Cultura
Sebastian Morales: “Minerita: filmar la miseria”

Miércoles, 26 Marzo, 2014 - 11:12

Por: Sebastian Morales

El cortometraje documental “Minerita” de Raúl de la Fuente; sigue a varias mujeres mineras del Cerro Rico en Potosi. El filme se construye a partir de un lenguaje televisivo, en donde las imágenes de las entrevistadas se intercalan con otras  arbitrariamente escogidas que “describen” lo que el diálogo comenta.

Fuente, con su película, hace parte de una infame categoría que se va consolidando cada vez más en nuestro país: el cine de la pornomiseria. En efecto, el español trabaja con mucha minuciosidad todos los elementos que puedan llegar a provocar un sentimiento de pena por el otro. Así pues, sin ningún tipo de escrúpulos y con complicidad con sus personajes, Fuente se ha ocupado de seleccionar las historias más escabrosas del espacio filmado por él;  los miedos a las violaciones, la pobreza y  la precariedad. A esto hay que añadirle  un lenguaje hiperrealista (al que nos tiene acostumbrada la televisión amarillista) y un acercamiento a su objeto (puesto que es imposible reconocer sujetos en su documental) desde un enfoque unidimensional, el de su miseria. “Minerita”, analizada plano por plano, es un ejemplo de lo que un documentalista no debe hacer si tiene un mínimo de respeto por lo que filma.

A veces, es posible confundir una película de denuncia con una de pornomiseria. En efecto, sus objetos y objetivos parecen ser similares. Esta confusión es la única excusa que se me ocurre para justificar el éxito internacional del cortometraje (puesto que cinematográficamente es nula). Pero estas dos categorías son diametralmente opuestas: la primera hace conocer  algo que no se sabía y que por su tratamiento cinematográfico busca algún tipo de transformación de una realidad por parte del espectador. Un ejemplo de esto Yawar Mallku. Una película de denuncia siempre implica una seria investigación, busca interconectar varios planos de la realidad, busca complejizar nuestra relación con el mundo.

En cambio, la pornomiseria es una negación del mundo: es cambiar la realidad por la mentira por medio de la cámara. No hay trabajo investigativo, sino más bien la imposición de un prejuicio. No dice nada conocido, sino que trabaja con estereotipos.  No hay sujetos sino simplemente objetos. En Minerita no es posible ver personajes (con sentimientos, expectativas y creencias), sino simplemente  víctimas. Poner a alguien en lugar de víctima  frente a una cámara, es la peor forma de negar su humanidad y sus potencialidades. Hacer pornomiseria es sencillo, puesto que  simplemente se trata negar, de eliminar lo complejo de lo que somos como seres humanos, para, a partir de efectos harto conocidos, hacer que el espectador piense con el estomago. 

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