las remesas de los trabajadores pueden explicarse desde dos vertientes: a nivel micro y macroeconómico. La importancia en el nivel de las remesas de un país, se interpreta como un nexo entre el desempeño del entorno internacional y su incidencia en la economía nacional.

A nivel microeconómico, las decisiones individuales de los trabajadores, en migrar hacia otro país, se orienta en lograr la mejor calidad de vida posible para sus seres queridos; frente a nulas o escazas alternativas de trabajo local, así como la presencia de incentivos para trabajar fuera del país; estas decisiones individuales se suman de forma conjunta y reflejan la trascendencia en los flujos migratorios.

A nivel macroeconómico, la ilustración en el comportamiento de las remesas se vincula a tres factores principales: la sostenibilidad del crecimiento en la actividad económica interna y del nivel empleo a nivel nacional, la dinámica de los ciclos económicos internacionales (Estados Unidos, España, Argentina, Brasil y Chile para el caso de Bolivia); las restricciones de movilidad laboral y  las políticas o restricciones migratorias (en los países de destino).

La experiencia boliviana refleja que por cada 1% que crece la actividad económica del país, la tasa de desempleo disminuye en 0.5%; en mecanismo contrario, menor crecimiento implica mayor desempleo y por lo tanto, mayor migración hacia otros países.

Por otra parte, en la medida que los países están más vinculados con las remesas de trabajadores, existe mayor sincronización con el ritmo de las economías internacionales (tanto para fases de auges como para recesiones económicas). El mejor ejemplo es la relación de dependencia de México a las remesas provenientes de Estados Unidos.

En Bolivia, la importancia relativa en las remesas de los trabajadores disminuyó en los últimos diez años; así por ejemplo, en el 2006, las remesas de trabajadores bolivianos respaldaban 10 de cada 100 USD del ingreso nacional; por el contrario, la proporción bajó a  3 de cada 100 USD para el 2016.

En el momento de mayor importancia para las remesas de los trabajadores bolivianos (2006-2008),  algunas entidades financieras diseñaron productos financieros (créditos) pensando en la fuente de repago del trabajador en el exterior (remesas), inclusive se aperturaron agencias de atención en el extranjero (ejemplo en España); sin embargo, el viraje  comenzó en declive con la crisis internacional  del 2009 y sus secuelas posteriores.

De forma actual (2017), cerca del 50% de la migración boliviana se dirige hacia España y Estados Unidos; por tanto, el rumbo en la economía de estos países relevante para explicar las fluctuaciones en los salarios y remesas.  Se estima que hasta finales del 2017 las remesas bordearán los 1200 millones de dólares americanos.

Asimismo, en los últimos  años, apareció con un  nuevo país  de destino para los trabajadores bolivianos: Chile  (10% de la migración total);  no es de extrañarse,  porque este país  tiene  el ingreso per cápita más alto de América Latina.

En Bolivia, el ingreso per cápita anual corresponde a 6.500 dólares, valorados en dólares con costo de vida comparativo (EEUU); mientras que el ingreso per cápita para Chile es de 24.000 dólares (medida semejante con paridad de poder de compra internacional).

En suma, si bien es cierto que Bolivia ha reducido su vulnerabilidad externa en las remesas de los trabajadores, como proporción del tamaño de la economía, no obstante, su mayor  fuente de desequilibrio macroeconómico se continúa vinculando con los flujos externos, esta vez, vía precios de materias primas y sus déficits externos (próxima historia por desarrollar).

 

*** Doctor en economía (Ph.D). Correo electrónico: aleconomista@gmail.com

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La solución para el contrabando en Bolivia

Roger Alejandro Banegas Rivero

Usted alguna vez se ha preguntado: ¿por qué las personas compran productos de contrabando?; ¿será posible su erradicación?  La respuesta es sencilla: los consumidores adquieren productos de contrabando porque alcanzan su mayor nivel de bienestar al adquirir la mayor cantidad de bienes, al menor precio posible.

