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SOLTERAS POR DECISIÓN PROPIA

Isabel Rojas Castro

“Se le va a pasar el tiempo”, “se le está yendo el tren”,  “quiere quedarse a vestir santos”, son expresiones que aún se escuchan cuando  una mujer de 30 años o más no ha contraído matrimonio  ni  tiene hijos. La mayoría de las mujeres de hoy tienen sus propios sueños y esperanzas, no solo están concentradas por encontrar al amor de su vida y tener una familia. 

Antes se casaban muy jovencitas y no consideraban importante tener una profesión, porque  tradicionalmente el “marido traería dinero a la casa” y ellas se dedicarían a los labores del hogar. Por lo tanto, como no salían a trabajar  fuera y no tenían independencia económica, el marido se tomaba la libertad de maltratarlas,  humillarlas e insultarlas, y había que aguantarse hasta que “la muerte los separe”, pero esas actitudes en la actualidad han cambiado. Ahora, si son decididas, pueden poner un alto a toda relación que no les hace bien.

Aunque nuestra sociedad todavía cree que las mujeres están hechas para ser madres, esposas y amas de casa a tiempo completo, la mujer de hoy se plantea más retos y desafíos. Por lo tanto, las exigencias  y expectativas para el tipo de hombre que quieren a su lado aumentan y ya no se conforman tan fácilmente. Incluso, algunas deciden permanecer solteras por decisión propia, luchan por su independencia porque son autosuficientes, desean ser profesionales, tener un trabajo para mantenerse a sí mismas.

Las mujeres, en los últimos años, han asumido decisiones que contribuyen a mejorar su calidad de vida, adquiriendo una profesión, insertándose en una actividad laboral donde despliegan sus cualidades para destacar y ser un aporte efectivo a la sociedad.  Se percibe que el rol de la mujer ha sufrido cambios importantes y está abierta su participación en actividades que antes estaban reservadas  solo para los varones, aunque todavía existen ciertas restricciones por cuestiones de género.

En los países europeos, las mujeres ya no desean casarse porque se han dado cuenta que pueden vivir felices sin tener un hombre a su lado; si es que lo tienen, no planean contraer matrimonio porque el tener una familia resulta ser una responsabilidad que no están dispuestas a sobrellevar, prefieren tener mascotas (perritos y gatitos) que son su mejor compañía cuando disponen de tiempo libre.

En nuestra cultura, a comparación de la europea,  existen algunas mujeres que desean tener hijos pero sin casarse, son profesionales en edad fértil y sin pareja que se han planteado la posibilidad de tener hijos sin la presencia masculina. Este es un nuevo modelo de familia y un nuevo camino para encontrar su felicidad.  

Hay otras que se entregan por completo a una relación estable,  pero para que esto suceda necesitan sentir que su pareja estará siempre con ella, aún en los peores momentos, que serán un apoyo tanto en asuntos del hogar como en lo profesional y que comprenden que en la vida deben progresar juntos. Si no sucede de esta manera, entonces deciden nuevamente dar la bienvenida a su soltería. 

La decisión de permanecer solteras – no importa el caso –  debe ser respetada, aceptando que se trata de mujeres valientes que no le temen a la vida ni a los tropiezos. Cuando encuentren un hombre que “esté a su medida” entonces decidirán casarse, mientras tanto, el estar solteras no es algo que les quite el sueño, disfrutan de las cosas que más les gusta realizar, viajar, hacer deporte y compartir momentos agradables con los amigos y la familia, seguir estudiando y trabajando en busca de su propia superación personal y profesional. 

La autora es Comunicadora Social

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LA GENERACIÓN DIGITAL DE HOY

Isabel Rojas Castro

El Día del Niño ya no es lo que era ni se celebra con el candor propio de la infancia, ya que justo ese día la Policía encontró mil menores  (90 por ciento de los asistentes) en una fiesta con alcohol, marihuana y bebidas con hasta 68 grados alcohólicos.

La organización y difusión de la fiesta fue a través de Facebook y WhatsApp, los jóvenes —la mayoría de colegios privados—  podían adquirir sus entradas para la fiesta a 40 bolivianos cada una cerca al Cine Center y El Prado.

Cerca de la medianoche los jóvenes empezaron a subir a las redes sociales fotografías de muchachas fumando marihuana en pleno baile.

La Policía de la Fuerza Antidroga encontró en los jardines de un restaurante por inmediaciones de la Avenida Simón López cuatro sobres y una lata de marihuana, pastillas de diazepam, botellas de licor seco, cerveza, vodka y otros como FourLoko, obviamente quienes consumieron no pensaron en las consecuencias como ser paros respiratorios, arritmias cardíacas, coma etílico e intoxicación.

La reacción de los padres de familia fue de sorpresa al descubrir dónde  se encontraban sus hijos, unos estaban indignados, otros tranquilos al saber que sus hijos la pasaban bien, otros en estado de ebriedad. Cerca de 62 adolescentes fueron traslados hasta la FELCC.

Hace 10 años atrás las fiestas de los jóvenes eran tranquilas, lo único que importaba era estar con los amigos, bailar y pasarla bien sin tener que recurrir al alcohol para divertirse. Los padres de familia se encargaban de acompañar a sus hijos hasta la puerta donde se realizaba la fiesta y ellos mismos se encargaban de recogerlos.

No había la idea de “escaparse” a otro lugar porque los padres del agasajado se hacían responsables del bienestar de los invitados.

Los valores han cambiado, una de las razones es por causa de la tecnología, los padres compran un celular para sus hijos con la idea de localizados y cuidarlos en todo momento.

El móvil, para los adolescentes, se ha convertido en un juguete, pueden sacarse fotos y compartir en ese preciso momento, grabar voces, convertir sus canciones favoritas en timbre de llamadas, escuchar música, enviar los famosos SMS a toda hora usando códigos y lenguajes que ser entendidos sólo entre ellos.

A la vez tienen cuenta en el Facebook, como están enganchados a las pantallas, acceden a toda clase de información, expuestos a un universo sin fronteras, con tal de hacer un clic se enteraran de aspectos que no son aptos ni para su madurez ni para su edad.

Parecería que mientras más aplicaciones de chats surgen, mientras más redes sociales aparecen, la comunicación entre padres e hijos se va perdiendo cada día. Dejar solos a los hijos en este camino, es un gran error.

Es necesario que desde temprana edad los adolescentes reciban orientación e información  adecuada sobre el uso de las tecnologías digitales y que exista una supervisión constante de parte de los padres de familia,  para brindarles los instrumentos necesarios que permitan hacer de la tecnología una aliada de la formación y del sano esparcimiento.

Uno de los principios para ofrecer una educación adecuada es el diálogo que genere una relación de confianza y que entre padres e hijos se consulten dudas y preocupaciones. Cuando los adolescentes callan es signo de temor a recibir reproches y eso no contribuye a  generar lazos de familiaridad y de  mutuo respeto. Los padres aún están a tiempo de actualizarse con la nueva tecnología para estar en onda y acompañar a una generación digital que no puede prescindir de estos medios.

La autora es Comunicadora Social

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