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La intensidad de las lluvias no cesa y hasta el momento dejó más de 52 mil familias damnificadas, el 60 por ciento de las carreteras en mal estado, escasez de alimentos y combustibles en varias poblaciones del Beni y la trágica muerte de decenas de personas en distintos lugares del país.
Santa Rosa, Rurrenabaque, Reyes, Santa Ana y Riberalta en Beni, Morochata, Villa Tunari, Chimoré, Puerto Villarroel y Colcapirhua en Cochabamba, Alto Beni, Guanay, San Buenaventura, Caranavi, Palos Blancos y Nor Yungas en La Paz, son las regiones donde las inundaciones golpearon con más fuerza a sus habitantes.
Debido a la gravedad de los hechos, la gobernación de La Paz declaró desastre natural a sus 20 provincias, en Riberalta hay estado de alerta, en Trinidad el Centro de Operaciones de Emergencia toma previsiones para un tercer golpe de agua del río Mamoré.
Los pedidos de ayuda se multiplicaron en la jornada de este lunes, especialmente de comunidades campesinas en Beni, Cochabamba y Potosí. En tanto que en Chullpa K´asa proseguí el operativo de búsqueda de los cuerpos de 10 personas sepultadas por un alud.
No hay carburantes y escasez alimentos
Corresponsales de Erbol desde Beni informaron que en Rurrenabaque, Santa Rosa, San Borja y Reyes escasean los alimentos.
“No tenemos arroz, azúcar n otros productos para el consumo de la gente. El problema no solamente es para la gente damnificada sino también para la población civil”, sostuvo Erwin Muller, director de Radio Melodía Pampeña.
En Rurrenabaque la situación es parecida, además que paralelamente se produjo racionamiento de energía eléctrica y existían dificultades para acceder a agua potable.
Por su parte, el alcalde de Riberalta, Mauro cambero, dijo a Erbol que la vía aérea es la única forma de conectarse con el resto del país, debido a que las carreteras se encuentran obstruidas. Una consecuencia de ello es la inminente elevación del costo de vida.
“Nos hemos convertido en el centro para atender a los damnificados de las distintas comunidades circunvecinas y ello significa encarar acciones inmediatas de apoyo”, explicó.
421 escuelas no pasan clases
En medio de este panorama centenares de niños, niñas y adolescentes de 421 unidades educativas se encuentran sin pasar clases porque sus aulas son empleadas como albergues, otros se encuentran con infraestructura dañada y algunas caídas por las inundaciones y deslizamientos a causa de las constantes lluvias.
El responsable de la Unidad de Armonía y Equilibrio con la Madre Tierra y Gestión de Riesgos del Ministerio de Educación, Jorge Pascuali, informó este lunes que los estudiantes de las zonas afectadas todavía no iniciaron con las actividades escolares.
“Son 421 unidades educativas que han sido afectadas por inundaciones (…) o porque el techo y la pared han sido remojadas (donde existen riesgos para la integridad de los estudiantes)”, afirmó.
En todas las unidades educativas de los municipios de Reyes y Guanay los estudiantes no pasan clases; en tanto, en Caranavi en la mitad de los establecimientos no hay labores escolares.
Estado de carreteras
Pese a las explicaciones de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), transportistas de varios distritos criticaron la inacción de esta entidad estatal para realizar un mantenimiento efectivo de las rutas.
La censura también está dirigida a los servicios departamentales de caminos. En Alto Beni, varios funcionarios fueron retenidos por sindicalizados, exigiendo aceleren la atención.
Según el autotransporte, el 60 por ciento de las carreteras se encuentran en mal estado o intransitables, especialmente las del Beni.
Las quejas se replicaron en Tarija y Santa Cruz. En el primer caso, por dificultades en la ruta a Bermejo y La Paz en tanto que en el segundo caso contra el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández.
“El alcalde debería visitar desde el quinto anillo para afuera, los caminos están muy mal, las avenidas son lodazales”, sostuvieron.
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