Opinion

EL INSUFRIBLE TRIBUNAL ELECTORAL
La Yapanet
Fátima López Burgos
Martes, 10 Junio, 2014 - 12:26

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El contagiante rap "Ponte las pilas...evita las filas" que eligió el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para motivar a la población a empadronarse para participar en las próximas elecciones generales, se ha convertido en boomerang.

La ciudadanía que cambió de domicilio o cumplió la mayoría de edad, se lanzó a los recintos de empadronamiento y allí empezó a vivir su propio vía crucis.

Los 30 millones invertidos en la compra de equipos para el trabajo de empadronamiento, durante un monumental incendio en la ex-fabrica SAID, zona norte de La Paz, se esfumaron entre las llamas. Los equipos no contaban con ningún seguro.

A pesar de esa falencia el insufrible Tribunal empezó a trabajar con lo que tenia: pocos equipos y personal sin capacitación.

Fue así que las colas tomaron cuerpo y se convirtieron en multitud, sólo comparables a las memorables filas de los años 80, donde en plena vigencia de la triunfante Unidad Democrática y  Popular (UDP), la ciudadanía dormía en las puertas de los hornos para conseguir un cupo de diez unidades de pan de batalla por familia, una locura.

Esa misma locura volvió a repetirse 34 años después como un karma cíclico, los ciudadanos desesperados empezaron a dormir en las calles para lograr empadronarse, finalmente y ante la imposibilidad de lograr su objetivo , en algunos barrios paceños como sucedió en La Portada, la gente perdió la compostura: destrozaron el recinto y propinaron golpes a los empadronadores provocando la renuncia de varios de ellos bajo el argumento de bajos salarios y no compensaban la responsabilidad encomendada.

Vecinos de la zona sur, agobiados por el sol, denunciaron que las filas eran interminables debido a que más de 100 conscriptos del Colegio Militar habían invadido  el recinto para empadronarse.

El proceso se convirtió en tortura, a tal extremo que el Tribunal se vio obligado a ampliar la fecha de inscripción y reconocer que habían fallas en el proceso. Retrocedió en la aplicación de un nuevo reglamento que incluía mañosamente el tema de la territorialidad y posteriormente con las modificaciones del mapa electoral.

El slogan de la campaña publicitaria "Ponte las pilas...evita las filas" es formidable, pero engañosa promete lo que no puede cumplir. Si un trámite tan sencillo presenta fallas, habrá que preguntarse: ¿Cómo reaccionará cuando los problemas se agudicen y el proceso electoral se salga de las manos?

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