OIT: Qué pueden enseñar las cooperativas financieras a los grandes bancos

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Mientras que muchos bancos grandes lucharon y luchan por sobrevivir la crisis económica mundial, las redes de cooperativas financieras – bancos propiedad de los clientes – han resistido de mejor manera y salieron de la crisis fortalecidas.

Datos presentados a la OIT por Johnston Birchall, profesor de política social en la Universidad Stirling, muestran que este 'sistema bancario alternativo' ha sorprendido a muchos economistas por ser más estables y eficientes de lo que habían previsto.

“En Europa y América del Norte, hubo un ligero descenso en 2008 (en los bancos cooperativos) y luego los vimos recuperarse y crecer en 2009, 2010 y 2011”, dijo Birchall a OIT Noticias durante su visita a la OIT.

“En otras partes del mundo, las cooperativas de crédito ni siquiera registraron un descenso en 2008. No fueron afectadas por la crisis del sistema bancario; simplemente continuaron creciendo lentamente, constantemente, sin aumentos drásticos”.

Por el contrario, diversos bancos propiedad de los inversionistas tuvieron que ser rescatados – o hasta quebraron – en el momento más álgido de la crisis financiera mundial, que muchos han atribuido a las actividades bancarias arriesgadas.

En octubre, el gigante del sector bancario suizo UBS – que durante la crisis tuvo que ser rescatado por las autoridades suizas – anunció que suprimirá 10.000 empleos y abandonará gran parte de sus actividades comerciales consideradas arriesgadas.

Una banca democrática

'Cooperativa financiera' es un término general para designar a los bancos cooperativos, las cooperativas de crédito y las sociedades de crédito inmobiliario, así como los bancos que son propiedad de las cooperativas agrícolas o de consumidores. Lo que todas tienen en común es que son bancos propiedad de los clientes.

Las cooperativas de crédito originalmente fueron creadas para ofrecer servicios a las personas de bajos ingresos, muchas en los países en desarrollo y en América del Norte. La mayoría de los bancos cooperativos tiene bases en Europa y presta servicio a una clientela numerosa.
“La idea es que los clientes se conviertan en miembros. Pagan una pequeña cuota, que llamamos acción societaria y que confiere derecho al voto, pero sólo un voto, porque es una empresa centrada en las personas y no en el dinero”, explicó Johnston Birchall.

“No es posible adquirir más votos comprando más acciones. Aún cuando una persona no posee mucho poder tiene – como toda organización democrática – la posibilidad de influenciar la manera en que el banco es dirigido al elegir o rechazar la elección de la junta directiva. Y si las cosas van muy mal, los miembros pueden cambiarlas, lo que no es posible en otro tipo de bancos”.

La investigación de Birchall muestra que las cooperativas financieras mantuvieron el flujo de crédito durante la crisis, en particular a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs), y permanecieron estables en todas las regiones del mundo.

Aversión al riesgo

La diferencia entre las cooperativas financieras y los bancos propiedad de los inversionistas, señaló Birchall, es que las cooperativas no asumen los mismos riegos porque no persiguen grandes beneficios.

“La estabilidad y la aversión al riesgo forman parte del DNA de las cooperativas financieras. Producen superávit y necesitan hacerlo, de otro modo no serían una empresa. Pero este superávit es destinado a las reservas, lo cual significa que son económicamente muy fuertes y no tienden a tener problemas con las exigencias reglamentarias en materia de capital".

"Disponen de reservas suficientes que les confieren estabilidad y sostenibilidad, pero además – de una manera u otra – devuelven las ganancias a los miembros, bien sea a través de dividendos anuales o estableciendo un precio bajo a sus productos”.

Otro factor que contribuye con su estabilidad es que sus dirigentes son motivados de manera diferente. La mayoría recibe simplemente un salario razonable.

“Antes de la crisis, los economistas afirmaban que las cooperativas financieras estaban destinadas a ser menos eficientes que los bancos privados porque no recompensaban a sus gerentes con acciones".
 
"En la actualidad, pensamos que esto es extraordinario. No deberíamos recompensar a los gerentes con acciones porque ellos asumirían estrategias de alto riesgo, para luego abandonar su cargo cinco años más tarde como multimillonarios y dejar que los bancos quiebren”.

“De manera que todas las cosas que los economistas criticaban a las cooperativas financieras han resultado ventajosas”, concluyó Birchall. “Las cooperativas financiarías pueden no tener los mismos altos que los bancos privados, pero tampoco tienen los mismos bajos. Como tal, son más sustentables que otro tipo de bancos”.

Ginebra, 05 noviembre 2012 – L.F.C./

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