De forma adicional, el contrabando existe por la presencia de una oferta (de los contrabandistas) que identifica la necesidad de los consumidores y toma la oportunidad para realizar la transacción. En tal sentido, surge otro cuestionamiento: ¿los consumidores  y los vendedores contrabandistas son irracionales? Desde luego que no, cada quién está tratando de sacar su mayor beneficio posible y esa decisión convierte a los agente económicos  en seres racionales.

Las mercaderías de contrabando, de forma general, tienen precios más competitivos porque sus procesos de elaboración, involucran recursos humanos con habilidades técnicas más desarrolladas, maquinarias más modernas,  mayores volúmenes de materias primas y  por lo tanto, sus costos unitarios son más baratos. El resultado final se vislumbra en precios de mercancías más económicas.

Con la imposición de aranceles de importación, los productos extranjeros  se encarecen y en cierta medida, existen mejores condiciones de competencia con los productos nacionales; sin embargo, el consumidor se ve afectado negativamente porque paga un precio más caro por la mercancía, dejando de comprarse otros bienes para su consumo personal (inclusive sacrificando su ahorro para el futuro).

De otra forma,  cuando al consumidor se le presentase la oportunidad de comprar bienes más baratos, los comprará (sin considerar si el producto es legal o ilegal), debido a que su bolsillo es lo único que le interesa.

Existe amplia evidencia que los países más pobres, son los mayores contrabandistas con las peores instituciones públicas (niveles elevados de corrupción). En muchas ocasiones, sectores contrabandistas ejercen una posición de ganancia, corrompiendo a autoridades políticas, agentes aduaneros y cuerpos de seguridad nacional (policías y ejército) con el objetivo de cumplir su propósito. Finalmente, las instituciones terminan corrompiéndose con incidencias negativas para el desarrollo del país en el lago plazo.

Frente a lo anterior, surge el gran cuestionamiento: ¿cómo eliminar el contrabando? La única forma de realizarlo efectivamente es con el libre comercio; es decir, eliminando los aranceles de las importaciones (de forma independiente si los otros países lo realizan o no); una obviedad, sin posibilidades de equivocación.

Cuando  una mercadería ingresa libremente al país, sin necesidad de pagar de impuestos, nadie corrompería el sistema, todos se beneficiarían del comercio internacional: los consumidores comprarían productos más baratos y las empresas nacionales serían más competitivas con la finalidad de obtener la supervivencia en un entorno altamente competitivo. Es posible, que existan cambios sectoriales, donde aquellas empresas menos eficientes tendrán que migrar hacia otros sectores donde puedan competir.

Milton Friedman (premio nobel en Economía, 1976), planteó una propuesta de libre comercio, basado en una transición con  reducción gradual y total en los aranceles en un plazo de cinco años, para que las empresas y los agentes económicos, en general, se vayan ajustando a la libre competencia.

Para las finanzas del gobierno, una reducción en los aranceles de importación, implicaría un descenso en las arcas del estado (450 millones de dólares por año en Bolivia), sin la posibilidad tendrían de verse compensado con un aumento o creación de otros impuestos;  por el contrario, se debería reflejar una contracción en los niveles del gasto público.

Los individuos corrompen las normas porque desconfían del marco regulatorio vigente o porque piensan que las prohibiciones no son lo suficientemente adecuadas para su nivel de bienestar deseado.  En suma, el libre comercio es un mecanismo efectivo para eliminar el contrabando como una meta de mediano plazo; de otra manera, el ingreso ilegal de mercaderías siempre existirá.

Doctor en Economía (Ph.D.), aleconomista@gmail.com

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Desaceleración y morosidad en Bolivia

Roger Alejandro Banegas Rivero

La  coyuntura actual en Bolivia  (2017) refleja un descenso en el ritmo de la actividad económica  del país (desaceleración) y un deterioro en el nivel de morosidad de la cartera bancaria (aumento). Frente a lo anterior, surge el siguiente cuestionamiento: ¿cuál es la relación existente entre el crecimiento en la actividad económica y la mora del sistema bancario?

Durante el período 2006-2015, la economía boliviana reflejó un crecimiento promedio en torno al 5%, con los niveles de mora más bajos (menos del 1%). Por otra parte, algunas notas de opinión económica, reflejan el dato del incremento en la morosidad; especialmente  en los bancos pyme (pequeñas y medianas empresas): del 1,4% al 3,3%: ¿cómo se explica lo anterior?

