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Respondiendo a una pregunta tan habitual como crucial acerca de los mecanismos de la vida, el envejecimiento y la muerte (¿por qué las lesiones y heridas se recuperan y cicatrizan mejor en los animales jóvenes que en los viejos?), un grupo de científicos de la Escuela de Medicina de Harvard afirma haber encontrado al responsable: se trata de Lin28a, un gen que produce la proteína determinante para el crecimiento y el desarrollo celular; es por la disminución de la actividad de este gen, con el correr de la vida, que se va perdiendo la capacidad de cicatrización a medida que el cuerpo envejece.
La identificación y posibilidad de aislar este gen podría ser el gran paso hacia el desarrollo de medicamentos para la reparación de tejidos en seres humamos; su efectividad ya ha sido probada en ratones jóvenes, en los que la activación de este gen aceleró el crecimiento del pelo que había sido cortado, y la recuperación de oídos y dedos lesionados. Según George Daley, autor principal del artículo publicado por la revista Cell, “suena a ciencia ficción, pero el Lin28a podría ser parte de un cóctel de curación que ofrecería a los adultos la reparación de los tejidos superiores”… es decir, algo así como la receta de la juventud perpetua.
(Tomado de noticias.tuhistory.com)
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