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Brasil acaba de votar una nueva "ley de las domésticas", con la que se busca asegurar a los 6,5 millones de empleados domésticos del país los derechos del resto de los trabajadores.
Para los empleadores que incumplan esta nueva normativa, que comenzará a regir a partir de esta semana, el estado prevé una multa de al menos 805 reales, unos 350 dólares.
La pena acaba de entrar en vigor, más de un año después de la promulgación de la enmienda a la Constitución brasileña denominada "ley de las domésticas".
Tanto los trabajadores como terceros podrán denunciar a los patrones, incluso de manera anónima, si no están registrados en la seguridad social.
Pero el Ministerio de Trabajo indicó que, según la Constitución, el hogar es un espacio inviolable, por lo cual los inspectores laborales no podrán entrar en ellos. A raíz de esto, algunos expertos indican que habrán "dificultades para aplicar la multa".
El monto de 805 reales es un mínimo y puede aumentar en función de la edad y del tiempo de servicio del empleado. La multa no tendrá como destinatario el empleado doméstico, sino las arcas del Estado.
En Brasil, el salario mínimo es de 724 reales por mes, unos 315 dólares.
Votada en abril de 2013, esta ley representó una de las mayores conquistas sociales de los últimos años.
Empleadas domésticas, niñeras, choferes y cuidadores de ancianos o enfermos tienen ahora una semana laboral de 44 horas como máximo, a la cual puede agregarse el pago de horas extras y de tarifa nocturna.
Brasil tenía en 2011 6,5 millones de empleados domésticos, de los cuales 6,1 millones son mujeres, según estadísticas oficiales. Organizaciones del sector estiman, en cambio, que hay unos 7,7 millones de trabajadores en este sector.
Brasil, uno de los últimos países del mundo en abolir la esclavitud, en 1888, no otorgaba hasta ahora a las domésticas los mismos derechos que a los otros trabajadores.
Aunque la ley obligaba a los patrones a declarar a sus empleados para que tuvieran una protección social y sobre todo una jubilación, se estima que dos tercios (4,5 millones) trabajan en negro.
La emancipación de las domésticas ocupó grandes titulares en 2013 y provocó grandes debates sobre este "cambio cultural", que para muchos hogares implicará el fin de la ayuda doméstica.
"La existencia del trabajo doméstico bajo su forma actual en Brasil es prácticamente único en el mundo y se remonta a la época de la esclavitud", afirmó la senadora Lidice da Mata, relatora de la nueva ley.
Muchos expertos destacan que la situación ya ha cambiado en la última década en Brasil, cuando 40 millones de personas dejaron atrás la pobreza y pasaron a engrosar las filas de la clase media.
El contexto económico dio a las limpiadoras un nuevo poder de negociación y desde 2003, sus ingresos aumentaron 53% por encima de la inflación, el doble del promedio de otros trabajadores. (AFP)
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