En consecuencia, en este breve análisis se reflexionan algunas consideraciones e interpretaciones en la cuantificación de pruebas de tensión financiera  para Bolivia (Stress Testing), con énfasis en el riesgo de crédito, demostradas por Garrón y Aliaga (2013).

De esta forma, se evidencia que en Bolivia, por cada menor crecimiento en la actividad económica del  0.3%, se vincula con un incremento sobre en la mora bancaria del 1%;  expresado de otra forma: el nivel de morosidad se deteriora más de tres veces por cada 1% que la economía crece menos, interpretado como una sensibilidad elástica (alta) de largo plazo en la economía boliviana.

La anterior cuantificación corresponde al efecto macroeconómico de  la actividad económica sobre el nivel de morosidad del sistema financiero, con implicaciones negativas sobre la rentabilidad bancaria.

De forma general, cuando los bancos prevén un deterioro agregado (menor crecimiento en la actividad económica y mayor nivel de morosidad), endurecen  sus políticas crediticias, con implicaciones de incrementos en las tasas de interés.  De forma seguida, sucede un círculo virtuoso en la economía boliviana: por cada contracción de la cartera de créditos en 10%, el nivel de morosidad se incrementa en 1%; es decir, menor crecimiento crediticio incide también con mayor nivel de morosidad.

En suma,  existe soporte empírico para una relación negativa: a menor crecimiento en  la actividad económica del país, existe mayor nivel de morosidad en Bolivia (y viceversa): son asociaciones reales y permanentes en el tiempo, con implicaciones posteriores que afectarán en la dinámica de los nuevos créditos (por otorgarse) y sobre el comportamiento futuro en las tasas de interés.

 

Ph.D. en Economía, aleconomista@gmail.com ***

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Inversiones ‘El Salvador’

Roger Alejandro Banegas Rivero

El Banco Central de Bolivia invirtió 191 millones de USD en letras del tesoro de El Salvador, entre el 07 y 14 de diciembre de 2016; por lo cual, surge el siguiente cuestionamiento: ¿a quién se le prestó el dinero?

Se le prestó a un país con una tasa de crecimiento en la actividad económica en torno al 2% anual (El Salvador); con finanzas públicas deterioradas: déficit fiscal a lo largo del tiempo y una tendencia creciente en su endeudamiento público. Así por ejemplo, la deuda pública en el 2000 representó el 26% del Producto Interno Bruto (PIB); mientras que el 2016 alcanzó el 60% del PIB, con expectativa de prolongación de expansión al 2021 (WEO, 2017).

En los últimos cinco años, El Salvador se viene endeudando alrededor de 1150 millones de dólares por año para cubrir su déficit. El mecanismo de financiamiento de El Salvador,  se orienta en la captación internacional de fondos para cumplir con sus acreedores de corto plazo, también llamada deuda ‘bola de nieves’ o esquema de nuevos financiamientos para pagar sus deudas antiguas.

Por otra parte, El Banco Central y las entidades financieras cuentan con una política de inversiones, donde el análisis parte de una calificación de riesgo, condiciones de plazos y rentabilidad inmersa. En tal sentido, la calificación de riesgo de El Salvador (B3), se interpreta como inversión especulativa, con valoración no apta para la realización de inversiones financieras, con probabilidad de pérdida parcial o total de capitales e interés, así como modificaciones en los plazos pactados, sensibles al deterioro económico del país emisor (El Salvador).

En Bolivia, el sector público también presenta déficit, el sector externo se encuentra en cifras negativas, las reservas internacionales tienden a la baja y el endeudamiento público se incrementa. Si se comparara al sector público financiero (incluyendo Banco Central de Bolivia) con un individuo en contexto de déficit y endeudamiento creciente; sería inconveniente  asumir un rol de prestamista, cuando en realidad es deudor neto del resto del mundo,  más aún en condiciones desventajosas. La orientación en la política de inversión del Banco Central debe direccionarse hacia inversiones con alta probabilidad de liquidez o de riesgos bajos.

