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Rolando Carvajal
Especial para Erbol
La cultura Chiripa antecedió en unos 100 años a la de Tiwanaku y fue también su contemporánea, desde 1200aC por unos dos siglos más. Sus ancestros y sus habitantes actuales preservaron y conservan aún el sitio arqueológico caracterizado por una templete semisubterráneo similar pero un poco más pequeño que el de Tiwanaku, donde cada 21 de junio reciben el año nuevo aymara.
Tiwanaku floreció 24 siglos más, hasta el 1200dC, cuando lo sucedieron los señoríos aymaras, entre ellos los pacajes, omasuyos y los carangas, antes de la ocupación Inca, hacia el 1400dC, que a su vez fue derribada por la Colonia española a partir de 1.532 que se instaló en el Collao y Charcas, entre otros territorios del Collasuyo y el Antisuyo desde los siguientes años.
El templete semisubterráneo de Chiripa y su museo local, son depositarios de algunas de las piedras labradas de más larga data en Bolivia, sólo superadas en antigüedad por la cultura Wankarani que se desarrolló en Oruro.
Los dirigentes de las comunidades aymaras que rodean el Chiripa actual, en la península de Taraco, al borde sur del lago Titicaca, se reúne cada 21 de junio para recibir al Sol congregándose mucho antes del amanecer y una vez que los primeros rayos iluminan el recinto sagrado sacrifican –en la wilancha tradicional- una llama joven y blanca.
Las imágenes que ofrecemos corresponden a similar ceremonia el año pasado, realizada no obstante el frío que acumula la escarcha sobre la hierba del lugar, calando los huesos pese a las fogatas de rigor.
Si desea visitar el templete semisubterráneo de Chiripa, salga más o menos a las 4 de la mañana y a las 5:30 ya estará atravesando Tiwanaku, para llegar a las 6:00 a Chiripa, que se encuentra media hora después.
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