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El colombiano Óscar Figueroa hizo realida ayer su gran sueño: convertirse en campeón olímpico, al imponer su galones en la categoría de hasta 62 kilos de halterofilia masculina de los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuatro años después de haber logrado la lata en Londres.
Hace ocho años, la tristeza de su derrota fue su motivación, el motor que hace cuatro años lo llevó a ganar una presea de plata en Londres-2012. Ahora, su llanto quedará en la memoria de Colombia por ser el primer el hombre que le da al país una medalla de oro, gesta que hasta ahora había sido exclusiva para dos mujeres (María Isabel Urrutia y Mariana Pajón).
El levantador de pesas nacido en Zaragoza hace 33 años y que el pasado enero se sometió a una operación para poner fin a los quebraderos de cabeza que le causaba una hernia lumbar, fue el mejor en el pabellón 2 del Riocentro con 318 kilos totales, 142 en arrancada y 176 en dos tiempos. Fue el mejor en ambas categorías.
Figueroa superó por seis kilos al indonesio Eko Yuli Irawan, medallista de plata, y por trece al kazajo Farkhad Kharki, que se colgó el bronce, para lograr el primer oro para Colombia en halterofilia masculina. Se trata del primer metal de su país en Río y el vigésimo de su historia.
(Tomado de EFE)
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