 

***Ph.D. en Economía,  aleconomista@gmail.com

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‘RECAUDACIÓN TRIBUTARIA EN BOLIVIA’

Roger Alejandro Banegas Rivero

El descenso en las recaudaciones tributarias se origina por su alta sensibilidad al comportamiento de la actividad económica. Así por ejemplo, por cada 1% de desaceleración económica en el país, los impuestos recaudados disminuyen en 1.22% (respuesta elástica). 

En un contexto de déficit fiscal superior al 6% del Producto Interno Bruto, la orientación impositiva se direcciona a mejorar la eficiencia tributaria, tratando de reducir la evasión fiscal y orientándose a la formalidad de los contribuyentes.

En el caso particular del gobierno, existe una política orientada a controlar la transparencia en la información financiera de las empresas (pago de impuestos a las utilidades); por lo tanto, se está asumiendo un rol de cruzar la información declarada entre impuestos internos, el sistema bancario y las administradoras de fondos de pensiones (AFP’s).

Durante el período de auge de precios del petróleo (2006-2013), los ingresos del gobierno estaban compuestos en 45% por ingresos hidrocarburíferos (ingresos por venta de hidrocarburos e impuestos IDH) y 55% en recaudaciones impositivas internas. Por  la caída de los precios del petróleo, la renta petrolera sufrió una disminución superior al 60%.

Al omitir los ingresos fiscales de hidrocarburos, se señala que 1 de cada 3 Bs. en las recaudaciones proviene del impuesto al valor agregado (IVA). La segunda mayor fuente de recaudaciones son los impuestos directos sobre las utilidades (IUE) con 19% de participación. 

A nivel regional, el eje troncal (Santa Cruz, La Paz y Cochabamba) genera más del 50% de la recaudación tributaria nacional, mientras que el resto de los departamentos no alcanza ni  el 10%, de los impuestos nacionales. Para finalizar, los impuestos IDH, Impuesto especial a los hidrocarburos y derivados, así como las importaciones comprenden el 40% restante de la recaudación interna.

De forma histórica, los cinco sectores económicos con mayor contribución a la recaudación tributaria son: comercio, producción de petróleo y gas natural, servicios financieros, bebidas y servicios a las empresas. 

 

 

Aumento impositivo a las utilidades de entidades financieras

Por otra parte, se ha orientado una política de incremento en la alícuota al impuesto de las utilidades para las entidades financieras, lo cual  podría desacelerar la colación de créditos en el sistema financiero boliviano.  Así  por ejemplo, por cada 100$ de otorgación de créditos, se requieren al menos 10$ de aporte por parte de las entidades financieras y  los 90$ restantes pueden financiarse con depósitos del público.

En consecuencia, al incrementar el impuesto a las utilidades, las entidades financieras tienen menor fuente de reinversión y por lo tanto, menor aporte para impulsar la colocación de créditos (financiamiento al sector productivo).

El incremento de impuestos siempre trae efectos que desaceleran el crecimiento de los sectores productivos y por lo tanto, inciden negativamente en el bienestar general. 

Posibles aumentos impositivos

Las consecuencias del déficit fiscal se aprecian en tres vías alternativas o medidas combinadas: incremento en los impuestos, aumento del endeudamiento público e  incremento en la inflación (este último no apreciable en Bolivia en el corto plazo).

Con base en la participación de la recaudación tributaria, el gobierno podría prestar atención en posibles incrementos impositivos sobre bienes de consumos específicos (Ejemplo: bebidas alcohólicas o tabaco), así como en las tasas arancelarias en los productos de importación: el consumidor sería el perjudicado, sin considerar la relajación en la competencia interna.

La recomendación principal se orienta a evitar el incremento en las tasas impositivas (directas o indirectas) en un contexto de desaceleración económica interna y precios bajos internacionales, sino a buscar un déficit fiscal sostenible. Para el caso de Bolivia, existen demostraciones cuantitativas que señalan el rango entre 2.00 y 3.00% como un nivel de déficit fiscal que se puede sostener en el tiempo, donde el gasto público es la variable de ajuste.

