Indígenas
Quito de inicios del siglo XX
Memoria de la marginación: Ecuador “limpio” de indígenas

Viernes, 25 Septiembre, 2015 - 18:11

El Museo de la Ciudad, a través de la obra del fotógrafo quiteño José Domingo Laso (1870-1927), ofrece un vistazo al Quito de inicios del siglo XX. Pero más allá de la estética de las imágenes antiguas, quiere mostrar el papel que tuvo la fotografía en la construcción de esa sociedad quiteña que miraba hacia España y consideraba que sus indígenas eran anacrónicos.

Francois Laso, fotógrafo y bisnieto de José Domingo, recuperó parte de los libros y postales que su predecesor produjo entre 1911 y 1925, y escribió una tesis en la que concluye que “la fotografía no es ingenua” y que el trabajo de su bisabuelo está atravesado por “una matriz de segregación muy profunda”.

Para respaldar la “mirada higiénica de la élite del siglo XX”, en palabras de su bisnieto, Laso borró a los indígenas de sus fotografías y vendió al mundo imágenes de una ciudad blanca y moderna.

En la exposición, bautizada como La Huella Invertida, se puede ver el prefacio del álbum Quito a la vista, en el que el fotógrafo expresa su compromiso por cambiar la visión de que Ecuador es “un país salvaje o conquistable”, y critica que los extranjeros se enfoquen en el elemento indígena que aparece siempre “afeándolo todo y dando pobrísima idea de nuestra población y de nuestra cultura”. Por eso da cuenta de su dedicación para procurar que todas las fotografías salgan “limpias y exentas de aquellos grupos”.

Para eliminar a los indígenas, el fotógrafo rayó las placas de vidrio, que eran los negativos del pasado, y cubrió los borrones con vestidos blancos y sombreros de ala ancha para hacerlos pasar por damas de la alta sociedad. Nadie lo criticó porque todo estaba acorde con las políticas de la época y con el pensamiento hispanista.

Francois explica que se quería convertir a Quito en una ciudad moderna, limpia y perfecta como otras en el continente y que los indígenas prácticamente estorbaban. “Los indígenas que son borrados son los más pobres, los vagabundos, los excluidos… Además son borrados de lugares como la Plaza de Independencia, pero se los deja en el espacio que les corresponde como los mercados o aparecen sin nombre [para ocultar su identidad y su vinculación con Ecuador] en el álbum antropométrico que mi bisabuelo hizo para Jacinto Jijón y Caamaño”, señala el investigador.

José Domingo Laso no fue criticado hasta los años 90, cuando la investigadora Lucía Chiriboga dio cuenta de los borrones. Su bisnieto retomó la investigación convencido de que la matriz racista que se ve en el trabajo de su antecesor prevalece hasta la actualidad, por eso habla de un pretérito presente. “Hoy en día los indígenas son excluidos de los barrios, son alejados a las periferias, o se esconden al dejar de vestir como indígenas”, dice y añade que “el racismo mordaz que existe en este país fue modelado por la fotografía”. Por eso la intención de Francois Laso es que la exposición no sea una ventana al pasado, sino un espejo. (El País)

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