
- 1409 lecturas
La ONU envió este viernes cuatro helicópteros para evacuar a su personal de una base de Sudán del Sur, donde tres cascos azules indios murieron en uno de los últimos actos de violencia ocurridos en un país que, según el presidente de EEUU, Barack Obama, está "al borde del precipicio".
También se desplegaron soldados ugandeses en la capital del país, Juba, en respuesta a una petición del gobierno para ayudar a asegurar la ciudad, sacudida desde el domingo por combates entre facciones del Ejército, informó este viernes el diario New Vision, propiedad del Gobierno ugandés.
Tres cascos azules indios fueron asesinados el jueves en un ataque contra una base de la ONU en Akobo, en el este de Sudán del Sur, con la que la ONU había perdido el contacto el jueves, anunció en Nueva York un portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq. "Ya no estamos en contacto con la base de Akobo", señaló el portavoz.
El embajador de India ante la ONU, Asoke Mukerji, confirmó la muerte de estos cascos azules durante un debate de la ONU en Nueva York, explicando que los tres fueron elegidos como "objetivo y asesinados" durante el ataque a la base, en el estado de Jonglei (este).
Según la ONU, jóvenes de la etnia Lou Nuer -a la que pertenece Riek Machar, rival político del presidente Salva Kiir, que acusa al primero de intento de golpe de Estado- entraron a la fuerza en la base el jueves, donde se refugiaban una treintena de civiles de la etnia Dinka.
"Ha habido combates", indicó Farhan Haq, quien había informado previamente de que 40 de los 43 cascos azules indios habían sido transferidos a un campamento militar del Ejército de Sudán del Sur tras el ataque.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, hizo un llamamiento "al Gobierno y las fuerzas de la oposición a respetar los derechos de los civiles y garantizar su seguridad".
El presidente de EEUU, Barack Obama, pidió también el jueves el fin inmediato de la violencia en Sudán del Sur, advirtiendo que el país se encuentra al borde de una guerra civil.
"Los recientes combates amenazan con sumir a Sudán del Sur de nuevo en los días oscuros de su pasado", dijo Obama en una declaración.
"Las luchas para saldar cuentas políticas o desestabilizar al gobierno deben detenerse inmediatamente. La retórica inflamatoria y la violencia deben cesar", insistió, advirtiendo de que "Sudán del Sur está al borde del precipicio".
El miércoles, Estados Unidos había desplegado "aproximadamente" 45 soldados en Sudán del Sur "con el fin de asegurar la protección de los ciudadanos e intereses estadounidenses", dijo Obama en una carta dirigida al Congreso el jueves.
El ex vicepresidente de Sudán del Sur, Riek Machar, acusado de haber iniciado estos combates, llamó el jueves a derrocar a Kiir, afirmando que solo aceptará negociar sobre las condiciones de su partida.
En declaraciones a Radio Francia Internacional (RFI), Machar llamó "al SPLM (Movimiento Popular de Liberación de Sudán, partido en el poder) y a su rama armada el SPLA (Ejército Popular de Liberación de Sudán, fuerzas armadas del país) a derrocar a Salva Kiir de su cargo".
"Si él quiere negociar las condiciones de su partida del poder, estamos de acuerdo, pero él debe irse, porque ya no puede mantener la unidad de nuestro pueblo, sobre todo cuando hace matar a la gente como moscas y trata de provocar una guerra étnica", agregó.
Unos rebeldes presentados como partidarios de Riek Machar conquistaron el miércoles por la noche la localidad de Bor, capital de Jonglei, a 200 km al norte de la capital Juba, avivando los temores de una guerra civil.
La Unión Africana envió el jueves a Sudán del Sur una misión de paz compuesta por varios ministros del este de África.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, estimó el jueves en Ginebra que el riesgo de un conflicto étnico es "extremadamente alto" y se declaró "muy preocupada por la seguridad de los civiles".
Human Rights Watch acusó por su parte a los rebeldes de haber cometido asesinatos sobre bases étnicas en Juba y Bor.
Entre 2.500 y 5.000 civiles demandaron protección de la misión de la ONU en Sudán del Sur en un barrio de la capital de Juba, indicó Farah Haq, quien subrayó que la situación sobre el terreno era "cambiante y confusa".
Sudán del Sur vive graves tensiones desde que el presidente Salva Kiir destituyó en julio al vicepresidente Riek Machar, su principal rival político.
Entre el domingo por la tarde y el martes, al menos 500 personas murieron y 800 resultaron heridas en los enfrentamientos solo en Juba, según la ONU, además de los muertos en la provincia. (AFP)
- 1409 lecturas














