El último foco de la ceguera de los ríos en América
De un lado a otro, cruzan la línea en su vida de cuasinómadas internacionales, por supuesto, sin llevar pasaporte ni nada parecido. Lo que sí acarrean es el último foco de América de transmisión de oncocercosis, la ceguera de los ríos, una "enfermedad olvidada" por la que 270.000 personas han quedado totalmente ciegas en el mundo y otras 500.000 tienen graves problemas visuales.
A lo remoto del lugar hay que sumar que, si para los yanomami no existe la frontera, sí la hay para los equipos médicos de uno u otro país que se acercan a distribuir el tratamiento.
Así, si por ejemplo una comisión venezolana se desplaza hasta el lugar, puede que se encuentre que la comunidad se trasladó a Brasil, para cazar. Y quedan ya fuera de su alcance.
Es por eso que el Centro Carter, impulsor de la batalla contra la enfermedad, quiere que los presidentes Dilma Rousseff y Nicolás Maduro se pongan de acuerdo para que los médicos puedan hacer un trabajo naturalmente transfronterizo.
Parásito
El Centro Carter, fundación del expresidente estadounidense Jimmy Carter (1977-1981), auspicia y coordina el Programa para la Eliminación de la Oncocercosis de las Américas (OEPA, en inglés).
OEPA es iniciativa intergubernamental de seis países (Brasil, Colombia, Ecuador, México, Guatemala y Venezuela) que ha contado con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación Bill Gates, entre otros.
El director del programa, el salvadoreño Mauricio Sauerbrey, le explicó a BBC Mundo que la ceguera de los ríos es una enfermedad parasitaria transmitida por la "mosca negra", propia de regiones muy concretas.
"El parásito se va a la piel y se desarrolla, se contorsionan en un nódulo que aparece en la cabeza o el tronco como protuberancias donde copulan las hembras con los machos y producen otros parásitos que caminan por la piel y producen mucho picor", explicó Sauerbrey.
En su divagar por el cuerpo, los nuevos parásitos, llamados microfilarias, se encuentran con el ojo del enfermo y terminan produciendo ceguera.
"Se llama 'ceguera de los ríos' porque se cría nada más en ríos de alta afluencia, no aguas estancadas", comentó el médico salvadoreño.
El Centro Carter se propone ahora ir más allá del control de la enfermedad y trabajar para erradicarla. "La ceguera de los ríos puede y debería ser eliminada, no sólo controlada, incluso en las áreas más afectadas de África", declaró recientemente el expresidente Jimmy Carter.
"El Centro Carter asume el desafío de eliminar la ceguera de los ríos en África y Latinoamérica porque sabemos que este enorme sufrimiento puede prevenirse con ciencia y voluntad política", agregó.
El tratamiento
El tratamiento consiste en dos dosis al año de ivermectina, comercialmente conocido como Mectizan, un medicamento producido por la multinacional farmacéutica Merks.
La empresa, en un caso considerado insólito, decidió donar al mundo la cantidad que fuera necesaria por el tiempo que fuera necesario para combatir la oncocercosis tanto en América como en África, donde reside el 99% del problema.
El medicamento es distribuido a los yanomami dos veces al año, en un tratamiento ininterrumpido hasta que se verifica, de acuerdo a indicadores de la OMS, que se consiguió contener la transmisión.
"Cuando se logra la interrupción de la transmisión, se suspende el tratamiento por tres años en lo que se conoce como periodo de 'vigilancia postratamiento'. Se vuelve a evaluar y si es negativo, entonces es que ha sido completamente eliminada", explicó.
Cuando el país considera que se cumplen las circunstancias para considerarla eliminada, entonces solicita que el hecho sea certificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De los seis países que forman parte del programa, Colombia se convirtió recientemente en el primero en ser oficialmente declarado libre de la enfermedad.
El propio Carter visitó el país sudamericano para celebrar el acontecimiento en un acto en el que también estuvo presente el presidente Juan Manuel Santos.
El siguiente en obtener la certificación será Ecuador, que ya ha cursado la solicitud a la OMS para que proceda a constatar que efectivamente ha conseguido erradicarla.
Por su parte, México y Guatemala ya están en la fase de detención de la transmisión y de "vigilancia postratamiento", cuyo tercer año se cumple en 2014. En 2015, podrán solicitar a la OMS declararse libres de la ceguera de los ríos.
Yanomamis, última frontera
El último foco de América, por consiguiente, se encuentra en la frontera entre Brasil y Venezuela, donde viven unos 35.000 yanomami en riesgo de verse afectados por la enfermedad.
Aunque en Venezuela hay tres focos, los dos del norte ya interrumpieron la transmisión y no necesitan que se siga distribuyendo el Mectizan. El del sur, el que comparte con Brasil, es el que continúa activo.
Con esto, tenemos que el tratamiento ha sido exitoso en un 96% de las áreas afectadas. Ya sólo queda un 4%, el último y remoto rincón en que se sigue siendo imbatible el parásito.
La administración del Mectizan en sí es bastante sencilla, por vía oral, y los yanomami son bastante receptivos porque además los ayuda con otros parásitos intestinales y hasta piojos.
El problema es que al ser una remota zona selvática, sólo se puede llegar en helicóptero o en bote, lo que multiplica el coste de la operación de distribución del tratamiento.
"Lo más difícil es que hay que llevarlo. Los sitios donde está la enfermedad son sumamente remotos", comenta el doctor Sauerbrey.
Si bien las áreas alcanzadas más frecuentemente ya están empezando a hablar de que están libres de transmisión, hay otras zonas "hiperendémicas", donde el programa ha decidido ofrecer el medicamento tres veces año en lugar de dos.
Además, hay otras donde se sospecha que jamás ha llegado. "Sobre todo las que están más cerca de la frontera con Brasil del lado de Venezuela, hay zonas que faltan por descubrir", afirma. (BBC)
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