 

***Director Instituto de Inv. Económicas y Sociales ‘José Ortiz Mercado’ (IIESJOM), rogerbanegas@uagrm.edu.bo 

 

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EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO PARA EL 2017

Roger Alejandro Banegas Rivero

La reciente publicación del Banco Mundial (enero 2017),  para América Latina y el Caribe, la caracteriza por su baja inversión e incertidumbre como característica principal en el 2016, dada la contracción económica en el continente (-1.4) y en la regiónsudamericana (-2.4). Sin embargo, las expectativas señalan una mejora para la región en el 2017 por una recuperación esperada en los precios de las materias primas (aunque lenta); de igual forma, se vislumbra  que solamentedos países continuarán con números rojos en su crecimiento (Venezuela y Ecuador).

FACTORES DE CONTRACCIÓN ECONÓMICA (2016)

Algunos factores relacionados con el comportamiento negativo  en la región se vinculan con sus países líderes (Brasil y Argentina), así como precios bajos del petróleo y metales como los principales elementos desaceleradores. Aunado a lo anterior, la implementación de ajustes fiscales, sacrificándose el crecimiento de corto plazo con miras a la estabilización en el mediano y largo plazo.  

GEOPOLÍTICA Y CRECIMIENTO(2017)

A nivel de riesgos, existe incertidumbre sobre el posible efectoTrump en Estados Unidos. Se han identificado cuatro posibles fuentes generadoras de shocks para la economía latinoamericana: 1) reducción en las remesas de losinmigrantes; 2) restricciones al comercio exterior con una política norte-americana más proteccionista; 3) restricciones a los flujos de capitales; 4) fortalecimiento del dólar con relación al resto de las monedas latinoamericanas. Posiblemente,  México sea el país más afectado por su cercanía  geográfica (pudiendo comprometer hasta el 80% de sus exportaciones).

En un escenario geopolítico incierto para el 2017,  se evidencia una recuperación en los precios de las materias primas, incluyendo petróleo y minerales, con  un crecimiento vegetativo.

Dentro de las perspectivas de la región sudamericana, se espera que solamente tres países presenten una tasa de crecimiento superior al 3%  para el 2017: Perú, Bolivia y Paraguay.  El resto de los países mantendrán crecimiento positivo pero inferior al 3% (incluyendo Brasil y Argentina). Por otra parte, la expectativa de contracción económica continuará en Venezuela y Ecuador.

PROSPECTIVAS PARA BOLIVIA (2017)

Los organismos internacionales son más escépticos, en el crecimiento de Bolivia para el 2017, con una tasa pronosticada que oscila entre el 3.5 y el 4%  (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, entre otros).  Cálculos propios del Instituto de Investigaciones Económicas (IIES-JOM, UAGRM)sugieren un crecimiento entre el 3.8 y el 4.3%.  Para el Gobierno de Bolivia, las expectativas son más optimistas con crecimiento en torno al 4.8%.

Por otra parte, el Banco Central de Bolivia (BCB), en su reporte de expectativas económicas (diciembre, 2016) coincide con un valor esperado entre el 3.5-4.0% con base en una encuesta dirigida a un grupo selecto de 18 especialistas (ejecutivos, asesores, gerentes de instituciones financieras, académicos y consultores). Es evidente que para el 2017 continuará la desaceleración económica en Bolivia concebida como una disminución en su tasa de crecimiento. Los sectores de mayor sensibilidad para el 2017, se centrarán en la respuesta y dinamismo del sector inmobiliario y del sector bancario. El shock negativo del pasado contexto desfavorable externo se observó en la caída del ahorro interno de la economía boliviana (ahorro del gobierno de las familias y de las empresas). Durante el período 2006-2014, el ahorro interno agregado representó el 25% del Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, para el 2015 y el 2016 cayó al 13% del PIB, posiblemente la tasa señalada perduré hasta el 2020.

En suma, para el 2017 se vislumbra un escenario de recuperación en la economía de la región (a nivel continental), aunque Bolivia continuará con menor crecimiento en comparación a lo observado en los últimos años.  Sectores como la construcción y su vínculo al sistema bancario cobrarán especial atención en el análisis económico durante el resto del año.

*** DIRECTOR DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES ‘JOSÉ ORTIZ MERCADO’

Correo electrónico: rogerbanegas@uagrm.edu.bo

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LETRAS DEL TESORO DE EL SALVADOR

Roger Alejandro Banegas Rivero

Frente a una denuncia reciente de posibles intencionesen comprar letras del tesoro del Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador, por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), por la suma de 200 millones de dólarescon una tasa promedio del 6.5% anual, se realizan algunas inferencias sobre los riesgos potenciales en la posible inversión (aún no oficial). 

De forma usual, antes de efectuaruna inversión financiera, lo primero en considerar es la calificación de riesgo, así como las condiciones de plazos y rentabilidad inmersa. La mejor inversión considerada, por el lado delriesgobajo, es en aquellos países con la menor probabilidad de incumplimiento de pago, llamada calificación de largo plazo ‘AAA’, misma quefue asignada a 12 países (Alemania, Estados Unidos, Canadá, Suiza, Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Singapur y Suecia).

Otros grados de inversión aceptables, se pueden clasificar en:altogrado (‘AA’, Ej. Bélgica, China, Chile, Finlandia, etc.); grado medio superior (‘A’, Ej. Japón, Israel, Islandia) ygrado medio inferior (‘BAA’, Tailandia, Uruguay, Colombia y Panamá, entre otros)

Por su parte, la calificación de riesgo de El Salvador de largo plazo, según Moody’s, recibió una disminución en la calificación de ‘B1’ a ‘B3’ interpretada como inversión especulativa, convaloración no apta para la realización de inversiones financieras con probabilidad de pérdida parcial o total de capitales e interés, así como modificaciones en los plazos pactados, sensibles al deterioro económico del país emisor.

Invertir en los bonos de El Salvador es equivalente, por su calificación de riesgo, a comprar letras del tesoro de Argentina, Pakistán, Jamaica, Bosnia-Herzegovina y San Vicente y Granadinas; más aún si lacalificación de riesgo de El Salvador tiende a la baja (CAA1) como riesgo substancial con alta probabilidad de incumplimiento en términos de capital y de interés.

La Economía de El Salvador en el 2015cerró con contracción económica (crecimiento negativo) y  de forma actual, ostenta una estrategia de captación internacional de fondos para cumplir con sus acreedores de corto plazo, también llamada deuda bola de nieves o esquema de financiamiento ‘Ponzi’, en atribución a un inmigrante italiano (Carlos Ponzi) quién llegó a Estados Unidos, funcionando a déficit y conseguía nuevos financiamientos para pagar sus deudas antiguas.

***INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES ‘JOSÉ ORTIZ MERCADO’ (IIESJOM)

rogerbanegas@uagrm.edu.bo

 

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BANCO CENTRAL DE BOLIVIA Y LAS EMPRESAS PÚBLICAS ESTRATÉGICAS

Roger Alejandro Banegas Rivero

Las empresas públicas nacionales estratégicas (EPNE), como cualquier organización económica, deberían adquirir sus obligaciones y pasivos en mercados financieros (directos o indirectos) en alusión a la bolsa boliviana de valores (BBV) o instituciones del mercado bancario, inclusive como una estrategia financiera internacional (colocación de instrumentos de deuda en mercados financieros internacionales).

Cuando las empresas públicas presentan problemas de escasez de capital,para financiar proyectos de gran envergadura, la evidencia internacional demuestra que en la mayoría de los casos recurren a los procesos de capitalización (con recursos externos). De forma actual, el Banco Central de Bolivia (BCB) está funcionando como un sustito directo del mercado financiero boliviano, mercado financiero internacional y capitalización de socios externos.

En tal sentido, se introdujo una  modificación de ley al BCB para la otorgación de préstamos a las Empresas públicas estratégicas, la amortización de préstamos alcanza a menos del 5% de los financiamientos realizados (más de4.000 millones de bolivianos desembolsados).Asimismo,El riesgo por parte de los recursos monetarios administrados por el BCB, se centra en la factibilidad de los proyectos de inversión  y el retorno  futuro de los recursos otorgados (riesgo de repago).

 

***INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES ‘JOSÉ ORTIZ MERCADO’ (IIESJOM)

rogerbanegas@uagrm.edu.bo

 

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